{"id":4034,"date":"2011-07-13T17:39:00","date_gmt":"2011-07-13T17:39:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fifthinternational.org\/tesis-sobre-reformismo\/"},"modified":"2011-07-13T17:39:00","modified_gmt":"2011-07-13T17:39:00","slug":"tesis-sobre-reformismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/tesis-sobre-reformismo\/","title":{"rendered":"Tesis sobre Reformismo"},"content":{"rendered":"<p>El Reformismo y el movimiento de los trabajadores &#8211; Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Los fundamentos de la cr\u00edtica Marxista del reformismo fueron elaborados por los fundadores y desarrolladores del comunismo cient\u00edfico. Marx y Engels pusieron los cimientos de esta cr\u00edtica en los tiempos de la Liga Comunista en su famoso Manifiesto. Desarrollaron esta cr\u00edtica en debates dentro de la Primera Internacional y en sus intercambios con los dirigentes de la temprana socialdemocracia alemana (SPD).<\/p>\n<p>Rosa Luxemburgo continu\u00f3 esta labor en la lucha contra el reformismo dentro del SPD y de la Segunda Internacional. Lenin tambi\u00e9n lo hizo en la Socialdemocracia Rusa y en la Segunda y Tercera Internacionales. Trotsky, part\u00edcipe de estas luchas, desarroll\u00f3 la cr\u00edtica del reformismo en la d\u00e9cada de 1920 y durante la construcci\u00f3n de la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p>Nosotros nos adherimos a esta herencia revolucionaria que se plasm\u00f3 en los panfletos, resoluciones y tesis aprobadas por estas organizaciones en sus per\u00edodos revolucionarios y de la que dieron ejemplo en la pr\u00e1ctica. La pol\u00edtica y la pr\u00e1ctica de los principales grupos que hoy d\u00eda proclaman su adhesi\u00f3n al Trotskismo, o que se presentan como los continuadores de la Cuarta Internacional de Trotsky, encarnan en realidad una tradici\u00f3n muy diferente que se origin\u00f3 en el per\u00edodo 1948-53.<\/p>\n<p>Este fue el per\u00edodo de la degeneraci\u00f3n centrista del Trotskismo. En las \u00e1reas de an\u00e1lisis te\u00f3rico, evaluaci\u00f3n program\u00e1tica, perspectiva pol\u00edtica y t\u00e1cticas, esta tradici\u00f3n de los ep\u00edgonos ha corregido minuciosamente el trabajo de Trotsky y de sus grandes predecesores. De una manera oportunista y sectaria, las alas &#8222;Pablista&#8220; y &#8222;anti-Pablista&#8220; del &#8222;Trotskismo&#8220; degenerado han demostrado repetidamente que son incapaces de redescubrir y reafirmar los fundamentos de los programas leninista y trotskista en relaci\u00f3n con el reformismo.<\/p>\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada de 1940 hasta finales de la d\u00e9cada de 1960, el Comit\u00e9 Internacional y las facciones del Secretariado Internacional de la &#8222;Cuarta Internacional&#8220; mantuvieron una actitud muy adaptacionista y conciliadora con respecto a la socialdemocracia. Los dram\u00e1ticos acontecimientos de finales de los 60 y principios de los 70, las manifestaciones y disturbios estudiantiles, los movimientos militantes contra la guerra, las huelgas masivas de los trabajadores italianos, brit\u00e1nicos y, sobre todo, franceses, llev\u00f3 a los degenerados fragmentos de la Cuarta Internacional (FI) a revisar bruscamente sus posiciones sobre la socialdemocracia.<\/p>\n<p>Las agrupaciones de origen trotskista, casi todas las cuales hab\u00edan participado del &#8222;entrismo profundo&#8220; en alg\u00fan momento entre los 50 y los 60, se apartaron de su anterior pol\u00edtica de adaptaci\u00f3n pol\u00edtica al reformismo y viraron hacia la opini\u00f3n de que los partidos reformistas no ten\u00edan ninguna relaci\u00f3n con el proletariado.<\/p>\n<p>Los principios y mediados de la d\u00e9cada de los 70 vieron un giro hacia &#8222;la construcci\u00f3n del Partido&#8220;, un giro que habitualmente fue acompa\u00f1ado de una actitud hacia la socialdemocracia que fue tan ciega, sectaria e inepta t\u00e1cticamente como la anterior hab\u00eda sido de necia y liquidacionista. En su b\u00fasqueda de elementos que no estuvieran corruptos por el reformismo, estas agrupaciones centristas se volvieron hacia los militantes de base de los sindicatos, los estudiantes o el movimiento de mujeres para proporcionarse una base para la pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>Se proclam\u00f3 que la Socialdemocracia estaba muerta o era irremediablemente burguesa. Hubo intentos para sobrepasarla, ignorarla completamente o maldecirla, todo al estilo del \u201cTercer Periodo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo el Reformismo sobrevivi\u00f3 a la tormenta de la militancia espont\u00e1nea de la clase obrera. En Francia, la \u201cfallecida\u201d SFIO, como el ave f\u00e9nix, renaci\u00f3 de las cenizas de las debacles electorales de la d\u00e9cada de los 60 en la forma del Partido Socialista de Mitterrand. En Italia, el euro-comunista PCI sobrevivi\u00f3 a las oleadas de huelgas y al surgimiento de la organizaci\u00f3n de militantes de base despu\u00e9s de 1969. En Gran Breta\u00f1a, los Laboristas cabalgaron hacia el poder a lomos de la militancia sindical de 1971 a 1974, y procedi\u00f3 a desmovilizarla, arranc\u00e1ndole todo su potencial revolucionario. Huelga decir que el reformismo tambi\u00e9n sobrevivi\u00f3 a las maldiciones y a la propaganda abstracta del centrismo de izquierdas. Adem\u00e1s, las &#8222;j\u00f3venes vanguardias&#8220; se hicieron \u201cmayores y m\u00e1s sabias\u201d.<\/p>\n<p>Los &#8222;movimientos no oficiales&#8220; fueron burocratizados y en consecuencia no se construyeron los partidos revolucionarios. De hecho, los grupos se dividieron. Aunque previamente se hab\u00edan imaginado a s\u00ed mismos al borde del \u00e9xito, decayeron y se desintegraron. Como juerguistas tras una resaca, los &#8222;trotskistas&#8220; dieron la espalda a la auto-indulgencia de sus t\u00e1cticas post-1968 y volvieron a lo que ahora percib\u00edan como t\u00e1cticas m\u00e1s sobrias de su pasado pre-68. En esta nueva vuelta hacia los partidos reformistas, a menudo formaron, de hecho, cola tras la juventud de mediana edad, las mujeres, los pacifistas y los sindicalistas arribistas de la &#8222;nueva izquierda&#8220;.<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n gener\u00f3, una vez m\u00e1s, un an\u00e1lisis de la Socialdemocracia similar al del periodo pre-68 que result\u00f3 ser tan parcial e in\u00fatil como hab\u00eda sido la propaganda abstracta de &#8222;Izquierda&#8220;. El &#8222;Trotskismo&#8220; degenerado de veinte a\u00f1os despu\u00e9s de 1948 s\u00f3lo pod\u00eda ofrecer una receta para la liquidaci\u00f3n de los &#8222;ni\u00f1os del 68&#8220; y su transformaci\u00f3n en Socialdemocracia.<\/p>\n<p>Es esencial una ruptura radical con toda esta tradici\u00f3n. Esto, en gran medida, implica un retorno a la vieja e inalterada &#8222;tradici\u00f3n&#8220; del Bolchevismo y del Trotskismo, cuyo m\u00e9todo, aplicado a las condiciones actuales, puede producir un programa, una estrategia y unas t\u00e1cticas que pueden derrotar al reformismo en las grandes batallas que se avecinan al acercarnos a las crisis de los desgarrados a\u00f1os del final del siglo XX.<\/p>\n<p>Los partidos pol\u00edticos y la clase obrera<\/p>\n<p>Los partidos pol\u00edticos son organizaciones que tienen el objetivo de expresar intereses sociales comunes y concepciones pol\u00edticas relativas a la organizaci\u00f3n del Estado, la sociedad y la econom\u00eda. Por lo tanto, dichos partidos tratan de ejercer el poder sobre el estado de manera directa o supervisar el ejercicio de ese poder.<\/p>\n<p>En la sociedad de clases se da necesariamente el caso de que estos intereses comunes reflejen los intereses de clase. Para los marxistas, la caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica de un partido pol\u00edtico est\u00e1 determinada, en \u00faltima instancia, por los intereses de clase que objetivamente defiende, independientemente de las ideas subjetivas, aspiraciones o del origen social de los l\u00edderes del partido o sus miembros.<\/p>\n<p>En la sociedad capitalista, dividida como se encuentra principalmente entre las clases de la burgues\u00eda y de la clase trabajadora, esto se traduce en la defensa de, o su oposici\u00f3n a, el estado burgu\u00e9s y la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n. Cualquier partido que, en la pr\u00e1ctica, defienda ese estado y la propiedad privada, es un partido burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Evidentemente, dado que cada clase no est\u00e1 restringida a un solo partido, una clase puede tener varias &#8222;vanguardias\u201d competidoras, aspirantes a su liderazgo de facto. Por otra parte, ya que las clases no son homog\u00e9neas sino que consisten en diversas secciones cuyos intereses pueden contradecirse unos a otros, la identificaci\u00f3n abierta entre los partidos y las clases tiene tendencia a ser confusa. Adem\u00e1s, las clases minoritarias dominantes deben descansar sobre una base de masas, a las que movilizan para que las defiendan.<\/p>\n<p>Esto exige compromisos en las cuestiones program\u00e1ticas secundarias, lo que queda reflejado en la ideolog\u00eda. As\u00ed, al menos desde el advenimiento del sufragio universal en los pa\u00edses imperialistas (y en las semi-colonias con sistemas democr\u00e1ticos burgueses), los partidos burgueses no pueden consistir exclusivamente, o incluso principalmente, en los miembros de la burgues\u00eda, sino que deben incluir en su base de masas a elementos de las clases subalternas: la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana, los campesinos y los obreros sin conciencia de clase. Por otra parte, una casta especial de pol\u00edticos burgueses, vinculada a las profesiones &#8222;liberales&#8220;, surge para servir a la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>El amplio espectro de partidos pol\u00edticos que abiertamente defienden la propiedad privada burguesa se explica por estos determinantes en movimiento, es decir, en conflicto con las fuerzas de clases antag\u00f3nicas en el contexto de las propias contradicciones del sistema capitalista, sus guerras y sus crisis econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Partidos conservadores, liberales y fascistas, todos defienden el orden social burgu\u00e9s pero en formas que difieren y dependen de los ritmos de desarrollo capitalista y de la lucha de clases. En el caso del partido fascista, la defensa de la propiedad privada burguesa como un todo, como la base de las relaciones de producci\u00f3n de la sociedad capitalista, puede entra\u00f1ar la expropiaci\u00f3n pol\u00edtica de los propios partidos pol\u00edticos de la burgues\u00eda por los fascistas, cuya base social son la peque\u00f1a burgues\u00eda y el lumpen-proletariado.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, puede ocasionar la expropiaci\u00f3n material de elementos de la burgues\u00eda para asegurar mejor los intereses del monopolio y del capital financiero. Por todo su pseudo-radicalismo y su aniquilaci\u00f3n de la democracia burguesa, la ideolog\u00eda del fascismo es, en palabras de Trotsky, una destilaci\u00f3n qu\u00edmicamente pura del imperialismo, compuesta por todos los vapores putrefactos de la desintegraci\u00f3n de la sociedad burguesa.<\/p>\n<p>Por lo tanto, aunque diferentes partidos pol\u00edticos, con diferentes bases sociales, pueden servir a los intereses de la burgues\u00eda, todos ellos tienen una cosa en com\u00fan. En el Gobierno est\u00e1n obligados a actuar en el marco del estado burgu\u00e9s y su defensa. Sea petit-burgu\u00e9s o aristocr\u00e1tico, liberal o fascista el partido que pueda gobernar, la burgues\u00eda, a trav\u00e9s de su estado, tiene el poder. En \u00faltima instancia el car\u00e1cter de clase de esos gobiernos siempre es burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>Como veremos, esto puede aplicarse igualmente a los partidos cuya base de masa social es la clase obrera. En los pa\u00edses donde una clara mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n es proletaria, la burgues\u00eda se ve obligada a contar con el proletariado en la aceptaci\u00f3n de su explotaci\u00f3n continua: &#8222;en una sociedad capitalista desarrollada, durante un r\u00e9gimen &#8222;democr\u00e1tico&#8220;, la burgues\u00eda se apoya principalmente en las clases trabajadoras, que est\u00e1n bien sujetas por los reformistas. En su forma m\u00e1s acabada, este sistema encuentra su expresi\u00f3n en Reino Unido durante la administraci\u00f3n del Gobierno Laborista, as\u00ed como tambi\u00e9n durante la de los Conservadores.&#8220;<\/p>\n<p>Un capitalismo relativamente pr\u00f3spero desv\u00eda parte de sus s\u00faper-beneficios, obtenidos a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n imperialista, a la concesi\u00f3n suficiente de reformas inmediatas que permitan que el liderazgo de los trabajadores sea &#8222;comprado&#8220; y funcione como agentes burgueses. En los Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial, la hegemon\u00eda mundial y la prosperidad del capital estadounidense de finanzas y monopolio han sido tales que los dirigentes laboristas y los bur\u00f3cratas de la AFL-CIO, han podido atar la clase trabajadora a un partido abiertamente burgu\u00e9s: los Dem\u00f3cratas, y a los pol\u00edticos capitalistas que son &#8222;amigos del laborismo&#8220; como Hubert Humphrey y Edward Kennedy.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n similar se dio en Gran Breta\u00f1a entre 1869 y 1900, durante la hegemon\u00eda indiscutible del capitalismo brit\u00e1nico en el mercado mundial. Partidos tales como los Liberales del siglo XIX, o los Dem\u00f3cratas de hoy d\u00eda, aunque pueden incluir un grado considerable de reformas sociales en sus programas a fin de reforzar su pretensi\u00f3n de ser &#8222;democr\u00e1ticos&#8220;, no son lo que caracterizar\u00edamos como &#8222;partidos reformistas&#8220;.<\/p>\n<p>Su \u00e9xito se basa en la limitaci\u00f3n de la conciencia de clase trabajadora sobre sus propios intereses al plano puramente econ\u00f3mico, que implica su fracaso en alcanzar la conciencia de clase pol\u00edtica. La situaci\u00f3n es bastante diferente con aquellos partidos \u2013los socialdem\u00f3cratas, laboristas y estalinistas- que nosotros caracterizamos como &#8222;reformistas&#8220;. Para comprender la importancia de la diferencia es necesario reafirmar el an\u00e1lisis marxista de la conciencia de clase trabajadora y su desarrollo.<\/p>\n<p>El proletariado se crea como una clase objetiva por el desarrollo del capitalismo. Es una fuerza productiva esencial del modo capitalista de producci\u00f3n. Fue dentro de las relaciones de producci\u00f3n propias del capitalismo donde Marx ubic\u00f3 la raz\u00f3n fundamental por la que los trabajadores pudieran ser receptivos a una ideolog\u00eda que aceptaba la sociedad burguesa no solo como el &#8222;orden natural&#8220; de las cosas sino tambi\u00e9n como el orden en el que podr\u00edan realizarse sus propios intereses. La ra\u00edz de esto fue la aparente igualdad de los socios que negocian el contrato de salario, trabajador y capitalista: &#8222;todas las nociones de justicia entre el trabajador y el capitalista, toda la mistificaci\u00f3n del modo capitalista de producci\u00f3n, todas las ilusiones del capitalismo acerca de la libertad, todos los trucos apolog\u00e9ticos de econom\u00eda vulgar, se basan en la apariencia de forma [la forma de salario] mencionada anteriormente, la cual oculta la relaci\u00f3n real y de hecho se presenta a la vista justo como lo contrario de esa relaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, en realidad, cada trabajador es demasiado d\u00e9bil incluso para asegurar que la fuerza de trabajo realmente se intercambie por un valor equivalente en t\u00e9rminos de salarios. Por lo tanto, desde su m\u00e1s temprana existencia, la clase obrera est\u00e1 obligada a adoptar formas de organizaci\u00f3n colectiva para hacer que se cumpla, al menos, un intercambio m\u00e1s equitativo.<\/p>\n<p>La repetici\u00f3n continua de esta lucha, esta &#8222;guerra de guerrillas&#8220; como la denomin\u00f3 Marx, trae a la existencia a organizaciones permanente, los sindicatos, que constituyen un primer paso hacia la organizaci\u00f3n del proletariado como clase &#8222;en s\u00ed misma&#8220;. Esta organizaci\u00f3n de clase se convierte en un primer paso esencial para su organizaci\u00f3n &#8222;por s\u00ed misma&#8220;, a la conciencia de s\u00ed misma como una clase.<\/p>\n<p>Esto no implica aun, de ninguna manera, un rechazo total del capitalismo. De hecho, cualquier \u00e9xito en la mejora de salarios y las condiciones puede reforzar la creencia de que la clase trabajadora se puede conciliar con el capitalismo. El sindicalismo, mientras que plantea la existencia de la clase trabajadora, reconoce a esa clase s\u00f3lo como una categor\u00eda econ\u00f3mica del capitalismo, no como una clase cuyo inter\u00e9s hist\u00f3rico se encuentre en la destrucci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Como tales, los sindicatos pueden ser, y a menudo son, anti-socialistas. Lenin desde este \u00e1ngulo correctamente destac\u00f3 este aspecto en el famoso y todav\u00eda pol\u00e9mico pasaje Qu\u00e9 hacer: &#8222;El movimiento obrero espont\u00e1neo es el sindicalismo, es &#8217;nur Gewerkschaftlerei&#8216; (negocio de los sindicalistas) y el sindicalismo significa la esclavitud ideol\u00f3gica de los trabajadores por la burgues\u00eda&#8220;.<\/p>\n<p>Se da necesariamente el caso de que esta esclavitud se debilita enormemente donde la burgues\u00eda se ve obligada, por las exigencias de este sistema, a resistir los intentos de los sindicatos para mejorar los salarios y las condiciones laborales. Cuando la burgues\u00eda utiliza todas las fuerzas disponibles, incluido el poder del Estado, para aplicar las tasas m\u00e1s altas posible de explotaci\u00f3n, la experiencia vital de la clase obrera limita su aceptaci\u00f3n de la ideolog\u00eda burguesa.<\/p>\n<p>Por el contrario, donde la burgues\u00eda puede conceder las reformas a la clase obrera o secciones importantes de la misma, esto puede reforzar la dominaci\u00f3n de la ideolog\u00eda burguesa sobre la clase trabajadora. Adem\u00e1s, el &#8222;\u00e9xito&#8220; del sindicalismo en ganar las reformas conduce a la creaci\u00f3n dentro del movimiento laboral de una casta de especialistas en la negociaci\u00f3n: la burocracia sindical.<\/p>\n<p>Esta casta depende, para su existencia social, de la existencia del capitalismo y su pol\u00edtica es la de colaboraci\u00f3n de clase con la burgues\u00eda. No tiene ninguna necesidad inherente para crear su propio partido pol\u00edtico. Cuando sus intereses, o los de sus miembros, requieren una acci\u00f3n gubernamental, se contenta en formar alianzas con los elementos de la burgues\u00eda que define como &#8222;progresistas&#8220; o &#8222;amigos del socialismo\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, para que esa situaci\u00f3n se mantenga durante un largo periodo, se requiere un capitalismo que sea tan pr\u00f3spero y tenga tan gran ventaja sobre sus rivales, que pueda darse el lujo de sistem\u00e1ticamente &#8222;comprar&#8220; tanto a los dirigentes de la clase trabajadora como a grandes sectores de la propia clase. Este fue el caso de Gran Breta\u00f1a en el siglo XIX y es as\u00ed en la actualidad con Estados Unidos. En tales circunstancias no son s\u00f3lo los bur\u00f3cratas los que son &#8222;comprados&#8220; por la burgues\u00eda. Capas enteras de los propios trabajadores, especialmente de los trabajadores cualificados de industrias estrat\u00e9gicamente importantes o de sectores capaces de generar beneficios por encima de las tasas promedio de ganancia como resultado de la dominaci\u00f3n imperialista del mundo, pueden ser sobornadas por la burgues\u00eda con mejores salarios y mejores condiciones que la media de los trabajadores.<\/p>\n<p>Esto puede llevar no s\u00f3lo a una relativa pasividad social por su parte sino a prestar un absoluto apoyo a la pol\u00edtica imperialista y a su identificaci\u00f3n con los intereses del Estado imperialista contra trabajadores de otras nacionalidades y, de hecho, contra otras secciones del proletariado en &#8222;sus propios&#8220; pa\u00edses. De esta forma, en los pa\u00edses imperialistas, la burocracia del trabajo y la &#8222;aristocracia de trabajadores&#8220; forman una correa de transmisi\u00f3n potente para la ideolog\u00eda burguesa hasta el mismo coraz\u00f3n de la clase trabajadora, en sus secciones mejores organizadas.<\/p>\n<p>Sin embargo tal desarrollo no lo es sin sus contradicciones. El \u00e9xito del sindicalismo entre las capas &#8222;aristocr\u00e1ticas&#8220; constituye un modelo para otras capas que aprenden la importancia de la organizaci\u00f3n, la acci\u00f3n colectiva y la solidaridad, ya que incluso la &#8222;aristocracia&#8220; ha de arrancar sus privilegios de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Igualmente el desarrollo interno del capitalismo lleva a industrias anteriormente sin importancia o no rentables a convertirse en negocios de gran crecimiento y altamente rentables. En consecuencia, sus trabajadores son capaces de imponer mayores salarios, de ascender a la aristocracia del trabajo. Otra secci\u00f3n puede encontrar que su industria va en declive, puede entender que la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica socava su posici\u00f3n y se ven obligados a intentar defender sus conquistas anteriores.<\/p>\n<p>En tales circunstancias se revela el car\u00e1cter contradictorio del sindicalismo. Aunque acepta el capitalismo, su desarrollo le fuerza a luchar contra el capitalismo. El sindicalismo, una vez establecido, no puede limitarse a la negociaci\u00f3n con los empleadores. La aplicaci\u00f3n de las normas m\u00ednimas de protecci\u00f3n, seguridad, duraci\u00f3n de la jornada, para todos los sindicalistas y, por extensi\u00f3n, para todos los trabajadores, requiere medidas legislativas y, por tanto, la representaci\u00f3n pol\u00edtica de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>En dicha situaci\u00f3n la t\u00e1ctica preferida por la burocracia sindical es la de buscar una alianza con una o otra facci\u00f3n dentro de la burgues\u00eda cuyos intereses no parecieran estar amenazados por las reformas propuestas. A esta secci\u00f3n la etiquetan como &#8222;los progresistas&#8220;. Sin embargo, donde la clase capitalista como un todo no est\u00e1 dispuesta a conceder reformas sin una lucha seria y donde no hay ning\u00fan &#8222;amigo del socialismo&#8220; para &#8222;representar&#8220; a la clase obrera, o cuando la presi\u00f3n de la clase obrera por las reformas es tan grande que una alianza abierta con tales pol\u00edticos burgueses se convierte en imposible, se hace necesario crear un partido pol\u00edtico para hacer campa\u00f1a por las reformas legislativas.<\/p>\n<p>Si esto tiene lugar como el resultado de la presi\u00f3n para las reformas de un movimiento sindical ya establecido, como fue el caso en Gran Breta\u00f1a, o si la lucha por los derechos sindicales es un componente de la formaci\u00f3n de tal partido, como en Alemania, ese partido es un partido obrero.<\/p>\n<p>Es decir, llega a existir como una expresi\u00f3n de los intereses de la clase trabajadora y su reconocimiento de la necesidad de una representaci\u00f3n pol\u00edtica independiente. En este sentido, la formaci\u00f3n de ese partido es un paso hist\u00f3rico en el desarrollo pol\u00edtico de la clase trabajadora. Es un paso al que siempre se ha resistido la burgues\u00eda quien, reconociendo la amenaza potencial inherente a la organizaci\u00f3n pol\u00edtica independiente de la clase trabajadora, incluso ha llegado a adoptar, en determinadas circunstancias, las medidas m\u00e1s extremas para destruir dichas organizaciones.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas de ese partido, sin embargo, tampoco se producen espont\u00e1neamente ni se determinan por l\u00f3gica interna alguna. Dejando a un lado presiones externas, son el resultado del choque de fuerzas contradictorias dentro de la propia clase y de los intereses particulares de secciones y elementos de otras clases que se han integrado en el partido de los trabajadores.<\/p>\n<p>Si ese partido sucumbe a la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases, representada de la mejor manera por la burocracia sindical, entonces su pol\u00edtica subordinar\u00e1 los intereses de la clase obrera a la preservaci\u00f3n del orden burgu\u00e9s. En este caso la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de ese partido ser\u00e1 la lucha por las reformas dentro de la democracia burguesa. Ser\u00e1 un partido reformista, cuya pol\u00edtica es de car\u00e1cter totalmente burgu\u00e9s. Sin embargo, su base social seguir\u00e1 siendo diferente a la de otros partidos burgueses. Todav\u00eda se identificar\u00e1 en la mente de millones de trabajadores como &#8222;su partido&#8220;, el &#8222;partido de los sindicatos&#8220; o &#8222;el partido de los trabajadores&#8220;.<\/p>\n<p>Por otro lado, en per\u00edodos de relativa paz social, especialmente cuando la socialdemocracia est\u00e1 en el Gobierno, otra tendencia viene a la palestra. La Socialdemocracia es considerada cada vez menos por su base como un &#8222;partido de los trabajadores&#8220; y cada vez m\u00e1s como un reformista liberal o &#8222;partido popular&#8220;, es decir, como un partido de la reforma social que est\u00e1 &#8222;por encima de las clases&#8220; y niega la lucha de clases. Para la mayor\u00eda de los votantes de la clase trabajadora y de la petit-bourgeois parece simplemente como el partido que es m\u00e1s favorable a la &#8222;gente com\u00fan&#8220;.<\/p>\n<p>De hecho es simplemente as\u00ed c\u00f3mo los l\u00edderes reformistas presentan sus partidos al electorado. Tales acontecimientos no alteran nuestra posici\u00f3n b\u00e1sica ante dichos partidos. Incluso en un per\u00edodo cuando esas actitudes se convierten cada vez m\u00e1s en un fen\u00f3meno de masas, la contradicci\u00f3n fundamental entre la clase trabajadora, base del partido, y su pol\u00edtica burguesa, sigue existiendo.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea la tendencia mayoritaria en un per\u00edodo cualquiera, la lucha de clases que lleva a una m\u00e1s pronunciada identificaci\u00f3n o la paz entre clases y la consiguiente p\u00e9rdida de conciencia de la misma, llamamos a tales partidos &#8222;obreros burgueses&#8220;, un t\u00e9rmino que transmite su car\u00e1cter contradictorio. Esto no significa que ambas partes de la contradicci\u00f3n tengan igual peso ni que los partidos reformistas tengan una &#8222;naturaleza dual&#8220;.<\/p>\n<p>Por el contrario, la caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica de cualquier partido se determina por aquellas relaciones de propiedad de clase que en \u00faltima instancia defiende, y por este criterio, los partidos reformistas son totalmente burgueses. El t\u00e9rmino &#8222;obreros&#8220; se deriva de la composici\u00f3n sociol\u00f3gica de la mayor parte de sus miembros, simpatizantes y electorado.<\/p>\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n puede aplicarse a los partidos socialdem\u00f3cratas reformistas (los que tienen sus or\u00edgenes hist\u00f3ricos dentro de la Segunda Internacional) y a los partidos reformistas estalinistas (los que tienen su origen en la Tercera Internacional, y que continuaron considerando, hasta la crisis y el colapso de los reg\u00edmenes estalinistas en el per\u00edodo 1989-1991, a la URSS y a los estados degenerados de trabajadores como cualitativamente avanzados al compararlos con los estados burgueses). En ambos casos estos partidos difieren de otros partidos burgueses fundamentalmente en la existencia de v\u00ednculos org\u00e1nicos continuados con la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Esos v\u00ednculos se demuestran, por ejemplo, en la militancia masiva de individuos de la clase trabajadora, lectura de peri\u00f3dicos, organizaciones juveniles y abierta identificaci\u00f3n con los sindicatos o secciones dentro de los mismos. En el caso de partidos como el Partido Laborista Brit\u00e1nico, que deben su creaci\u00f3n a iniciativas pol\u00edticas sindicales, la afiliaci\u00f3n directa de los sindicatos al partido constituye la principal base de masa del partido.<\/p>\n<p>En cualquier caso los partidos obreros-burgueses siguen representando ese impulso original hacia la independencia pol\u00edtica de la clase trabajadora y esto tiene que ser defendido por los revolucionarios contra cualquier intento de la burgues\u00eda de destruir estos partidos.<\/p>\n<p>A pesar de sus innumerables traiciones a los intereses de la clase trabajadora, estos partidos siguen siendo una creaci\u00f3n de la clase. Sin embargo han sido deformados, retorcidos y reconvertidos en todo lo contrario a una fuerza de clase independiente. Se han convertido en instrumentos de la burgues\u00eda para gobernar a la clase trabajadora y negar su independencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n, sin embargo, no es en absoluto inevitable. Donde la conciencia reformista llega a dominar el partido de los trabajadores, esto est\u00e1 inextricablemente vinculado al desarrollo y la consolidaci\u00f3n de una casta de bur\u00f3cratas en los sindicatos y en el partido. Esta casta, adem\u00e1s de ser una fuente constante de ideolog\u00eda burguesa dentro de las filas del movimiento de los trabajadores, es tambi\u00e9n una fuerza material real por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Funcionarios a tiempo completo de los sindicatos y del partido se incorporan sistem\u00e1ticamente a la sociedad burguesa. Cubriendo las vacantes en las comisiones del Gobierno, las juntas directivas de industrias nacionalizadas y comit\u00e9s de expertos, a trav\u00e9s de la entrada en la maquinaria de gobiernos locales y elecciones a los ayuntamientos, incluso entrando en el Parlamento y, en \u00faltima instancia, por puestos en los gabinetes de su &#8222;propio&#8220; gobierno o en gobiernos de coalici\u00f3n; tales personas adquieren las conexiones y el poder de controlar al partido y a los sindicatos.<\/p>\n<p>Tras alcanzar su propia paz con la sociedad capitalista, esta casta utiliza su poder para imponer la aceptaci\u00f3n de las necesidades de la burgues\u00eda a los miembros del partido y de los sindicatos. Sus miembros son los gendarmes del capital en el movimiento de los trabajadores y su primera l\u00ednea de defensa contra posibles invasiones del movimiento obrero contra la sociedad burguesa. Para los comunistas, derrotar el dominio del reformismo sobre la clase obrera est\u00e1 relacionado directamente con la derrota y el derrocamiento de esta burocracia.<\/p>\n<p>Un entendimiento revolucionario del reformismo, por lo tanto, debe abarcar tanto el reconocimiento de su car\u00e1cter contrarrevolucionario y burgu\u00e9s as\u00ed como de sus or\u00edgenes como una creaci\u00f3n de la clase obrera en la lucha de clases. Los partidos reformistas, en consecuencia, son las organizaciones con las que la clase trabajadora pretende defender o ampliar sus intereses inmediatos en la sociedad burguesa. As\u00ed Trotsky defini\u00f3 a la socialdemocracia como, &#8222;el partido que se apoya en los trabajadores pero sirve a la burgues\u00eda&#8220;.<\/p>\n<p>Esto pone de relieve su car\u00e1cter pol\u00edtico burgu\u00e9s. No fue sin embargo ninguna paradoja para \u00e9l decir tambi\u00e9n que estos partidos, junto con los sindicatos, fueron &#8222;baluartes de la democracia de los trabajadores dentro del estado burgu\u00e9s&#8220;. Con esto reconoci\u00f3 que los trabajadores utilizan los partidos y organizaciones reformistas para presionar en la obtenci\u00f3n de mejoras en sus condiciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas y en sus derechos dentro del capitalismo. Usan estos partidos como posiciones defensivas contra los ataques del Estado Capitalista.<\/p>\n<p>Son de hecho d\u00e9biles y en \u00faltima instancia ineficaces &#8222;baluartes&#8220; contra cualquier intento decisivo por parte de la burgues\u00eda de destruir las mejoras de los trabajadores bajo el capitalismo, pero sin embargo son baluartes al fin y al cabo y, por lo tanto, una burgues\u00eda enfurecida y desesperada intentar\u00e1 destruirlos como obst\u00e1culos a su poder, (Alemania 1933, Espa\u00f1a 1936, Chile 1973). Tampoco son las contradicciones de las organizaciones reformistas caracter\u00edsticas simplemente l\u00f3gicas o anal\u00edticas. Existen en la vida real y son la propia esencia del reformismo. Sin sus ra\u00edces en la clase trabajadora, el reformismo ser\u00eda in\u00fatil para la burgues\u00eda. Sin su compromiso con el mantenimiento del orden burgu\u00e9s, el reformismo no ser\u00eda el obst\u00e1culo al progreso de la clase obrera en el que se ha convertido.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n, y como resultado la t\u00e1ctica pol\u00edtica incorrecta, ha fluido con \u00e9nfasis exclusivista de uno u otro lado de la dial\u00e9ctica que se expresa con el t\u00e9rmino &#8222;partido burgu\u00e9s de los trabajadores&#8220;. Aquellos &#8222;revolucionarios&#8220; que se gu\u00edan por un m\u00e9todo emp\u00edrico, un m\u00e9todo profundamente arraigado al menos en los pa\u00edses anglosajones, permanecen perplejos por las heterog\u00e9neas y cambiantes &#8222;apariciones&#8220; de la socialdemocracia. Como resultado esbozan generalizaciones sectarias extrapoladas sin dial\u00e9ctica alguna a partir de cualquier elemento de su naturaleza reformista contradictoria que se muestre en una situaci\u00f3n o per\u00edodo dados.<\/p>\n<p>En determinados per\u00edodos desde la degeneraci\u00f3n de la Cuarta Internacional, los &#8222;Trotskistas&#8220; han basado sus an\u00e1lisis sobre la socialdemocracia predominantemente en sus or\u00edgenes y apoyos en la clase obrera. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que se trataba de &#8222;partidos de los trabajadores&#8220;, capaces de evolucionar hacia una pol\u00edtica de la clase obrera consistente y de adoptar &#8222;pol\u00edticas socialistas&#8220;. Los \u00fanicos obst\u00e1culos eran los &#8222;l\u00edderes burgueses&#8220;, que tendr\u00edan que ser sustituidos, y las estructuras organizativas burocr\u00e1ticas que tendr\u00edan que ser &#8222;reformadas&#8220;, &#8222;renovadas&#8220; o &#8222;democratizadas&#8220;. Como alternativa, en otras \u00e9pocas, cuando se ven enfrentados a los gobiernos conservadores y puramente burgueses de socialdem\u00f3cratas y laboristas de los a\u00f1os 60 y 70, con sus ataques a las libertades civiles y derechos sindicales, su racismo y sus pol\u00edticas exteriores servilmente pro-imperialistas, los &#8222;Trotskistas&#8220; concluyeron que estos partidos eran pura y simplemente &#8222;partidos burgueses&#8220;. Reforzaron su conclusi\u00f3n con estad\u00edsticas que mostraban los lazos organizativos marchitos entre el partido y la clase obrera o el declive de su apoyo electoral entre la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Los frutos t\u00e1cticos de estos an\u00e1lisis fueron, en el primer caso, una servil adaptaci\u00f3n de los &#8222;trotskistas&#8220; intentado &#8222;conectar&#8220; con las corrientes de izquierda dentro de la socialdemocracia o, en el segundo caso, una denuncia inflexible y la abstenci\u00f3n de cualquier contacto con los partidos laboristas y socialdem\u00f3cratas. Estas dos posiciones, igualmente falsas, no son mutuamente excluyentes. Durante un per\u00edodo de tiempo los mismos grupos &#8222;Trotskistas&#8220; han zigzagueado de una a la otra. Lo que los une es la absoluta incapacidad para luchar contra la socialdemocracia con las t\u00e1cticas de principio de la tradici\u00f3n comunista. Para evitar estos errores es necesario para los revolucionarios ser absolutamente claros, en primera instancia, en la caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos reformistas como partidos burgueses. S\u00f3lo entonces es posible comprender la manera en que la ejecuci\u00f3n de una pol\u00edtica pro-burguesa puede ser condicionada por los or\u00edgenes proletarios y las ra\u00edces sociales del reformismo.<\/p>\n<p>La estrategia de los partidos reformistas<\/p>\n<p>El partido reformista es burgu\u00e9s en su objetivo y en su estrategia. Es decir, el &#8222;sistema de acciones combinadas&#8220; conduce no a la toma del poder por el proletariado sino a la obstrucci\u00f3n de esa toma de poder, para el mantenimiento del dominio de clase de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Este objetivo est\u00e1, por supuesto, disfrazado por un compromiso con el &#8222;socialismo&#8220;, pero este &#8222;objetivo socialista&#8220; no es m\u00e1s que una acumulaci\u00f3n de reformas &#8222;sociales&#8220; dentro del capitalismo. Incluso un compromiso abierto hacia &#8222;la propiedad com\u00fan de los medios de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n e intercambio&#8220; (como en la ahora abolida IV cl\u00e1usula de los estatutos del Partido Laborista brit\u00e1nico) ni prev\u00e9 la expropiaci\u00f3n de los expropiadores ni trasciende los l\u00edmites del estado burgu\u00e9s en su forma &#8222;democr\u00e1tica&#8220;. Esa nacionalizaci\u00f3n no trasciende las medidas del estado capitalista.<\/p>\n<p>El programa del Marxismo es cualitativamente diferente. Consiste en la toma de poder del Estado, el establecimiento del poder de los trabajadores a trav\u00e9s de la dictadura del proletariado, la expropiaci\u00f3n de la clase capitalista, el aplastamiento de la maquinaria burocr\u00e1tica militar del estado y, a continuaci\u00f3n, la transici\u00f3n, con la base de una econom\u00eda planificada y una democracia sovi\u00e9tica de trabajadores, a una sociedad socialista sin clases.<\/p>\n<p>Contra este programa cient\u00edfico la socialdemocracia, donde no simplemente eliminado cualquier &#8222;objetivo final&#8220; de su programa, aboga por una senda ut\u00f3pica-reaccionaria de reformas sociales, en el marco del Estado Burgu\u00e9s. Juzgada por este criterio la socialdemocracia no es socialista, sino un partido liberal, aunque uno de un tipo especial.<\/p>\n<p>El Reformismo es burgu\u00e9s en sus t\u00e1cticas. Es sistem\u00e1ticamente oportunista. Lenin lo describi\u00f3 as\u00ed: &#8222;Oportunismo significa sacrificar intereses fundamentales para obtener ventajas temporales y parciales&#8220;. Engels describi\u00f3 tambi\u00e9n el oportunismo como: &#8222;esta persecuci\u00f3n y lucha por \u00e9xitos moment\u00e1neos haciendo caso omiso de las consecuencias posteriores&#8220;. Los objetivos e intereses hist\u00f3ricos del proletariado son sacrificados a una perspectiva de reforma social fragmentaria, adquirida con movilizaciones que ejerzan presi\u00f3n sobre el estado burgu\u00e9s y, sobre todo, a una obtenci\u00f3n de puestos gubernamentales (solos o en coalici\u00f3n con los partidos burgueses) por v\u00eda parlamentaria o electoral.<\/p>\n<p>Dado que un gobierno tal funciona en el marco de la burgues\u00eda econ\u00f3mica y supremac\u00edas jur\u00eddico-legal y policial-militar, esos gobiernos son desde el principio un instrumento de la clase dirigente contra la clase trabajadora. La burgues\u00eda ejerce su dominio a trav\u00e9s de esos gobiernos. Los gobiernos laboristas son, por tanto, gobiernos burgueses. Las reformas son secundarias, determinadas en su alcance por la combatividad y la presi\u00f3n de la clase trabajadora, la capacidad de la clase dirigente a concederlas o su incapacidad para rechazarlas.<\/p>\n<p>En cualquier caso las reformas se limitan a las medidas que o bien son en realidad beneficiosas para el capitalismo o al menos que no amenazan sus intereses estrat\u00e9gicos. Si un gobierno reformista promulga, o amenaza con promulgar, medidas gravemente perjudiciales para los derechos de la propiedad burguesa o para el poder del Estado, se encontrar\u00e1 con la resistencia o la revuelta del aparato del estado burgu\u00e9s. Variando en gravedad dependiendo de las circunstancias, el Gobierno podr\u00eda ser &#8222;constitucionalmente&#8220; expulsado o derrocado por la fuerza armada.<\/p>\n<p>En su ideolog\u00eda, el reformismo acepta los l\u00edmites del Estado naci\u00f3n. Se identifica completamente con el &#8222;inter\u00e9s nacional&#8220;, a pesar del hecho de que esos supuestos \u201cintereses de todos\u201d son, en el capitalismo, simplemente una expresi\u00f3n ideol\u00f3gica generalizada de intereses burgueses. Rompe el car\u00e1cter esencialmente internacional del proletariado y sus intereses. M\u00e1s a\u00fan, en los pa\u00edses imperialistas tal &#8222;nacionalismo&#8220; es &#8222;imperialismo social&#8220;. Mientras que esto puede tomar una forma m\u00e1s o menos pacifista en tiempo de paz, en tiempo de guerra esto se transforma en un virulento chovinismo social (con su gemelo, el liberalismo).<\/p>\n<p>La derecha reformista tiende a expresar abiertamente ese chovinismo en tiempo de paz y de hecho todos los gobiernos socialdem\u00f3cratas de los pa\u00edses imperialistas act\u00faan como los gobiernos imperialistas. Aunque bajo una etiqueta democr\u00e1tica y pacifista, la socialdemocracia es un suministrador de veneno chauvinista a la clase obrera. En la pr\u00e1ctica organizativa del reformismo la vanguardia de los trabajadores se disuelve en una masa pasiva de militantes y electorado y es excluida del control del partido por la camarilla de parlamentarios y los bur\u00f3cratas sindicales.<\/p>\n<p>Trotsky describe la estructura de los partidos socialdem\u00f3cratas como: &#8222;&#8230; la escondida, la enmascarada, pero no menos fatal dictadura \u2013 los \u201camigos\u201d burgueses del proletariado, los parlamentarios de carrera, los periodistas de sal\u00f3n, toda la camarilla de par\u00e1sitos que permite a los miembros del partido hablar &#8222;libre y democr\u00e1ticamente\u201d pero que tenazmente domina el aparato y, en definitiva, hace lo que le place. Este tipo de &#8222;democracia&#8220; en el partido no es m\u00e1s que una r\u00e9plica del estado democr\u00e1tico burgu\u00e9s&#8230; &#8222;<\/p>\n<p>Trotsky llega a la conclusi\u00f3n de que el prop\u00f3sito de esta &#8222;democracia fraudulenta&#8220; es limitar y paralizar la &#8222;educaci\u00f3n revolucionaria de los trabajadores, para ahogar sus voces con el coro de concejales, diputados etc., que est\u00e1n imbuidos hasta la m\u00e9dula de los huesos de prejuicios peque\u00f1o-burgueses y reaccionarios.&#8220; El grupo parlamentario dicta la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del partido en el gobierno y en la oposici\u00f3n. Los miembros del partido, s\u00f3lo epis\u00f3dicamente involucrados y, cuando lo son, es casi exclusivamente en la rutina electoral o en acciones ocasionales de &#8222;protesta&#8220;, se ven desfavorecidos as\u00ed frente al aparato de diputados, concejales y funcionarios a tiempo completo.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a burgues\u00eda y los trabajadores cualificados \u201cde cuello blanco\u201d proporcionan una base para los bur\u00f3cratas reformistas. Por ello la democracia formal de estos partidos se revela vac\u00eda, permitiendo a los parlamentarios, a la burocracia del partido y a la sindical, dominar el partido completamente. Adem\u00e1s la r\u00edgida separaci\u00f3n entre las organizaciones pol\u00edticas y las econ\u00f3micas del proletariado, sancionada en las frases &#8222;las dos alas&#8220; o &#8222;los dos pilares&#8220; del movimiento laborista, ayuda a preservar el dominio de los parlamentarios y los bur\u00f3cratas sindicales por igual.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica se mantiene bajo m\u00ednimos en los sindicatos, y dentro del partido cualquier idea de &#8222;acci\u00f3n directa&#8220; o la utilizaci\u00f3n de los sindicatos para fines pol\u00edticos es un anatema. El partido se mantiene exclusivamente para la actividad electoral.<\/p>\n<p>Aunque la necesidad del reformismo de relacionarse con su base social, y mantenerla, es una consideraci\u00f3n secundaria con respecto a su naturaleza fundamental, es, sin embargo, precisamente esto lo que diferencia a este partido burgu\u00e9s de todos los dem\u00e1s. A diferencia de otros partidos burgueses, el partido reformista debe referirse a las luchas inevitables de la clase obrera contra el capitalismo de forma que pueda mantener incontestado su liderazgo de la clase trabajadora. No puede ese partido oponerse de ra\u00edz a las acciones que toman los trabajadores para defenderse. M\u00e1s a\u00fan, para no ser dejados de lado, los l\u00edderes reformistas deben en cierta medida apoyar y dirigir las luchas a pesar de que contengan en su interior una din\u00e1mica anticapitalista.<\/p>\n<p>El intento de &#8222;permanecer por delante de los trabajadores&#8220; en tales situaciones y, al mismo tiempo limitar el da\u00f1o causado a los intereses del capital, permite a los revolucionarios desarrollar t\u00e1cticas para aprovechar y explotar la contradicci\u00f3n presentada dentro de reformismo. En su forma m\u00e1s general la contradicci\u00f3n fundamental se da entre una clase objetivamente revolucionaria que se pone en marcha contra el capitalismo por las leyes del propio sistema, sus guerras y sus crisis y un partido anti-clase-obrera y contrarrevolucionario y una estructura sindical socialmente basados en esa clase.<\/p>\n<p>Un entendimiento dial\u00e9ctico del desarrollo hist\u00f3rico del reformismo como un producto de la lucha de clases, pero tambi\u00e9n como un freno a esa lucha, permite a los revolucionarios comprender c\u00f3mo la fuerza del reformismo puede variar con el tiempo, dependiendo del ritmo de la lucha de clases y del movimiento de la propia sociedad capitalista. En per\u00edodos de expansi\u00f3n capitalista, existe la posibilidad de ganancias relativamente grandes y de larga duraci\u00f3n para los trabajadores. Estas oportunidades son mayores para todos los trabajadores cualificados de las grandes potencias imperialistas. Son m\u00e1s peque\u00f1as e incluso insignificantes para los no cualificados de esos pa\u00edses o para los trabajadores en pa\u00edses coloniales o semi-coloniales. Per\u00edodos prolongados de crecimiento dentro de capitalismo de (por ejemplo la d\u00e9cada de los 80 y comienzos de los 90, o los a\u00f1os 50 y 60) son el semillero natural del reformismo. El papel de la burocracia contrarrevolucionaria en esos per\u00edodos es negociar reformas que, siendo importantes para la clase trabajadora, rara vez son m\u00e1s que peque\u00f1as concesiones desde el punto de vista de la burgues\u00eda y no desaf\u00edan las ra\u00edces de su poder en la econom\u00eda y el estado. Sin embargo, las luchas necesarias para ganar estas concesiones sirven para ampliar y fortalecer la organizaci\u00f3n de la clase trabajadora incluso cuando sean bajo direcci\u00f3n reformista.<\/p>\n<p>No se da, sin embargo, de manera autom\u00e1tica o inevitable un triunfo del reformismo en esos per\u00edodos. La lucha decide el resultado. En todos los per\u00edodos, ya sea en crecimiento o en recesi\u00f3n, un liderazgo comunista consciente puede intervenir para modificar, utilizar, compensar e incluso invertir, las tendencias &#8222;espont\u00e1neas&#8220;. Si esto se hace as\u00ed, entonces incluso los per\u00edodos de estabilidad social pueden ser per\u00edodos de preparaci\u00f3n, de formaci\u00f3n de las fuerzas, de educaci\u00f3n y de desarrollo de la conciencia pol\u00edtica de la vanguardia.<\/p>\n<p>En los per\u00edodos de crisis capitalista aguda los l\u00edderes reformistas no dejan de negociar, s\u00f3lo que ahora negocian concesiones, importantes y dolorosas, del proletariado a la burgues\u00eda. Estos l\u00edderes tienen que mostrar una mayor o menor pretensi\u00f3n de resistencia: verbal, parlamentaria e incluso acci\u00f3n de protesta sindical (huelgas y manifestaciones). Su objetivo no es la derrota hist\u00f3rica o estrat\u00e9gica de la burgues\u00eda. Es forzar a la burgues\u00eda a volver a la senda de las concesiones menores o, al menos, a moderar sus demandas sobre el proletariado, lo que los l\u00edderes reformistas pueden &#8222;vender&#8220; a sus miembros. Sin embargo, incluso esas movilizaciones parciales o simulacros de movilizaci\u00f3n corren el riesgo de alentar a las masas a ir m\u00e1s all\u00e1 de la intenci\u00f3n de los dirigentes.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes reformistas mismos est\u00e1n sujetos a una contradicci\u00f3n; sobre todo deben mantenerse en su posici\u00f3n como l\u00edderes de las masas. Sus privilegios de casta, su sueldo, su importancia social en la sociedad burguesa dependen totalmente de esto. Tienen que mantener la organizaci\u00f3n de los trabajadores e incluso movilizarlos hasta cierto punto. Sin embargo, si movilizan a los trabajadores demasiado luego ellos mismos pueden perder el control completamente y corren el riesgo de quedar entre la embestida de la burgues\u00eda y el alzamiento de sus propios miembros. Estos dos polos de presi\u00f3n producen un ala derecha y un ala izquierda dentro de los sindicatos y los partidos pol\u00edticos reformistas. La tarea fundamental del ala derecha, que responde a la burgues\u00eda, es negociar y cooperar con los funcionarios del estado, ser un ejecutivo leal y digno de confianza para el capitalismo. La principal tarea de la izquierda es mantener el contacto con las masas, para sostener y revivificar las ilusiones en ellas de que sus necesidades y aspiraciones exigen la sumisi\u00f3n a la burocracia reformista y a los parlamentarios. Parte de esta tarea consiste en convencer a las masas de que las traiciones y enga\u00f1os que estos partidos traen a la clase trabajadora no son inherentes al liderazgo y programa reformistas. Todos los partidos reformistas en el gobierno, donde act\u00faan como el ejecutivo de la burgues\u00eda, tienen una tendencia a desgastar su &#8222;credibilidad&#8220; que, en consecuencia, debe ser renovada con un per\u00edodo en la oposici\u00f3n y por lo general, con un cambio de personal.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo generalmente se produce por el acceso de los elementos de la &#8222;izquierda&#8220;, o de la oposici\u00f3n \u201cpermanente\u201d, al liderazgo- una vez que hayan cortado todos los v\u00ednculos con las masas y siempre que no hayan cometido muchas acciones en el pasado que les hagan poco fiables a la discreci\u00f3n y seguridad del estado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>En &#8222;per\u00edodos pac\u00edficos&#8220; cuando las masas de los trabajadores esperan s\u00f3lo reformas limitadas, este proceso c\u00edclico de los gobiernos productores de desilusi\u00f3n y per\u00edodos de oposici\u00f3n para crear nuevas ilusiones, se reproduce con poca interrupci\u00f3n. En los per\u00edodos de crisis capitalista, sin embargo, este proceso puede tomar un car\u00e1cter convulsivo.Theses on ReformismReformism and the workers&#8216; movement &#8211; Introduction<\/p>\n<p>La T\u00e1ctica Revolucionaria respecto del Reformismo<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de una crisis siempre ha estado acompa\u00f1ada hist\u00f3ricamente por la lucha de la clase trabajadora por defender sus victorias pasadas y mantener los niveles de vida. El \u00e9xito en estas luchas limita seriamente la capacidad de la burgues\u00eda para obligar a la clase obrera a pagar el coste de la crisis.<\/p>\n<p>Como en los per\u00edodos de expansi\u00f3n, los revolucionarios deben intervenir en esas luchas, abogando incluso por que las demandas m\u00e1s parciales o defensivas sean peleadas con los m\u00e9todos de acci\u00f3n directa y con la participaci\u00f3n democr\u00e1tica del mayor n\u00famero posible de trabajadores de manera que puedan ganar la batalla y preparar a la clase pol\u00edtica y organizativamente para el per\u00edodo de tiempo por venir.<\/p>\n<p>El ejercicio de estas luchas, sin embargo, no conduce por s\u00ed mismo, al desarrollo de la conciencia revolucionaria. Esa creencia es el sello de economicismo. Los revolucionarios no pueden contentarse simplemente con discutir las mejores y m\u00e1s eficaces formas de obtener las demandas espont\u00e1neas de los trabajadores.<\/p>\n<p>Incluso donde esas exigencias tienen un contenido progresista (que no siempre es el caso) es el deber de los revolucionarios vincular la lucha por ellos con la misi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado: la conquista del poder del estado. Tal v\u00ednculo s\u00f3lo es posible mediante el uso de las demandas de transici\u00f3n: demandas que satisfagan las necesidades reales y centrales de los trabajadores y que chocan con los intentos de los capitalistas y de su estado para que los trabajadores paguen el coste de la crisis.<\/p>\n<p>El sistema de las demandas de transici\u00f3n, presentado por los comunistas, agita la lucha por el poder de los trabajadores ejercido a trav\u00e9s de \u00f3rganos de lucha como Soviets (consejos) y comit\u00e9s de f\u00e1brica, y as\u00ed organiza a la clase obrera y la dirige hacia la lucha por la conquista del poder del estado.<\/p>\n<p>Necesariamente la lucha de la clase trabajadora por demandas inmediatas o por demandas de transici\u00f3n provoca un conflicto potencial con los l\u00edderes reformistas establecidos. Esos l\u00edderes est\u00e1n divididos entre su compromiso con el capitalismo y su necesidad de conservar el liderazgo de las organizaciones de los trabajadores.<\/p>\n<p>Cada paso que dan para mantenerse por delante de los trabajadores tiende a generar a\u00fan m\u00e1s esperanzas y exigencias que van m\u00e1s all\u00e1 de lo que puede cumplir un partido burgu\u00e9s (o un gobierno burgu\u00e9s de los trabajadores). Igualmente, en el curso de las luchas, nuevos l\u00edderes se alzan, a menudo de una variedad de militante reformista de izquierdas. Mientras que diferentes t\u00e1cticas pueden ser necesarias en la relaci\u00f3n con esos l\u00edderes, no son cualitativamente diferentes de la burocracia arraigada conservadora. Reflejan la conciencia de los trabajadores que los eligen. Como tales representan, y se convierten en los medios para mantener, las limitaciones reformistas de la conciencia de estos trabajadores.<\/p>\n<p>Trotsky se\u00f1al\u00f3 este hecho en relaci\u00f3n al laborismo y los sindicatos de izquierda de Gran Breta\u00f1a en la d\u00e9cada de 1920: &#8222;los izquierdistas reflejan el descontento de la clase obrera brit\u00e1nica. A\u00fan no est\u00e1 bien definido, y expresan su profundo y persistente esfuerzo por romper con Baldwin-MacDonald usando frases de izquierda pero que no implican obligaci\u00f3n alguna. Transforman la impotencia pol\u00edtica de las masas en pleno despertar en un laberinto ideol\u00f3gico. Ellos constituyen una expresi\u00f3n del movimiento hacia adelante, pero tambi\u00e9n act\u00faan como un freno en el mismo.&#8220;<\/p>\n<p>Para promover la conciencia de los trabajadores m\u00e1s all\u00e1 de en su elecci\u00f3n de los l\u00edderes reformistas, es vital que los revolucionarios aborden t\u00e1cticas hacia estos l\u00edderes. S\u00f3lo si las insuficiencias de los l\u00edderes, de las variedades de izquierda y de derecha, pueden entenderse por los trabajadores en lucha, ser\u00e1n superadas&#8230;<\/p>\n<p>Dondequiera que grandes sectores de trabajadores son dirigidos por los no-revolucionarios es necesario para los comunistas no s\u00f3lo movilizar a sus miembros en la consecuci\u00f3n de objetivos existentes de la clase obrera, sino tambi\u00e9n plantear otras demandas inmediatas y demandas de transici\u00f3n necesarias para la lucha. En ning\u00fan caso, se debe dar la impresi\u00f3n de que se puede confiar en los dirigentes no-revolucionarios para llevar a cabo tales demandas.<\/p>\n<p>Esta t\u00e1ctica tiene tres objetivos. En primer lugar, para someter a los l\u00edderes a la prueba de sus propios miembros. En segundo lugar, para divulgar las demandas que mejor satisfacen los intereses de la clase trabajadora. En tercer lugar, para mostrar la necesidad de una lucha de clases decisiva contra la burgues\u00eda. La correcta aplicaci\u00f3n de este m\u00e9todo lleva consigo el potencial no s\u00f3lo de hacer a\u00f1icos las ilusiones en algunos reformistas en particular, sino tambi\u00e9n en el reformismo per se; abriendo as\u00ed la posibilidad de ganar a los trabajadores para un liderazgo revolucionario alternativo.<\/p>\n<p>Sin embargo, incluso en la peor crisis no hay proceso puramente objetivo o autom\u00e1tico que conduzca a la conciencia revolucionaria. Si un liderazgo y una estrategia revolucionarios no triunfan, entonces la derrota y la desmoralizaci\u00f3n restaurar\u00e1n a los l\u00edderes reformistas en el control sobre una militancia domesticada y rota o, en casos extremos, la burgues\u00eda puede ser capaz de destruir completamente las organizaciones legales de trabajadores. La dial\u00e9ctica de la lucha de clases plantea la posibilidad de que el movimiento de los trabajadores se eleve a un nivel revolucionario en t\u00e9rminos de liderazgo, organizaci\u00f3n y t\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Sin embargo, si el desenlace del choque entre el proletariado y la burgues\u00eda no ocurre en este nivel, entonces se debe presentar en un nivel inferior y la lucha se decidir\u00e1 a favor de los intereses de la burgues\u00eda. As\u00ed, aunque la socialdemocracia sufri\u00f3 graves golpes durante el gran periodo de crisis entre las guerras imperialistas mundiales, las ineptas t\u00e1cticas de los revolucionarios, las vacilaciones de los centristas y, el criminal sabotaje de la burocracia estalinista, permitieron a los reformistas renovarse y crecer desde el mismo polvo al que las crisis y la lucha de clases les hab\u00eda arrojado.<\/p>\n<p>El reformismo estaba moribundo, y sin embargo, las fuerzas de la revoluci\u00f3n no pudieron enviarlo al abismo. Esto revela el peligro extremo de todos los esquemas simplistas para el desarrollo de la conciencia revolucionaria. Todos ellos, desde el m\u00e1s evolutivo y gradual hasta el m\u00e1s catastrofista sometieron al &#8222;proceso objetivo&#8220; lo que realmente son las tareas de los revolucionarios. Tal esquematismo es un signo seguro de centrismo frente a los l\u00edderes reformistas: &#8222;porque siempre ha sido el centrismo el que ha escondido los pecados del oportunismo con referencias solemnes a las tendencias objetivas de desarrollo&#8230; pero en realidad, expresado en este presunto objetivismo revolucionario, es simplemente un esfuerzo para eludir las tareas revolucionarias dej\u00e1ndolas caer en los hombros del as\u00ed llamado proceso hist\u00f3rico.&#8220;<\/p>\n<p>Tal esquematismo puede verse claramente entre los centristas modernos aunque afirmen su adhesi\u00f3n a las ideas de Trotsky. El catastrofismo de la tradici\u00f3n de Gerry Healy, tipificado en los documentos y perspectiva de su Comit\u00e9 Internacional de la Cuarta Internacional, no es m\u00e1s que una forma primitiva y temprana del objetivismo que caracteriz\u00f3 el ala \u201cTrotskista\u201d de Pablo-Mandel en el Secretariado Internacional.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto el capitalismo actual est\u00e1, y ha estado durante 40 a\u00f1os, al borde de un desastre. Los trabajadores est\u00e1n henchidos de conciencia revolucionaria y s\u00f3lo una delgada capa, los l\u00edderes reformistas, frenan a las masas de alcanzar su designada alternativa, el Partido Revolucionario. Este \u00faltimo tiene que ser construido, desde el principio, con todos los aparatos y autopromoci\u00f3n de un partido de masas, preparado para la cat\u00e1strofe. Los trabajadores pueden, a continuaci\u00f3n, simplemente unirse al partido de manera masiva y ser liberados de sus imaginaciones y espejismos.<\/p>\n<p>De esta manera las t\u00e1cticas para superar el reformismo, consagradas a un frente unido, se oxidan por inactividad, mientras que lo en realidad es &#8211; a pesar de toda su autopromoci\u00f3n \u2013 solo un grupo de propaganda, degenera en una secta y de ah\u00ed en un culto, envuelto en una nube de dial\u00e9ctica idealista y mistificaci\u00f3n. Esta fue la historia del &#8222;Partido Revolucionario de los Trabajadores&#8220; de Healy.<\/p>\n<p>El esquema alternativo, caracter\u00edstico del ala Mandelista de los fragmentos degenerados del trotskismo, es tratar de ayudar en el proceso de la revoluci\u00f3n mundial actuando como organizadores y procuradores para los l\u00edderes del centro-izquierda y el reformismo de izquierdas. Estos l\u00edderes deben ser apoyados porque ellos encarnan la marcha hacia adelante de la historia. El esquematismo centrista y el &#8222;objetivismo&#8220; pueden conducir a conclusiones sectarias y oportunistas dentro de la propia agrupaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por ejemplo, llev\u00f3 al grupo de Healy a ser complaciente con el Bevanismo en los a\u00f1os 50 y a la histeria de proclamaci\u00f3n de partidos en la d\u00e9cada de los 70. De manera similar la actitud de los Mandelistas brit\u00e1nicos con respecto al Partido Laborista oscilaba desde el &#8222;Let it Bleed&#8220; (dejar que se desangren) y las amenazas de irrumpir en sus m\u00edtines electorales en 1969 hasta el abyecto servilismo ante Benn en la d\u00e9cada de los 80.<\/p>\n<p>Los resultados parecen opuestos, pero el m\u00e9todo subyacente es el mismo. Al ofrecer a los militantes de la clase obrera o bien la transformaci\u00f3n evolutiva de los partidos reformistas o bien &#8222;la construcci\u00f3n del partido&#8220; (es decir, unirse a la secta), ambas variantes del centrismo son completamente in\u00fatiles para los trabajadores ante la necesidad, aqu\u00ed y ahora, de luchar dentro de las organizaciones reformistas y junto a los trabajadores reformistas.<\/p>\n<p>Los comunistas revolucionarios no s\u00f3lo ofrecen su programa alternativo como talism\u00e1n m\u00e1gico, ellos utilizan las t\u00e1cticas que son, al mismo tiempo, las t\u00e1cticas necesarias para ganar las batallas de clase y las t\u00e1cticas necesarias para superar el reformismo. Estas t\u00e1cticas s\u00f3lo pueden desarrollarse sobre la base de la experiencia viva de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n recibieron su forma can\u00f3nica m\u00e1xima durante el per\u00edodo del conflicto m\u00e1s intenso entre el comunismo y el capitalismo. Esto tuvo lugar en los a\u00f1os inmediatamente despu\u00e9s de la primera toma del poder del estado por un proletariado liderado por los comunistas, la Revoluci\u00f3n Rusa de octubre de 1917.<\/p>\n<p>En su lucha por el poder en Rusia los bolcheviques se vieron enfrentados a una doble tarea. La din\u00e1mica de la lucha de clases condujo a la creaci\u00f3n por los trabajadores de los Soviets, \u00f3rganos de lucha basados en la democracia directa de la clase trabajadora. Dentro de los Soviets, sin embargo, la mayor\u00eda de los delegados de los trabajadores no reconocieron, inicialmente, la necesidad de una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto provoc\u00f3 que el liderazgo de los Soviets y, por tanto, de la clase trabajadora, cay\u00f3 en manos de los mencheviques quienes, a diferencia de la clase trabajadora, conscientemente se opon\u00edan a la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los bolcheviques, por lo tanto, ten\u00edan que revelar a las masas tanto la naturaleza, en \u00faltima instancia anti-obrera, del Menchevismo, como la necesidad de la revoluci\u00f3n para la clase trabajadora. Las t\u00e1cticas de los bolcheviques, resumidas en los lemas &#8222;Todo el poder para los Soviets&#8220; y &#8222;Romper con la Burgues\u00eda&#8220;, ten\u00edan por objeto permitir a las masas de la clase obrera aprender, a trav\u00e9s de su propia experiencia de lucha, que s\u00f3lo la conquista del poder del Estado puede resolver sus problemas y que los mencheviques har\u00edan todo lo posible para evitarlo.<\/p>\n<p>Los bolcheviques convencieron a los trabajadores de lo que necesitaban: el poder sovi\u00e9tico como medio para alcanzar la &#8222;la Paz, el Pan y la Tierra&#8220; y de la necesidad de exigir a los l\u00edderes que se proclamaban comprometidos con la clase obrera y los Soviets, que realmente llevaran a cabo esta pol\u00edtica. A trav\u00e9s de esto, la contradicci\u00f3n entre la r\u00e1pidamente desarrollada conciencia de clase pol\u00edtica de los trabajadores y la contenci\u00f3n que los mencheviques ejerc\u00edan sobre ellos (basada seg\u00fan ellos en la antigua falta de esa conciencia de clase pol\u00edtica), se tensa hasta el punto de ruptura.<\/p>\n<p>En el calor de la revoluci\u00f3n, este m\u00e9todo de lucha contra los l\u00edderes reformistas y hacer posible que las masas superaran su propia conciencia reformista, no fue ni ordenado ni generalizado. Sin embargo la t\u00e1ctica de agitar la acci\u00f3n masiva y exigir que los l\u00edderes reformistas apoyaran y lideraran esa acci\u00f3n para mantener la confianza de la mayor\u00eda de los trabajadores, fue utilizada repetidamente por los bolcheviques. Fue esta pr\u00e1ctica la que una temprana Comintern cristaliz\u00f3 en el complejo de t\u00e1cticas conocido como el Frente Unido.<\/p>\n<p>El Frente Unido<\/p>\n<p>El uso eficaz de t\u00e1cticas para derrotar el reformismo requiere una comprensi\u00f3n firme de la estrategia de la cual estas t\u00e1cticas son un componente.<\/p>\n<p>No debe permitirse que la serie de t\u00e1cticas relacionadas que han llegado a conocerse como el Frente Unido usurpen la funci\u00f3n a la que est\u00e1n subordinadas. Cualquier teor\u00eda o pr\u00e1ctica que asigne al Frente Unido, ya sea en una de sus formas, o a trav\u00e9s de la serie de frentes unidos, el papel de un camino ininterrumpido al socialismo, no tiene principios y s\u00f3lo puede llevar al abandono sistem\u00e1tico y progresivo del programa revolucionario. Mortal de necesidad, tal teor\u00eda lleva a la negaci\u00f3n de la funci\u00f3n independiente y consciente de la clase obrera en su propia emancipaci\u00f3n. Progresivamente se degrade y renuncia en la pr\u00e1ctica al papel de un partido revolucionario. Transforma al Frente Unido de un arma contra el reformismo en un pretexto para la entrega ideol\u00f3gica al, y la liquidaci\u00f3n organizativa en, el reformismo.<\/p>\n<p>El camino al poder de la clase obrera no se encuentra sobre un plano ininterrumpido de acci\u00f3n sindical o electoral, no importa cu\u00e1nto tiempo cualquier movimiento laborista nacional particular pueda haber estado limitado a tal tipo de acci\u00f3n. Es profundamente discontinuo, se dan cat\u00e1strofes as\u00ed como triunfos, la p\u00e9rdida de ganancias previamente adquiridas, la creaci\u00f3n de nuevas formas de organizaci\u00f3n y t\u00e1cticas, avances en la propia conciencia\u2026 todos ellos caracterizan la historia del movimiento obrero internacional.<\/p>\n<p>Es la tarea de revolucionarios prepararse program\u00e1tica, t\u00e1ctica y organizativamente para estos eventos. El papel creativo de la propia clase obrera y de las otras clases oprimidas es la piedra angular de la t\u00e1ctica marxista. La experiencia de los movimientos obreros brit\u00e1nico, franc\u00e9s y alem\u00e1n, que culmin\u00f3 en la Comuna de Par\u00eds, fue el impulso creativo insustituible para la fundaci\u00f3n del socialismo cient\u00edfico. Sobre la base de un an\u00e1lisis cr\u00edtico de esta experiencia, Marx y Engels llegaron a elaborar los principios y la estrategia para el poder de la clase obrera, el papel de los sindicatos y la necesidad de un partido pol\u00edtico de la clase trabajadora. Lenin y Trotsky asimismo desarrollaron el programa tomando como base el uso por parte del proletariado ruso de la huelga masiva y de los Soviets; no hicieron esto adorando la &#8222;espontaneidad&#8220;.<\/p>\n<p>No intentaron presentar o defender lo que era inconsciente, retrospectivo o confuso en todos estos grandes ejemplos de la creatividad proletaria. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis cr\u00edtico entendieron la esencial din\u00e1mica de avance de estas creaciones. Sobre todo entendieron el papel vital del partido de la vanguardia revolucionaria. Lo entendieron como el formulador de la estrategia y las t\u00e1cticas, como el candidato alternativo para el liderazgo en las luchas diarias de clase y, necesariamente, como el estado mayor y los cuadros de la mayor\u00eda decisiva del proletariado, en la toma del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La necesidad de un programa cient\u00edfico, re-elaborado siempre que sea necesario para satisfacer los cambios fundamentales, pero defendido con firmeza contra la revisi\u00f3n impresionista, es la esencia misma del partido, su significaci\u00f3n vital. Sobre esta base el partido gu\u00eda su propio trabajo y se esfuerza en guiar al proletariado, en desarrollar perspectivas concretas y en utilizar y combinar t\u00e1cticas de acuerdo a los principios.<\/p>\n<p>Esas t\u00e1cticas son de acuerdo a principios cuando, en una situaci\u00f3n dada, ayudan a la clase a avanzar hacia su objetivo hist\u00f3rico, sea de manera general o parcial. Es decir, las t\u00e1cticas que desarrollan su conciencia de clase y su organizaci\u00f3n. Las t\u00e1cticas son no de acuerdo a principios (u oportunistas) cuando por la obtenci\u00f3n de supuestas ganancias moment\u00e1neas o por el bien de una parte de la clase trabajadora, sacrifican intereses fundamentales o perjudican la unidad y los intereses de la clase como un todo, a nivel nacional e internacional.<\/p>\n<p>No se lucha por la estrategia y las t\u00e1cticas simplemente con la exposici\u00f3n literaria o a trav\u00e9s de la propaganda. Las ideas no conquistan por su inherente correcci\u00f3n. Se les debe dar expresi\u00f3n organizada. Las ideas conquistan s\u00f3lo en manos de un grupo organizado, un liderazgo potencial para la clase trabajadora. Este liderazgo alternativo no puede triunfar de una vez, sino parcialmente, y de manera desigual al principio.<\/p>\n<p>S\u00f3lo al final esta lucha se convierte en uno de los conflictos entre partidos de masas, entre las secciones del proletariado agrupadas bajo las banderas de la revoluci\u00f3n o la reforma. Cuando se plantean cuestiones decisivas para el proletariado de manera objetiva debido a la guerra, la crisis social o la revoluci\u00f3n, la falta de un grupo revolucionario o su debilidad, su falta de ra\u00edces (militantes expertos) en el proletariado, crea una &#8222;crisis de liderazgo&#8220;. Esta crisis presenta enormes posibilidades a los revolucionarios armados con el programa y t\u00e1cticas adecuados.<\/p>\n<p>El operario de estas t\u00e1cticas es la organizaci\u00f3n de los revolucionarios. Esta organizaci\u00f3n tiene que pasar a trav\u00e9s de una serie de etapas de crecimiento desde un n\u00facleo ideol\u00f3gico, pasando por los c\u00edrculos de la propaganda, hasta un partido que englobe a la vanguardia de la clase trabajadora. Su base en todas las etapas es un proceso de debate ideol\u00f3gico y program\u00e1tico que concluye en las decisiones de acci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>Como consecuencia, ya que la agrupaci\u00f3n se fusiona con las luchas de los trabajadores e incluye en sus filas a los trabajadores avanzados, surge la democracia de los trabajadores y un disciplinado centralismo de acci\u00f3n democr\u00e1tica. En todas sus etapas de crecimiento y a trav\u00e9s de todos los compromisos formales o t\u00e1cticos, el principio leninista de la organizaci\u00f3n, de la construcci\u00f3n del partido, no se puede poner en compromiso o ser diluido en favor de alternativas reformistas o centristas.<\/p>\n<p>Las t\u00e1cticas no pueden suplantar a la estrategia. Si esto ocurre, en primer lugar se disfraza el Frente Unido, luego se disuelve o conduce a la degeneraci\u00f3n de la propia organizaci\u00f3n revolucionaria, llevando as\u00ed al triunfo del reformismo. El reformismo tiene demasiadas de esas victorias en su haber. Sin embargo, no existe alternativa al campo de batalla de la lucha de clases y por lo tanto no se pueden evitar estas &#8222;batallas&#8220; espec\u00edficas del Frente Unido.<\/p>\n<p>La abstenci\u00f3n Bordigista, un rechazo propagandista pasivo de los compromisos t\u00e1cticos, incluyendo el Frente Unido, no es tampoco ninguna soluci\u00f3n a los &#8222;peligros&#8220; inherentes en todo conflicto de la vida real. La clase obrera, lo quieran los sectarios o no, se enfrenta a la necesidad imperiosa de luchar por los problemas inmediatos, que van desde las luchas sectoriales a aquellos que objetivamente plantean la cuesti\u00f3n del poder pol\u00edtico en la sociedad.<\/p>\n<p>La clase obrera no puede esperar y no esperar\u00e1 pasivamente hasta que llegue el liderazgo \u201cadecuado\u201d. Las t\u00e1cticas del Frente Unido permiten una respuesta inmediata a los ataques de los enemigos de clase. Facilitan un conflicto frontal contra el enemigo com\u00fan, pero necesariamente incluyen un flanco de lucha pol\u00edtica contra los traicioneros l\u00edderes reformistas. Esta necesidad se basa tanto en el inmediato objetivo t\u00e1ctico de la lucha que est\u00e1 siendo peleada, como en el inter\u00e9s hist\u00f3rico de la clase obrera. Est\u00e1n inextricablemente vinculados a la utilizaci\u00f3n, basada en los principios, de las demandas inmediatas (econ\u00f3micas y pol\u00edticas) y de las demandas de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta manera se pueden plantear un programa de acci\u00f3n alternativa y un liderazgo alternativo para responder a las repetidas crisis causadas por la direcci\u00f3n reformista. Precisamente porque las t\u00e1cticas comunistas son producto de la unidad del an\u00e1lisis cient\u00edfico de la sociedad y de la pr\u00e1ctica revolucionaria en la lucha de clases es por lo que est\u00e1n sujetas al desarrollo hist\u00f3rico, a re-evaluaci\u00f3n, a re-elaboraci\u00f3n. Esto no es menos cierto del an\u00e1lisis marxista del reformismo y del desarrollo de t\u00e1cticas para combatirlo.<\/p>\n<p>La lucha marxista contra el reformismo no comenz\u00f3 con la cristalizaci\u00f3n de la expresi\u00f3n &#8222;Frente Unido&#8220; en la Comintern Leninista. El Marxismo naci\u00f3 de la lucha contra un reformismo, el de los socialistas ut\u00f3picos decadentes o \u201ch\u00edbridos\u201d de ideolog\u00edas democr\u00e1ticas y &#8222;socialistas&#8220; en las d\u00e9cadas de 1840-1860. Las luchas de Marx y Engels contra Pierre Joseph Proudhon y sus seguidores, contra los &#8222;socialdem\u00f3cratas\u201d de Louis Blanc agrupados en torno al peri\u00f3dico La Reforme, contra la influencia de Ferdinand Lassalle en el naciente movimiento socialdem\u00f3crata alem\u00e1n\u2026 todas ellas acumularon gran parte del capital program\u00e1tico utilizado por Lenin, Luxemburgo y otros en la lucha anterior a 1914 contra el creciente poder de oportunismo y el revisionismo.<\/p>\n<p>En 1848\/49, Marx y Engels practicaron diversas formas de &#8222;Frente Unido&#8220;. Riazanov remarca, de manera justa, con respecto a la Primera Internacional y su &#8222;Discurso Inaugural&#8220; que, &#8222;Marx y Engels dieron un ejemplo cl\u00e1sico de t\u00e1cticas de &#8218;Frente Unido'&#8220;. Muy correctamente, los fundadores del socialismo cient\u00edfico consideraban que el &#8222;reformismo&#8220; al que combat\u00edan tuvo sus or\u00edgenes en la peque\u00f1a burgues\u00eda y el entorno artesanal, de los cuales estaban surgiendo el proletariado moderno y sus organizaciones.<\/p>\n<p>Sin duda las utop\u00edas reaccionarias de Proudhon y Bakunin representan un &#8222;retraso&#8220; peque\u00f1o-burgu\u00e9s obligado a ceder terreno y desaparecer antes del avance del socialismo cient\u00edfico. El optimismo cr\u00edtico de Marx y Engels aparece bien fundado, habida cuenta de los logros de la Primera y la Segunda Internacionales, en obtener la adhesi\u00f3n del movimiento obrero mundial al marxismo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en Gran Breta\u00f1a, Marx y Engels encontraron lo que podemos llamar &#8222;reformismo moderno&#8220;, un proletariado que hab\u00eda ca\u00eddo bajo la influencia burguesa. Esta haza\u00f1a la atribuyeron al dominio brit\u00e1nico del mercado mundial, a la &#8222;compra&#8220; de los sectores de los l\u00edderes de los trabajadores brit\u00e1nicos por la burgues\u00eda, a la existencia de un estrato aristocr\u00e1tica de trabajadores cualificados cuyos sindicatos dominaron el movimiento obrero y que eran liberales-radicales en sus perspectivas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, subrayaron el caos causado por la hostilidad entre los inmigrantes irlandeses y los trabajadores brit\u00e1nicos, estimando que la nulidad pol\u00edtica de estos \u00faltimos se deriva de su connivencia en la opresi\u00f3n nacional de Irlanda. Su pron\u00f3stico fue que cuando la indiscutida explotaci\u00f3n brit\u00e1nica del mundo entero fuera rota por el capitalismo en r\u00e1pido desarrollo de los Estados Unidos y de Alemania, y cuando la gran masa desorganizada del proletariado comenzara a agitarse &#8222;habr\u00e1 socialismo de nuevo en Inglaterra.&#8220;<\/p>\n<p>Mientras que el an\u00e1lisis de Marx y Engels de las ra\u00edces del fracaso de los trabajadores brit\u00e1nicos para crear un movimiento pol\u00edtico independiente provee de una importante arma metodol\u00f3gica a Lenin despu\u00e9s de 1914, el decenio anterior a esta fecha l\u00edmite vio el enga\u00f1o del pron\u00f3stico optimista de que el reformismo es un fen\u00f3meno que se desvanecer\u00eda vinculado a una clase moribunda.<\/p>\n<p>La resistencia decidida de los l\u00edderes de los sindicatos alemanes a las t\u00e1cticas de la huelga masiva, el crecimiento del revisionismo en el Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania, as\u00ed como la burocratizaci\u00f3n r\u00e1pida del partido desde 1905, fen\u00f3menos todos que se repiten en mayor o menor medida a lo largo de todos los partidos de la Segunda Internacional (1889-1914), indicaban que las ra\u00edces del problema deb\u00edan examinarse de nuevo.<\/p>\n<p>Lenin y Luxemburgo, desde 1899 hasta 1914 lucharon vigorosamente contra el revisionismo y el oportunismo, critic\u00e1ndolos, te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente, como tendencias burguesas dentro del movimiento obrero. Ninguno de ellos, sin embargo, entendi\u00f3 sus ra\u00edces o su plena capacidad hasta 1914. La cat\u00e1strofe se produjo en 1914 cuando todos los grandes partidos de la Segunda Internacional, con la excepci\u00f3n de los rusos, votaron a favor de los cr\u00e9ditos de guerra en contravenci\u00f3n de las resoluciones aprobadas por sucesivos congresos de la Segunda Internacional, en particular los de Z\u00fcrich (1893), Stuttgart (1907) y Basilea (1913), y apoyaron una paz entre clases para asegurar la victoria de sus propias &#8222;patrias&#8220; imperialistas.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo fue el proletariado privado de golpe de las organizaciones de masas de lucha de clases que hab\u00edan creado dos generaciones, sino que toda la magnitud del tumor canceroso del burocratismo reformista fue n\u00edtidamente revelado. Tambi\u00e9n fue revelado en toda su dimensi\u00f3n el cambio trascendental que se produjo en el capitalismo: su desarrollo hacia su etapa final, el imperialismo. El an\u00e1lisis de Lenin sobre este cambio no fue simplemente &#8222;econ\u00f3mico&#8220;. La nueva &#8222;\u00e9poca de guerras y revoluciones&#8220; hab\u00eda creado una nueva base para la pol\u00edtica laborista burguesa.<\/p>\n<p>De acuerdo con el an\u00e1lisis de Lenin, el nuevo capitalismo imperialista fue capaz, sobre la base de s\u00faper-beneficios, de hacer concesiones a los estratos superiores de la clase trabajadora, la aristocracia del trabajo. Este estrato se convirti\u00f3, por tanto, en \u201cconservadorizado\u201d, adoptando una forma de vida petit-burguesa. Con la ayuda de los sindicatos y a trav\u00e9s de las reformas obtenidas por el uso del sufragio municipal y parlamentario, este estrato sinti\u00f3 que hab\u00eda &#8222;resuelto la cuesti\u00f3n social&#8220; sin recurrir a la lucha revolucionaria.<\/p>\n<p>En consecuencia, se convirti\u00f3 en la base social de una poderosa burocracia conservadora dentro de los sindicatos y en las partidos de masas, cooperativas y organizaciones de los trabajadores. Este proceso de \u201cconservadorizaci\u00f3n\u201d y burocratizaci\u00f3n hab\u00eda avanzado r\u00e1pidamente desde la d\u00e9cada de 1890 hasta 1914. Hab\u00eda ocurrido en movimientos laborales dominados por el marxismo y en aquellos donde era d\u00e9bil, aunque en los primeros fue disfrazado tras una fraseolog\u00eda ortodoxa formal. Agosto de 1914 plantea la disyuntiva para este nuevo reformismo. Ahora ten\u00eda que &#8222;atreverse a aparecer como lo que era en realidad&#8220;, como hab\u00eda dicho Eduard Bernstein.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en las condiciones de guerra imperialista este partido no era, como hab\u00eda esperado el padre del revisionismo, &#8222;un partido democr\u00e1tico de la reforma social&#8220;, sino un partido del social chauvinismo o social imperialismo. As\u00ed el reformismo se revel\u00f3 a la corriente revolucionaria representada por Lenin, Luxemburgo y Liebknecht, no como el ala derecha y oportunista del ej\u00e9rcito proletario, sino como el ala izquierda de las fuerzas de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Estos agentes burgueses dominaban, sin embargo, la mayor parte de las organizaciones de los trabajadores con un f\u00e9rreo control- una r\u00edgida estructura burocr\u00e1tica que sofocaba la democracia proletaria y ejerc\u00eda tareas policiales sobre las organizaciones de los trabajadores, persiguiendo y atomizando la vanguardia revolucionaria. Obviamente ten\u00edan que desarrollarse t\u00e1cticas marxistas para superar este enorme retroceso. Y ten\u00edan que basarse en la movilizaci\u00f3n de las masas trabajadoras para derrotar a los bur\u00f3cratas reformistas, para establecer la mayor\u00eda contra la min\u00fascula minor\u00eda, la base contra la cima.<\/p>\n<p>Estas t\u00e1cticas no fueron &#8222;elaboradas&#8220; por los te\u00f3ricos s\u00faper-sabios al margen de la lucha. Se desarrollaron en el crisol de una gran revoluci\u00f3n victoriosa y una derrota tr\u00e1gica para el proletariado. Sobre la base de las experiencias rusa y alemana, la Comintern leninista elabor\u00f3 las t\u00e1cticas del Frente Unido.<\/p>\n<p>Entre febrero y octubre de 1917, la clase obrera de Rusia, a trav\u00e9s de sus Soviets, conquist\u00f3 el poder de hecho en las grandes ciudades. La Orden N\u00famero Uno del Soviet de Petr\u00f3grado dio instrucciones a los trabajadores y soldados para cumplir solo aquellas \u00f3rdenes del Gobierno Provisional burgu\u00e9s que el propio Soviet hubiera respaldado. Sin embargo, la mayor\u00eda de los trabajadores en este per\u00edodo hab\u00eda aceptado el liderazgo de los reformistas mencheviques. Estos \u00faltimos no ten\u00edan ning\u00fan deseo de ejercer el poder de los Soviets para destruir el estado burgu\u00e9s ya tambaleante. En su lugar utilizan a los Soviets para apuntalar el tambaleante Gobierno Provisional. Los bolcheviques, reconociendo que el estado burgu\u00e9s s\u00f3lo podr\u00eda ser derrocado por la decisi\u00f3n consciente de la mayor\u00eda de la clase obrera de tomar el poder por s\u00ed mismos, desarrollaron t\u00e1cticas que podr\u00edan ganar los trabajadores para esa estrategia y expulsar a los mencheviques. Esto significaba que, en lugar de meramente contraponer su programa-revoluci\u00f3n a las ilusiones de las masas de que podr\u00edan ver sus necesidades satisfechas sin una revoluci\u00f3n proletaria, ten\u00edan que demostrar, en acci\u00f3n com\u00fan con los trabajadores liderados por los mencheviques y los campesinos liderados por los social-revolucionarios, que sus demandas inmediatas de paz, pan y tierra exig\u00edan una toma del poder de manos de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Que los bolcheviques fueran capaces de hacer esto no fue debido, en \u00faltima instancia, ni a la debilidad del reformismo en la atrasada Rusia, o al indudable genio de Lenin y Trotsky. En el curso de su desarrollo, los bolcheviques hab\u00edan aprendido a evitar la doble trampa del oportunismo y del sectarismo. Se resistieron a la tentaci\u00f3n de imponer su programa contra la conciencia limitada de los trabajadores o a liquidar su programa a fin de acomodarse a esa conciencia limitada.<\/p>\n<p>Esto no se logr\u00f3 sin amargas luchas dentro de las filas del movimiento revolucionario, el Partido Obrero Socialdem\u00f3crata Ruso (POSDR). En 1905 fue necesario superar una actitud sectaria del primer Soviet de San Petersburgo en la facci\u00f3n bolchevique y la evitaci\u00f3n oportunista de tratar la cuesti\u00f3n de la insurrecci\u00f3n armada que predominaba entre los mencheviques. En 1906, la posici\u00f3n de boicotear la Duma debe plantearse contra la t\u00e1ctica electoral oportunista, mientras que en 1907, la posici\u00f3n del boicot, en un contexto de derrota de la clase obrera, se convirti\u00f3 en s\u00ed misma en un error sectario.<\/p>\n<p>En 1914, la capacidad de los bolcheviques de mantenerse firmes contra el patriotismo social en la cuesti\u00f3n de la guerra les se\u00f1al\u00f3 como la principal agrupaci\u00f3n de revolucionarios comprometidos, en todas las circunstancias, en la oposici\u00f3n intransigente a cualquier grado de colaboraci\u00f3n entre clases. Sin embargo, mientras manten\u00edan firme su oposici\u00f3n a la guerra, los bolcheviques no dejaron de ser activos dentro de la clase trabajadora incluso cuando la mayor\u00eda de dicha clase apoyaba la guerra. Esto sigui\u00f3 siendo el caso cuando, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de febrero, esa guerra se est\u00e1 librando por los l\u00edderes de los propios trabajadores.<\/p>\n<p>Esta flexibilidad en los principios fue bien resumida por Lenin cuando escribi\u00f3 a prop\u00f3sito de la hostilidad de la Federaci\u00f3n Socialdem\u00f3crata Brit\u00e1nica contra el Partido Laborista: &#8222;cuando las condiciones objetivas que prevalecen retrasan el crecimiento de la conciencia pol\u00edtica y la independencia de clase de las masas proletarias, uno debe ser capaz de, paciente y persistentemente, trabajar mano a mano con ellos, no haciendo concesiones en los principios, pero sin abstenerse de seguir adelante con actividades dirigidas justo al coraz\u00f3n de las masas proletarias.&#8220;<\/p>\n<p>Fue debido a que las t\u00e1cticas que conducir\u00edan a la clase hacia la revoluci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00edan derivarse de una concepci\u00f3n program\u00e1tica clara de dicha revoluci\u00f3n, que los bolcheviques s\u00f3lo fueron capaces de aplicar t\u00e1cticas de principios tras su rechazo, en la forma de Las Tesis de Abril, de la incorrecta concepci\u00f3n program\u00e1tica de la dictadura democr\u00e1tica del Proletariado y el Campesinado y su adopci\u00f3n de facto de la estrategia de la Revoluci\u00f3n Permanente.<\/p>\n<p>Fue s\u00f3lo despu\u00e9s de la adopci\u00f3n de Las Tesis de Abril cuando el apoyo oportunista al Gobierno Provisional y su pol\u00edtica militar, seguido por algunos elementos del Partido Bolchevique, fue terminado y reemplazado por una total oposici\u00f3n a la guerra mientras fuera una guerra imperialista en defensa del estado burgu\u00e9s ruso.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, sin embargo, fue tambi\u00e9n desde este momento cuando los bolcheviques fueron capaces de desarrollar t\u00e1cticas que podr\u00edan apartar a la clase trabajadora de su direcci\u00f3n actual. Reconociendo que la lealtad de los mencheviques era, en \u00faltima instancia, hacia la burgues\u00eda, los bolcheviques buscaron exponer la incompatibilidad de esto con las necesidades y aspiraciones de sus seguidores de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>La fusi\u00f3n de los avances program\u00e1ticos y t\u00e1cticos realizados por los bolcheviques en 1917 se puede resumir en sus dos lemas fundamentales que fueron dirigidos tanto a los propios trabajadores como a sus dirigentes, &#8222;\u00a1Romper con la burgues\u00eda!&#8220; &#8222;\u00a1Todo el poder a los Soviets!&#8220; Dentro de estas f\u00f3rmulas est\u00e1 encapsulada la plasmaci\u00f3n de todo lo que los comunistas ten\u00edan por entonces aprendido sobre los problemas interrelacionados de Programa, Estrategia y T\u00e1cticas. La demanda de la revoluci\u00f3n est\u00e1 vinculada estrechamente a la actividad real y a las organizaciones vivas de la clase trabajadora. Ellos mismos deben tomar el poder. Esto es demostrado repetidamente a los trabajadores por la miseria y la muerte en sus filas como resultado directo de las pol\u00edticas de sus l\u00edderes. Los l\u00edderes deben, por lo tanto, probar en la pr\u00e1ctica de qu\u00e9 lado est\u00e1n en la lucha de clases. Si no rompen su coalici\u00f3n con la burgues\u00eda, las organizaciones de los trabajadores deben romper con ellos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo los bolcheviques no esperaban pasivamente a que el paso del tiempo les diera la raz\u00f3n. Esto podr\u00eda haber sido comprobado, de manera nefasta, por la derrota de la clase obrera a manos de sus propios l\u00edderes. Al contrario, los bolcheviques exigieron que los mencheviques rompieran su coalici\u00f3n inmediatamente, no s\u00f3lo sobre la cuesti\u00f3n central de quien gobernaba, sino sobre las cuestiones de vida o muerte inmediatas del control de los Soviets de la clase trabajadora sobre la distribuci\u00f3n de alimentos, la inspecci\u00f3n de los trabajadores de las industrias de guerra y los beneficios obtenidos de ellos, la nacionalizaci\u00f3n de los bancos bajo control de los trabajadores, la introducci\u00f3n inmediata de la reforma agraria para acabar con el poder de los terratenientes y atraer a las masas campesinas al lado del proletariado y, sobre todo, el cese inmediato de la guerra.<\/p>\n<p>Argumentando en los Soviets, que, aunque \u00e9stas eran las medidas que la clase obrera necesitaba, los mencheviques y los socialistas-revolucionarios en bloque con los \u201ckadetes\u201d (miembros del Partido Constitucional Dem\u00f3crata Ruso) burgueses, nunca podr\u00edan llevarlas a cabo y los mismos Soviets deber\u00edan emprenderlas, los bolcheviques no s\u00f3lo expusieron el verdadero car\u00e1cter de los mencheviques y destruyeron su base social sino que tambi\u00e9n, al mismo tiempo, desarrollaron la capacidad de los Soviets para tener todo el poder en sus propias manos.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de los bolcheviques en 1917 puede resumirse como sigue: en primer lugar, un compromiso abierto y una llamada al derrocamiento revolucionario del estado burgu\u00e9s por la clase obrera; en segundo lugar, el aumento de las demandas que vinculaban la experiencia y necesidades inmediatas de la clase obrera con la necesidad de la revoluci\u00f3n; en tercer lugar, completa flexibilidad t\u00e1ctica en relaci\u00f3n con la masa de trabajadores encabezada por los reformistas, incluyendo la actividad dentro de sus organizaciones y la defensa de las mismas; en cuarto lugar, abierta caracterizaci\u00f3n de, y advertencias contra, la traici\u00f3n de los l\u00edderes reformistas junto con un compromiso para defenderlos en cualquier momento en que ellos mismos sufrieran ataques de las fuerzas abiertas de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Durante el auge revolucionario que comenz\u00f3 con la Revoluci\u00f3n Rusa y dur\u00f3 hasta 1921, la tarea principal de los bolcheviques en relaci\u00f3n con el proletariado internacional radicaba en la formaci\u00f3n de la Comintern: la Internacional Comunista. Para forjarla como un Partido Mundial fue necesario trazar una clara l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre revolucionarios en un lado y reformistas y centristas en el otro.<\/p>\n<p>Los puntos cruciales de diferenciaci\u00f3n se centraron en cuestiones de estrategia, por el derrocamiento revolucionario del estado burgu\u00e9s o por su defensa, por el poder sovi\u00e9tico o la democracia parlamentaria, por el internacionalismo proletario o la defensa de la patria, por la defensa de la Rusia Sovi\u00e9tica o la guerra contra ella. Bajo las condiciones desesperadas predominantes en la mayor\u00eda de los pa\u00edses-metr\u00f3polis la clase trabajadora se escor\u00f3 a la izquierda y, a fin de mantener su lugar en el liderazgo, los reformistas y centristas giraron tambi\u00e9n a la izquierda, al menos verbalmente. En esta situaci\u00f3n era imperativo para las peque\u00f1as fuerzas comunistas existentes en esos pa\u00edses concentrarse en exponer las intenciones reales de esos l\u00edderes, denunciarles a ellos y a su pol\u00edtica. La conclusi\u00f3n organizativa que se desprendi\u00f3 de esto fue la creaci\u00f3n de partidos comunistas independientes o la transformaci\u00f3n de los partidos socialistas en partidos comunistas a trav\u00e9s de la purga de todos los rastros de pol\u00edticas centrista y reformista.<\/p>\n<p>La Comintern tuvo \u00e9xito en la creaci\u00f3n de partidos comunistas de esta manera. Se dividi\u00f3 al centrista USPD (Unabh\u00e4ngige Sozialdemokratische Partei Deutschlands\u2013Partido Socialdem\u00f3crata Independiente de Alemania) obteniendo la mayor\u00eda en el Congreso de Halle de 1920. Como resultado, el n\u00famero de miembros del KPD (Kommunistische Partei Deutschlands\u2013Partido Comunista de Alemania) aument\u00f3 de decenas de miles a medio mill\u00f3n. En Francia, en el mismo a\u00f1o, la SFIO (Section fran\u00e7aise de l&#8217;Internationale ouvri\u00e8re- Secci\u00f3n Francesa de la Internacional Obrera) se divide en el Congreso de Tours para crear el Partido Comunista franc\u00e9s. Al a\u00f1o siguiente, el Partido Socialista Italiano (PSI) tambi\u00e9n se divide; esta vez una minor\u00eda se separ\u00f3 para formar el Partido Comunista Italiano.<\/p>\n<p>La insistencia de la Comintern en la homogeneidad program\u00e1tica, ejemplificada en las famosas &#8222;Veintiuna condiciones para la adhesi\u00f3n a la Internacional Comunista&#8220;, fue esencial no s\u00f3lo para aclarar las l\u00edneas de divisi\u00f3n en cuestiones te\u00f3ricas entre los reformistas y los revolucionarios sino porque tambi\u00e9n se ajustaba a las necesidades de la lucha de clases misma.<\/p>\n<p>Como la burgues\u00eda hizo concesiones a la clase obrera a fin de ganar tiempo y consolidar sus fuerzas, era esencial que los comunistas argumentaran contra las proclamas de los reformistas de que esas concesiones eran suficientes para satisfacer las necesidades de la clase obrera y eliminaban la necesidad de una revoluci\u00f3n. Normalmente las concesiones se centraban en llevar a posiciones de &#8222;poder&#8220; precisamente a los representantes reformistas de la clase trabajadora quienes luego exigieron a los trabajadores que defendieran el &#8222;nuevo&#8220; r\u00e9gimen, dando tiempo para demostrar su val\u00eda y no arriesgarse as\u00ed a la p\u00e9rdida de las ganancias existentes mediante presiones con m\u00e1s exigencias a la sociedad.<\/p>\n<p>Los comunistas tuvieron que contraponer a esta situaci\u00f3n la movilizaci\u00f3n de la clase obrera contra tales traidores y contra el estado que defend\u00edan. En cuanto las monarqu\u00edas de Habsburgo y Hohenzollern colapsaron en Viena y Berl\u00edn, los consejos de trabajadores tomaron el poder de hecho, y la milicia de los trabajadores patrullaba las calles. M\u00e1s pruebas de las posibilidades revolucionarias y de la viabilidad de la revoluci\u00f3n fueron proporcionadas por las Rep\u00fablicas Sovi\u00e9ticas de Baviera y Hungr\u00eda, a pesar de su corta duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, fuera de Rusia la burgues\u00eda sobrevivi\u00f3, los partidos comunistas fueron establecidos, pero siguieron siendo una minor\u00eda entre la clase trabajadora. En 1921, la Internacional Comunista en su Tercer Congreso reconoce que el inicial brote revolucionario de postguerra hab\u00eda terminado, que la burgues\u00eda pasaba ahora a la ofensiva para volver a recuperar por la fuerza las concesiones que hab\u00eda sido obligada a hacer. Ni los reformistas, que hab\u00edan negociado y supervisado esas concesiones, se salvaron del ataque de la burgues\u00eda. Cada vez m\u00e1s ellos tambi\u00e9n fueron ignorados, su utilidad hab\u00eda sido amortizada.<\/p>\n<p>En el desarrollo de t\u00e1cticas para enfrentar esta nueva situaci\u00f3n la Comintern estudi\u00f3 no s\u00f3lo la experiencia Rusa de 1917 sino, fundamentalmente, la de Alemania en 1919 y 1920. Como en Rusia, cuando la monarqu\u00eda imperial cay\u00f3 en noviembre de 1918, el poder pas\u00f3 a los consejos de los trabajadores. Como en Rusia, estos consejos fueron pol\u00edticamente dominados por los l\u00edderes reformistas, el SPD (Sozialdemokratische Partei Deutschlands-Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania) de Noske y Scheidemann. A diferencia de Rusia, los reformistas ten\u00edan ra\u00edces muy fuertes en las organizaciones y las tradiciones de la clase obrera alemana. Como resultado la clase obrera hab\u00eda sido educada y entrenada en el esp\u00edritu de la pr\u00e1ctica reformista que, en realidad, se limita a la lucha por el &#8222;programa m\u00ednimo&#8220;.<\/p>\n<p>Es decir, lucharon por las reformas que, aunque sin duda eran de inter\u00e9s para la clase obrera, no desafiaban el marco fundamental del orden burgu\u00e9s. Los reformistas en Alemania fueron capaces de utilizar su posici\u00f3n de liderazgo en los consejos de los trabajadores para aparentemente implementar este programa m\u00ednimo.<\/p>\n<p>En realidad fueron las acciones revolucionarias de los obreros las que barrieron al Kaiser y al Imperio alem\u00e1n. Fueron las acciones contrarrevolucionarias del SPD la que restauraron en el poder al Estado Mayor y la burocracia. As\u00ed los Soviets fueron primero neutralizados y despu\u00e9s destruidos. El resultado fue el fr\u00e1gil edificio de la Rep\u00fablica de Weimar.<\/p>\n<p>Los revolucionarios de Alemania, la Spartacusbund (Liga Espartaquista) y m\u00e1s tarde el KPD, eran num\u00e9ricamente muy d\u00e9biles y pol\u00edticamente inexpertos en comparaci\u00f3n con los Bolcheviques. Casi inmediatamente tras crear un partido independiente en diciembre de 1919, fueron provocados a caer en un conflicto mal preparado con el estado burgu\u00e9s. Noske y Scheidemann utilizaron ese mismo estado para aislar y liquidar el liderazgo del KPD, primero en Berl\u00edn y, a continuaci\u00f3n, en Baviera.<\/p>\n<p>El KPD, ahora sin sus cuadros m\u00e1s probados, fue forzado a pasar a la ilegalidad. En marzo de 1920, envalentonado por sus \u00e9xitos contra la vanguardia proletaria, la extrema derecha de la burgues\u00eda alemana intent\u00f3 deshacer las concesiones que hab\u00eda hecho atacando al Gobierno de la Rep\u00fablica de Weimar. Los Freikorps, una fuerza militar irregular, apoyada por la mayor\u00eda del Estado Mayor, marcharon sobre Berl\u00edn para derrocar al Gobierno e instalar un gobierno militar liderado por Willhelm Kapp.<\/p>\n<p>Entonces el Gobierno apel\u00f3 a la Reichswehr (Cuerpo de Defensa Nacional) para defender la Rep\u00fablica. El ej\u00e9rcito, controlado por von Seekt, se neg\u00f3 a actuar y el Gobierno huy\u00f3 a Dresde y desde all\u00ed a Stuttgart. Reconociendo que no eran s\u00f3lo los trabajadores comunistas, sino tambi\u00e9n ellos mismos, los que ahora estaban siendo atacados, los dirigentes de los sindicatos alemanes, dirigidos por Karl Legien, se vieron obligados a movilizar la \u00fanica fuerza que ahora podr\u00eda defenderlos. Hicieron una llamamiento a una inmediata Huelga General en defensa de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de la clase trabajadora, todav\u00eda comprometida con el programa pol\u00edtico de sus dirigentes reformistas, atendido la llamada. Alemania fue completamente paralizada por la huelga apenas en horas. Una vez m\u00e1s los trabajadores armados patrullaron la capital. Mientras se retiraban los Freikorps, se formaron consejos de trabajadores en las grandes ciudades, tomando el control de los arsenales y protegiendo los principales edificios y los ferrocarriles contra una posible contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El liderazgo del KPD, que hab\u00eda perdido a sus mejores representantes en la contrarrevoluci\u00f3n, se mostr\u00f3 incapaz de ejecutar el brusco giro t\u00e1ctico necesario por este cambio dram\u00e1tico en las circunstancias. Declararon que el proletariado no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en el resultado de una lucha de clases que enfrentaba, en esencia, a las fuerzas de la contrarrevoluci\u00f3n entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Declararon que los trabajadores no deber\u00edan &#8222;levantar un dedo para defender a la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica&#8220;. Sin embargo, la din\u00e1mica de la lucha en toda Alemania forj\u00f3 la unidad entre Comunistas, Independientes y los cuadros del SPD. En Sajonia, por ejemplo, el Consejo de los Trabajadores constaba de diputados de los tres partidos.<\/p>\n<p>Los \u00f3rganos centrales del KPD en Berl\u00edn fueron obligados a cambiar su actitud sectaria en 48 horas. Sin embargo, cuando Legien, asustado tanto por el resurgimiento de las fuerzas reaccionarias como por la perspectiva de los obreros en el poder, propuso que el SPD, USPD y los sindicatos formaran un Gobierno de Trabajadores, el KPD se neg\u00f3 a ofrecer cualquier apoyo, incluso contra la reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>El SPD, a\u00fan m\u00e1s preocupado por preservar su alianza con la burgues\u00eda &#8222;progresista&#8220; tambi\u00e9n se opuso a la convocatoria y en su lugar form\u00f3 una coalici\u00f3n. Despu\u00e9s de eso, una vez m\u00e1s, utiliz\u00f3 a la Reichswehr para desmovilizar a los consejos obreros y desarmar a las milicias que hab\u00edan salvado su piel. La respuesta del KPD al Putsch (pronunciamiento) de Kapp fue sectaria.<\/p>\n<p>Al contraponer la revoluci\u00f3n como un ultim\u00e1tum, en lugar de aliarse con la masa de los trabajadores para defender los logros democr\u00e1ticos que hab\u00edan logrado, perdieron la oportunidad de desarrollar, como resultado de de esta lucha, la conciencia pol\u00edtica y las organizaciones independientes que hubieran pedido cuentas al SPD y evitado el desarme de los consejos.<\/p>\n<p>Sin embargo, siendo s\u00f3lo un partido peque\u00f1o, en la mente de los trabajadores no cargaron con la responsabilidad de las consecuencias del golpe de estado. M\u00e1s bien fue el USPD el que carg\u00f3 con el oprobio y que, en octubre de 1920, perdi\u00f3 cientos de miles de miembros que pasaron al KPD. Reconociendo que el partido ten\u00eda ahora una masa de base y poder social real, el liderazgo del KPD, ahora bajo Paul Levi, intent\u00f3 utilizar ese poder para obligar a los dirigentes del SPD y del USPD a luchar contra la ofensiva capitalista en r\u00e1pido desarrollo sobre los salarios y el empleo. En enero de 1921, el KPD dirigi\u00f3 una &#8222;Carta Abierta&#8220; a todas las organizaciones de trabajadores en la que propon\u00eda la formaci\u00f3n de un Frente Unido para luchar en estas cuestiones. Esta propuesta fue apoyada por Lenin, pero habiendo sido rechazada por los reformistas y los centristas, la t\u00e1ctica de buscar acci\u00f3n unida fue abandonada en favor de un intento equivocado de acci\u00f3n independiente revolucionaria, la Acci\u00f3n de Marzo de 1921.<\/p>\n<p>Al tratar de incitar a la clase obrera a la revoluci\u00f3n, el KPD se enfrent\u00f3 con un completo desastre. La afiliaci\u00f3n se redujo a la mitad y las fuerzas de derechas en Alemania se reforzaron considerablemente ya que capitalizaron el aislamiento de los comunistas y la hostilidad, o en el mejor de los casos la indiferencia, de la masa de los trabajadores.<\/p>\n<p>La esencia del cambio de circunstancias en Alemania que permiti\u00f3 la posibilidad de una acci\u00f3n conjunta de los comunistas junto a los obreros reformistas, fue que los l\u00edderes reformistas hab\u00edan logrado mantener a la mayor\u00eda de la clase obrera en jaque durante el per\u00edodo revolucionario de 1918-19.<\/p>\n<p>Hicieron esto resaltando las ganancias que la clase obrera hab\u00eda obtenido sin la revoluci\u00f3n. Se hab\u00eda aplicado una parte considerable de su programa tradicional: la monarqu\u00eda se hab\u00eda ido, se concedi\u00f3 el sufragio universal, los consejos de f\u00e1brica fueron legitimados y el mism\u00edsimo partido de los trabajadores estaba ahora en el Gobierno, bien que en coalici\u00f3n. Estas ganancias eran suficientes, argumentaban los reformistas. Se podr\u00edan utilizar para aplicar una econom\u00eda socializada que mantendr\u00eda a los capitalistas bajo estricto control.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando disminuy\u00f3 la oleada revolucionaria, la burgues\u00eda necesariamente volvi\u00f3 a la ofensiva para recuperar el poder que hab\u00eda cedido en los lugares de trabajo y en la sociedad en su conjunto. Al atacar las concesiones hechas a la clase obrera, estaban tambi\u00e9n obligados a atacar a quienes las hab\u00eda negociado.<\/p>\n<p>Incluso la conciencia reformista de la masa de trabajadores alemanes dictaba que deb\u00edan luchar para defender la Rep\u00fablica de Weimar. Por lo tanto, los trabajadores salieron a las calles durante el Putsch de Kapp con sus ilusiones reformistas todav\u00eda, en esencia, intactas. Antes de esto, cuando los l\u00edderes reformistas viajaban en el vag\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n, los comunistas \u00fanicamente pod\u00edan intentar volver a los trabajadores reformistas directamente contra sus propios l\u00edderes, y reclamar que hicieran causa com\u00fan con los comunistas en los t\u00e9rminos de los comunistas. Ahora con los trabajadores reformistas y sus dirigentes bajo ataque, era posible proponer una acci\u00f3n unida tanto al liderazgo como a los cuadros.<\/p>\n<p>En todos sus elementos esenciales el mismo desenvolvimiento tuvo lugar internacionalmente durante y despu\u00e9s de 1921. La dificultad a la que el KPD se enfrent\u00f3 al tratar de reorientarse a s\u00ed mismo ante la nueva situaci\u00f3n y al desarrollar t\u00e1cticas flexibles para obtener ventajas se repiti\u00f3 dentro de las filas de la Internacional Comunista.<\/p>\n<p>Fue en un an\u00e1lisis del cambio de per\u00edodo y en la necesidad de un cambio de t\u00e1ctica, en lo que se concentr\u00f3 el Tercer Congreso. En sus Tesis sobre T\u00e1cticas, el Tercer Congreso reconoci\u00f3 que la tarea m\u00e1s importante de entonces era &#8222;ganar influencia predominante sobre la mayor\u00eda de la clase trabajadora y atraer a sus estratos decisivos a la lucha. Porque, a pesar de la situaci\u00f3n objetivamente revolucionaria, pol\u00edtica y econ\u00f3mica&#8230; la mayor\u00eda de los trabajadores no est\u00e1 todav\u00eda bajo influencia comunista; esto es especialmente cierto en los pa\u00edses donde el capital financiero es muy poderoso y donde, en consecuencia, grandes capas de los trabajadores est\u00e1n corrompidas por el imperialismo (por ejemplo, Inglaterra y Estados Unidos)&#8220;.<\/p>\n<p>La necesidad de tomar parte en las luchas de los trabajadores se destac\u00f3 especialmente en la secci\u00f3n de la resoluci\u00f3n titulada &#8222;Luchas Parciales y Demandas Parciales&#8220;: \u201clos partidos Comunistas pueden desarrollarse s\u00f3lo en lucha. Incluso los m\u00e1s peque\u00f1os partidos comunistas no deben restringirse a la mera propaganda y agitaci\u00f3n. Deben forman la punta de lanza de todas las organizaciones de masas proletarias, mostrando a las masas vacilantes y esquivas, al presentar propuestas concretas para la lucha, al instar a la lucha por todas las necesidades diarias del proletariado, c\u00f3mo debe librarse la lucha y exponiendo as\u00ed a las masas el car\u00e1cter traidor de todos los partidos no comunistas. S\u00f3lo coloc\u00e1ndose a s\u00ed mismos a la cabeza de las luchas pr\u00e1cticas del proletariado, s\u00f3lo fomentando estas luchas, pueden realmente ganar a las grandes masas del proletariado en la lucha por la dictadura.\u201d<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en su manifiesto final, el Congreso volvi\u00f3 a la centralidad de la participaci\u00f3n directa junto a las masas de trabajadores por sus necesidades inmediatas: &#8222;los traidores al proletariado, los agentes de la burgues\u00eda, van a ser vencidos no por argumentos te\u00f3ricos sobre democracia y dictadura, sino con la cuesti\u00f3n del pan, los salarios y las viviendas para los trabajadores&#8220;.<\/p>\n<p>La labor del tercer Congreso, con su lema conductor de &#8222;\u00a1A las masas!&#8220;, fue s\u00f3lo el comienzo de la tarea de elaborar las nuevas t\u00e1cticas necesarias. En diciembre de 1921, el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Internacional Comunista (CEIC) desarroll\u00f3 la l\u00f3gica inherente en las tesis del Tercer Congreso. Si era necesario participar en y tomar la iniciativa de luchas parciales e inmediatas, entonces tambi\u00e9n era necesario proponer tales luchas.<\/p>\n<p>Mientras que la mayor\u00eda de los trabajadores a\u00fan mantuviera la fe en sus organizaciones y l\u00edderes reformistas, era necesario proponerles que cooperaran en esas luchas inmediatas junto con los comunistas. Esta fue la primera aplicaci\u00f3n consciente y planificada de la t\u00e1ctica del Frente Unido.<\/p>\n<p>Muchas secciones de la Internacional Comunista encontraron graves dificultades para aceptar la nueva t\u00e1ctica pol\u00edtica. Especialmente para aquellos que se hab\u00edan escindido muy recientemente de las filas de los partidos reformistas, parec\u00eda contradictorio demandar ahora que los dirigentes de esos partidos cooperaran con los comunistas. Para muchos esto se parec\u00eda bastante a &#8222;esparcir ilusiones&#8220; sobre esos l\u00edderes.<\/p>\n<p>En su argumentaci\u00f3n con el Partido Comunista Franc\u00e9s, que se mantuvo particularmente en contra de esta pol\u00edtica, Trotsky dio la explicaci\u00f3n m\u00e1s clara posible de los elementos esenciales de la t\u00e1ctica, sus or\u00edgenes en las exigencias inmediatas de lucha en el d\u00eda a d\u00eda, la necesidad de poner a los l\u00edderes reformistas en el foco de atenci\u00f3n, exigiendo de ellos acci\u00f3n unida:<\/p>\n<p>&#8222;Es perfectamente evidente que la vida de clase del proletariado no se suspende durante este per\u00edodo preparatorio de la revoluci\u00f3n. Los enfrentamientos con los industriales, con el burgu\u00e9s, con el poder del estado, por iniciativa de un lado o del otro, siguen su debido curso. En estos enfrentamientos -en la medida que afectan a los intereses vitales de toda la clase obrera, o a su mayor\u00eda, o a esta o aquella secci\u00f3n- las masas obreras sienten la necesidad de unidad en la acci\u00f3n, de unidad en la resistencia a la embestida del capitalismo, de unidad en tomar la ofensiva contra \u00e9l. Cualquier partido que mec\u00e1nicamente se contraponga a esta necesidad de la clase obrera de unidad en la acci\u00f3n estar\u00e1 condenada indefectiblemente en la mente de los trabajadores&#8230;. \u00bfSe extiende el Frente Unido solo a las masas obreras o tambi\u00e9n incluye los l\u00edderes oportunistas? El mero planteamiento de esta cuesti\u00f3n es un producto del malentendido. Si nosotros pudi\u00e9ramos simplemente unir a las masas trabajadoras alrededor de nuestra propia bandera o alrededor de nuestras consignas pr\u00e1cticas inmediatas y saltarnos las organizaciones reformistas, bien partidos o sindicatos, esto ser\u00eda por supuesto lo mejor del mundo. Pero entonces la cuesti\u00f3n misma del Frente Unido no existir\u00eda en su forma actual. La cuesti\u00f3n surge de esto, de que ciertos sectores muy importantes de la clase obrera pertenecen a organizaciones reformistas o las apoyan. Su experiencia actual es insuficiente para permitirles romper con las organizaciones reformistas y unirse a nosotros. Puede ser precisamente despu\u00e9s de participar en las actividades de masas que est\u00e9n en el orden del d\u00eda que se producir\u00e1 un cambio importante en esta conexi\u00f3n. Eso es justo lo que estamos buscando. Pero no es as\u00ed c\u00f3mo est\u00e1n las cosas actualmente&#8230;. Los Comunistas, como se ha dicho, no deben oponerse a tales acciones (es decir, unidas) sino al contrario deben asumir tambi\u00e9n la iniciativa de las mismas, precisamente por la raz\u00f3n de que cuanto mayor sea la masa en movimiento, mayor ser\u00e1 su confianza en s\u00ed misma, tanto m\u00e1s seguro de s\u00ed mismo ser\u00e1 ese movimiento de masas y tanto m\u00e1s resueltamente ser\u00e1 capaz de marchar hacia adelante, a pesar de lo modesto que pueda ser la consigna inicial de lucha. Y esto significa que el crecimiento de los aspectos de masa del movimiento tienden a radicalizarlo y crea condiciones mucho m\u00e1s favorables para las consignas, los m\u00e9todos de lucha y, en general, para el papel de liderazgo del Partido Comunista&#8230;&#8220;<\/p>\n<p>La Internacional Comunista, sin embargo, vio claramente los peligros que el Frente Unido llevaba consigo como t\u00e1ctica. Podr\u00eda convertirse en un encubrimiento de un pac\u00edfico pacto de no agresi\u00f3n con los l\u00edderes reformistas. Esto \u00faltimo, por supuesto, siempre exigir\u00eda cesar la cr\u00edtica &#8222;destructiva&#8220;. Pero esto nunca puede ser concedido por los comunistas ya que es aceptar que las luchas inmediatas deben tener lugar dentro de una ciega perspectiva oportunista.<\/p>\n<p>As\u00ed el CEIC exigi\u00f3 &#8222;la absoluta independencia de cada Partido Comunista que entre en un acuerdo con los partidos de la Segunda Internacional o la Internacional \u201cDos y Medio\u201d (Uni\u00f3n de Partidos Socialistas para la Acci\u00f3n Internacional), su completa libertad para presentar sus propias opiniones y criticar a los opositores del comunismo. Aceptando una base para la acci\u00f3n, los comunistas deben conservar el derecho incondicional y la posibilidad de expresar su opini\u00f3n sobre la pol\u00edtica de todas las organizaciones de la clase trabajadora sin excepci\u00f3n, no s\u00f3lo antes y despu\u00e9s de que se hayan tomado medidas, sino tambi\u00e9n, si es necesario, durante su curso. En ning\u00fan caso se puede renunciar a estos derechos. Al tiempo que apoyan la consigna de la mayor unidad posible de todos las organizaciones de obreros en cada acci\u00f3n pr\u00e1ctica contra el frente capitalista, los comunistas en ning\u00fan caso desisten de presentar sus opiniones, que son la \u00fanica expresi\u00f3n consistente de la defensa de los intereses de la clase obrera como un todo.&#8220;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s el Frente Unido no era principalmente un intento de un acuerdo con los l\u00edderes reformistas sino un llamamiento a las masas detr\u00e1s de ellos. Deb\u00eda ser impulsado desde arriba y desde abajo: &#8222;\u00bfQu\u00e9 es el Frente Unido y que deber\u00eda ser? El Frente Unido no es y no deber\u00eda ser simplemente una confraternizaci\u00f3n de dirigentes de partidos. No se crear\u00e1 el Frente Unido por acuerdos con aquellos &#8222;socialistas&#8220; que hasta hace poco eran miembros de los gobiernos burgueses. El Frente Unido significa la asociaci\u00f3n de todos los trabajadores, ya sean comunistas, anarquistas, socialdem\u00f3cratas, independientes, sin partido o incluso cristianos, contra la burgues\u00eda. Con los l\u00edderes, si permanecen a un lado con indiferencia, o en rebeld\u00eda a los l\u00edderes y contra los dirigentes si sabotean el Frente Unido de Trabajadores.&#8220;<\/p>\n<p>Donde los reformistas se resistan a la formaci\u00f3n de un frente unido, los comunistas no deben solo sentarse y recurrir a denuncias literarias y pol\u00e9micas sino: &#8222;Construir el Frente Unido localmente, sin esperar al permiso de los l\u00edderes de la Segunda Internacional&#8220;.<\/p>\n<p>Si los frentes unidos est\u00e1n dirigidos a acciones limitadas, mantener un bloque con los l\u00edderes reformistas durante y despu\u00e9s de una traici\u00f3n en acci\u00f3n, es convertirse en c\u00f3mplice de ella. Trotsky estigmatiz\u00f3 a los sindicatos rusos por hacer justo esto durante la Huelga General brit\u00e1nica por permanecer con el TUC (Trades Union Congress-Federaci\u00f3n de Sindicatos) en el Comit\u00e9 Anglo-Ruso: &#8222;Pueden hacerse acuerdos temporales con los reformistas siempre que signifique un paso adelante. Pero mantener un bloque con ellos cuando, asustados por el desarrollo de un movimiento, cometen traici\u00f3n, es equivalente a la tolerancia criminal de los traidores y es un velo de traici\u00f3n&#8220;.<\/p>\n<p>Tanto la Comintern leninista a principios de los a\u00f1os 20, y Trotsky a lo largo de las d\u00e9cadas de 1920 y 1930, subrayaron el car\u00e1cter limitado, claro y concreto de las demandas y consignas que deben ofrecerse con el Frente Unido. Escribiendo en la d\u00e9cada de 1920, Trotsky se\u00f1al\u00f3 que, &#8222;por limitadas que sean las consignas, cualquier cosa que desarrolle el car\u00e1cter de masa del movimiento pone en un aprieto a los reformistas cuyo amado ruedo es la tribuna parlamentaria, las oficinas del sindicato, las juntas de arbitraje, las antesalas ministeriales.&#8220;<\/p>\n<p>El tipo de organizaci\u00f3n adecuada para el Frente Unido es un \u00f3rgano de lucha -no de propaganda de un programa. Como tal, un sindicato es en cierto sentido un frente unido. M\u00e1s correctamente un frente unido crea \u00f3rganos de combate apropiados acorde a las tareas entre manos. Estos pueden ser comit\u00e9s de huelga, consejos de acci\u00f3n y en los niveles m\u00e1s altos Soviets. Dichos organismos, vitales para la lucha, fortalecen la presi\u00f3n sobre los l\u00edderes reformistas para &#8222;romper con la burgues\u00eda&#8220;.<\/p>\n<p>El Frente Unido es una t\u00e1ctica para alcanzar la m\u00e1xima unidad de acci\u00f3n con fines limitados, inmediatos o defensivos, en un momento en que las fuerzas del proletariado est\u00e1n divididas y los reformistas y centristas a\u00fan dirigen sectores importantes, o a una rotunda mayor\u00eda, de la clase obrera. Es, al mismo tiempo, una t\u00e1ctica para revelar a los l\u00edderes reformistas como traidores a los objetivos incluso m\u00e1s inmediatos de los trabajadores, una t\u00e1ctica dise\u00f1ada para ganar las masas al liderazgo comunista.<\/p>\n<p>Trotsky aclara la cuesti\u00f3n del Frente Unido y c\u00f3mo se relaciona, dentro de la totalidad de la estrategia revolucionaria, con otras t\u00e1cticas: &#8222;la unidad del proletariado, como un lema universal, es un mito. El proletariado no es homog\u00e9neo. La divisi\u00f3n comienza con el despertar pol\u00edtico del proletariado y constituye la mec\u00e1nica de su crecimiento. S\u00f3lo en las condiciones de una crisis social madurada, cuando \u00e9sta se fusiona con la toma del poder como una tarea inmediata, puede la vanguardia del proletariado, provista de una correcta pol\u00edtica, reagrupar a su alrededor a la mayor\u00eda abrumadora de su clase. Pero el aumento de este pico revolucionario se realiza en pasos de sucesivas divisiones. No fue Lenin quien invent\u00f3 la pol\u00edtica del Frente Unido; ni la divisi\u00f3n dentro del proletariado, \u00e9ste se impuso por la dial\u00e9ctica de la lucha de clases. Ning\u00fan \u00e9xito ser\u00eda posible sin acuerdos temporales, en aras de cumplir tareas inmediatas, entre diversas organizaciones, secciones o grupos del proletariado&#8230; [estas luchas] reclaman un frente unido a prop\u00f3sito, aunque no siempre tome la forma como tal&#8230; En un cierto nivel, la lucha por la unidad de acci\u00f3n se transforma de un hecho elemental en una tarea t\u00e1ctica. La simple f\u00f3rmula del Frente Unido no resuelve nada&#8230; La aplicaci\u00f3n t\u00e1ctica del Frente Unido est\u00e1 subordinada, en cada per\u00edodo, a una concepci\u00f3n estrat\u00e9gica definida. En la preparaci\u00f3n de la unificaci\u00f3n revolucionaria de los trabajadores, sin y contra el reformismo, es necesaria una larga y paciente experiencia al aplicar el Frente Unido con los reformistas; siempre, desde luego, desde el punto de vista del objetivo revolucionario final&#8220;.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfc\u00f3mo se relacionan estrategia y t\u00e1cticas entre s\u00ed? Trotsky delimit\u00f3 el asunto claramente en su \u201cEstrategia y T\u00e1ctica en la \u00c9poca Imperialista\u201d: &#8222;Por concepci\u00f3n de t\u00e1cticas se entiende el sistema de medidas que sirven a una \u00fanica tarea actual o a una sola rama de la lucha de clases. La Estrategia Revolucionaria, por el contrario, abarca una serie combinada de acciones que por su asociaci\u00f3n, consistencia y crecimiento deben conducir al proletariado a la conquista del poder.&#8220;<\/p>\n<p>Visto desde este \u00e1ngulo, cualquier frente unido \u00fanico o cualquier tipo de frente unido es una t\u00e1ctica, parte de la estrategia general que incluye divisiones, rupturas y, finalmente, la unificaci\u00f3n de la mayor\u00eda de la clase tras la vanguardia revolucionaria en la lucha por la toma del poder.<\/p>\n<p>En esta lucha es m\u00e1s probable que los l\u00edderes reformistas se encuentren en el campamento de la contrarrevoluci\u00f3n y en el mejor de los casos ser\u00e1n neutrales. Trotsky una y otra vez destac\u00f3 que ninguna forma de frente unido podr\u00eda constituir un camino al comunismo: &#8222;La pol\u00edtica del Frente Unido con los reformistas es obligatoria, pero est\u00e1 necesariamente limitada a tareas parciales, especialmente a las luchas defensivas. No puede haber pensamiento alguno de hacer la revoluci\u00f3n socialista en un frente unido con organizaciones reformistas&#8220;.<\/p>\n<p>La forma de frente unido propuesto por la Internacional Comunista en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20 fue el frente unido de partidos y sindicatos de los trabajadores. Esto fue posible debido tanto a las circunstancias econ\u00f3micas y pol\u00edticas de la ofensiva capitalista, pero tambi\u00e9n a que la pol\u00edtica anterior de crear partidos comunistas pol\u00edticamente independientes hab\u00eda tenido \u00e9xito en varios pa\u00edses. Los principales partidos comunistas estaban en condiciones de proponer una acci\u00f3n conjunta entre ellos y las organizaciones no comunistas como una contribuci\u00f3n realista para unificar a la clase.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se aplica en situaciones donde los comunistas son fuerzas peque\u00f1as y marginales, los principios sobre los que la Internacional Comunista construy\u00f3 la t\u00e1ctica del Frente Unido de los trabajadores pueden dar otras formas del mismo. En los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la llegada al poder de los Nazis alemanes, Trotsky hizo propaganda por la creaci\u00f3n de un &#8222;Frente Unido de Trabajadores contra el fascismo&#8220; a pesar de que las fuerzas del trotskismo en Alemania eran muy peque\u00f1as.<\/p>\n<p>Que los mismos principios y direcciones aplican, incluso donde los comunistas disponen de escasas fuerzas, puede verse en el \u00e9nfasis de Trotsky sobre la inmediatez de las demandas que se planteen y en la necesidad de mantener la independencia de las fuerzas comunistas: &#8222;el programa de acci\u00f3n debe ser estrictamente pr\u00e1ctico, sin ninguna de esas \u201cdemandas\u201d artificiales, sin reservas de manera que cada trabajador socialdem\u00f3crata medio pueda decirse a s\u00ed mismo: lo que proponen los comunistas es totalmente indispensable para la lucha contra el fascismo.&#8220;<\/p>\n<p>Pero: &#8222;\u00a1Ninguna plataforma com\u00fan con la socialdemocracia, o con los dirigentes de los sindicatos alemanes; ninguna publicaci\u00f3n com\u00fan, banderas o pancartas! \u00a1Machar por separado pero golpear juntos! Acordad s\u00f3lo c\u00f3mo golpear, cu\u00e1ndo golpear y d\u00f3nde golpear. Tal acuerdo puede alcanzarse con el mismo diablo, con su abuela e incluso con Noske y Grezinsky. Con una condici\u00f3n: no para atarnos nuestras propias manos.&#8220;<\/p>\n<p>La convocatoria de un frente unido de las organizaciones de los trabajadores, entonces, no se basa en la existencia de un partido revolucionario suficientemente importante para alcanzar un acuerdo formal de frente unido sino en su objetiva necesidad cuando la clase se enfrenta a un ataque y sus fuerzas est\u00e1n divididas. Es la l\u00f3gica de la lucha de clases la que plantea la necesidad de unidad en la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El papel de los comunistas es intervenir conscientemente en esta situaci\u00f3n, anticipando las demandas y los m\u00e9todos que puedan promover la clase en las condiciones dadas. El Frente Unido de las organizaciones de masas de la clase trabajadora, levantado ya sea por la agitaci\u00f3n o propagand\u00edsticamente, no agota el arsenal de armas t\u00e1cticas, basadas en los mismos principios, que fueron desarrolladas por la Internacional Comunista y adem\u00e1s elaboradas por las fuerzas de la Oposici\u00f3n de Izquierda, la Liga Comunista Internacional y la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p>Fueron dise\u00f1adas para su uso, en particular, donde los revolucionarios operaban en circunstancias muy desfavorables, donde el reformismo predominaba de manera pr\u00e1cticamente indiscutible sobre la masa de los trabajadores y los comunistas ten\u00edan poco o ning\u00fan contacto con la actividad del d\u00eda a d\u00eda de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>En el actual per\u00edodo, que se caracteriza por precisamente estas circunstancias, estas t\u00e1cticas son de particular importancia para los intentos de los revolucionarios por romper su aislamiento, reafirmar el m\u00e9todo pol\u00edtico y el programa del marxismo revolucionario y ocupar su lugar en las filas de las organizaciones de los trabajadores.<\/p>\n<p>La T\u00e1ctica del Partido Laborista<\/p>\n<p>Un partido democr\u00e1tico centralizado de cuadros (cadre: militantes dedicados) es una necesidad absoluta si las luchas de la clase obrera van a ser dirigidas hacia una ofensiva centralizada contra el poder del estado burgu\u00e9s. Ese partido debe alcanzar proporciones masivas a fin de abarcar la aut\u00e9ntica l\u00ednea de vanguardia de los combatientes en las luchas de los trabajadores.<\/p>\n<p>Ninguna secta que se auto-proclame como la vanguardia, ning\u00fan &#8222;proceso hist\u00f3rico&#8220; o corriente centrista inconsciente puede realizar estas tareas. El partido debe construirse en y a trav\u00e9s de las luchas de la clase obrera. En la primera fase de la \u00e9poca imperialista, los revolucionarios marxistas en ciertos pa\u00edses tomaron la iniciativa en esta tarea y crearon, a partir de sus cuadros, los partidos de masas revolucionarios. Sin embargo incluso en este per\u00edodo, en ciertos pa\u00edses -principalmente &#8222;anglosajones&#8220;, Reino Unido, Estados Unidos, Australia etc. este proceso se enfrent\u00f3 al poderoso obst\u00e1culo que representaba un movimiento sindical de masa cuyos l\u00edderes estaban \u201ccasados\u201d con un partido burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>En Gran Breta\u00f1a, los dirigentes sindicales formaron una sub-secci\u00f3n del Partido Liberal, los llamados Lib-Labs (liberal-laboristas). Desde la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30, los l\u00edderes de la AFL-CIO (American Federation of Labor\u00a0and Congress of Industrial Organizations &#8211; Federaci\u00f3n Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales) hab\u00edan formado algo similar en el Partido Dem\u00f3crata de los Estados Unidos. En los pa\u00edses semi-coloniales m\u00e1s desarrollados &#8211; Argentina, por ejemplo- la burocracia sindical segu\u00eda ligada al nacionalismo burgu\u00e9s. Para hacer frente a esta situaci\u00f3n los marxistas revolucionarios elaboraron una variante de la t\u00e1ctica del frente unido aplicable a la tarea de arrancar a los sindicatos y otras organizaciones de masa proletarias de su servidumbre pol\u00edtica a la burgues\u00eda y plantear la necesidad de un partido revolucionario.<\/p>\n<p>Esta t\u00e1ctica, que llamamos &#8222;la t\u00e1ctica del Partido Laborista&#8220;, no est\u00e1 encaminada a la creaci\u00f3n de partidos reformistas bajo el modelo del Partido Laborista Brit\u00e1nico. De hecho mientras que arranca desde la posici\u00f3n de &#8222;romper con la burgues\u00eda&#8220;, se encamina a impedir la formaci\u00f3n de un partido burgu\u00e9s encubierto. Los partidos reformistas, formalmente independientes, son independientes s\u00f3lo en el terreno de la confrontaci\u00f3n electoral pero no en el campo de batalla de las clases.<\/p>\n<p>El objetivo de la t\u00e1ctica del Partido Laborista es facilitar la creaci\u00f3n de un partido obrero revolucionario de vanguardia que se gane para s\u00ed al liderazgo de los sindicatos. En cualquier situaci\u00f3n real en la que se est\u00e9 formando un partido obrero independiente sobre la base de los sindicatos, el resultado -reformista o revolucionario- se determinar\u00e1 tras un conflicto. La t\u00e1ctica del Partido Laborista no brot\u00f3 plenamente formada de las cabezas Engels, Lenin o Trotsky.<\/p>\n<p>Sin embargo, los tres contribuyen al desarrollo de dicha t\u00e1ctica, siendo Trotsky en la d\u00e9cada de los 30 quien le diera una expresi\u00f3n concreta. A finales del siglo XIX y principios del XX los marxistas sostuvieron que la creaci\u00f3n de un partido de los trabajadores era, en s\u00ed misma, hist\u00f3ricamente progresista. Esto se mantuvo como cierto incluso en aquellos casos, como Gran Breta\u00f1a y Australia, donde el partido en cuesti\u00f3n no adopt\u00f3 el programa Marxista. La actitud de Engels hacia el movimiento laborista brit\u00e1nico fue un ejemplo de ello.<\/p>\n<p>La competencia inter-imperialista a finales del siglo XIX comenz\u00f3 a debilitar la supremac\u00eda del imperialismo brit\u00e1nico. Las limitaciones de la dependencia del movimiento laborista brit\u00e1nico en los sindicatos y en una alianza pol\u00edtica con el abiertamente burgu\u00e9s Partido Liberal, quedaron expuestas.<\/p>\n<p>La defensa y mejora de las condiciones de vida requer\u00edan un instrumento pol\u00edtico independiente de los l\u00edderes de los partidos abiertamente burgueses. Se plante\u00f3 de manera acuciante la necesidad de un partido independiente de la clase obrera. El reformista Comit\u00e9 de Representaci\u00f3n Laborista (Labour Representation Committee, LRC) en 1900 o, desde 1906, Partido Laborista, fue el resultado de la ruptura de los sindicatos con los liberales y su giro hacia una representaci\u00f3n pol\u00edtica independiente. Este desenlace reformista, en cualquier caso, no hab\u00eda sido el previsto en modo alguno.<\/p>\n<p>Una correcta intervenci\u00f3n de los revolucionarios podr\u00eda haber impedido que el partido se estableciera como un partido burgu\u00e9s o al menos haber establecido un liderazgo alternativo de la masa revolucionaria dentro o fuera del marco de este partido. La posibilidad de este resultado reformista no deber\u00eda haber disuadido a los marxistas de participar en la formaci\u00f3n de este partido, a pesar de su inferioridad num\u00e9rica inicial. El hecho de que los marxistas empezaran como una minor\u00eda no era decisivo.<\/p>\n<p>Como Lenin se\u00f1al\u00f3 escribiendo en 1907: &#8222;Engels insisti\u00f3 en la importancia de un partido independiente de los obreros, incluso con un mal programa, porque estaba tratando de pa\u00edses en los que hasta ahora no ha habido ni el m\u00e1s m\u00ednimo indicio de independencia pol\u00edtica de los trabajadores; pa\u00edses donde los trabajadores en su mayor\u00eda segu\u00edan y a\u00fan siguen la pol\u00edtica de la burgues\u00eda.&#8220;<\/p>\n<p>Engels argumentaba que las masas deben pasar por la experiencia de formar un partido y cre\u00eda que podr\u00edan y deber\u00edan aprender de ello. Escribiendo a Sorge en 1889 sobre el nuevo brote de la clase trabajadora, dec\u00eda: &#8222;ahora por fin el movimiento ha arrancado y, creo, para siempre. Pero no es directamente socialista y aquellos entre los ingleses que mejor han comprendido nuestra teor\u00eda permanecen fuera de \u00e9l&#8230; Adem\u00e1s, la gente considera sus demandas inmediatas como s\u00f3lo provisionales, aunque ellos mismos no saben todav\u00eda para qu\u00e9 meta final est\u00e1n trabajando. Pero esta vaga noci\u00f3n tiene aun el suficiente dominio sobre ellos como para hacerles elegir como l\u00edderes solo a completos socialistas. Como todo el mundo, deben aprender de sus propias experiencias, de las consecuencias de sus propios errores. Pero ya que, a diferencia de los antiguos sindicatos, reciben con risa desde\u00f1osa cada sugerencia sobre la identidad de intereses entre el capital y el trabajo, esto no durar\u00e1 mucho&#8220;.<\/p>\n<p>El elemento de perspectiva contenido aqu\u00ed, frecuentemente repetido por Engels y basado en el visible debilitamiento de la posici\u00f3n econ\u00f3mica de Gran Breta\u00f1a, iba a demostrarse incorrecto. Engels no pod\u00eda prever el crecimiento masivo de la explotaci\u00f3n imperialista que reforzar\u00eda el reformismo dentro de la clase trabajadora. Comprender y combatir esta realidad ser\u00eda la tarea de la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de marxistas revolucionarios.<\/p>\n<p>Sin embargo Engels admiti\u00f3 que la unidad entre marxistas y no marxistas en la formaci\u00f3n de un partido de la clase obrera no representaba ning\u00fan obst\u00e1culo para el esfuerzo de crear una pol\u00edtica independiente de clase dentro de ese partido. Esto fue un importante punto de partida para el desarrollo de la t\u00e1ctica del Partido Laborista en los Estados Unidos de Am\u00e9rica por parte de la Internacional Comunista y, m\u00e1s tarde, por Trotsky. El movimiento comunista en Estados Unidos emergi\u00f3 de la terrible crisis del movimiento socialista y sindicalista estadounidense en los a\u00f1os de guerra y los inmediatos a\u00f1os de postguerra.<\/p>\n<p>Surgi\u00f3 como un movimiento cr\u00f3nicamente dividido y perseguido, aislado de la gran mayor\u00eda de los obreros estadounidenses y con poco aprecio sobre las t\u00e1cticas necesarias para escapar de esta situaci\u00f3n. La Comintern libr\u00f3 una lucha prolongada para unificar el movimiento y vencer a los elementos sectarios dentro del mismo. El punto de inflexi\u00f3n lleg\u00f3 en el Tercer Congreso de la Internacional Comunista en 1921. En este Congreso la Comintern expone la necesidad de que los partidos comunistas se ganen a las masas a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la unidad de acci\u00f3n contra los jefes.<\/p>\n<p>Si bien nada definitivo fue resuelto en el congreso en relaci\u00f3n al Frente Unido en Am\u00e9rica, Lenin, por vez primera, plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de un Partido Laborista a los delegados de Estados Unidos. En 1922, en el Cuarto Congreso, los comunistas estadounidenses, reci\u00e9n surgidos de la clandestinidad como Partido de los Trabajadores, ya hab\u00edan comenzado a desarrollar una posici\u00f3n a favor de un Partido Laborista.<\/p>\n<p>En mayo de 1922, el Partido de los Trabajadores aprob\u00f3 un conjunto de tesis sobre el Frente Unido que reconoc\u00edan al Partido Laborista como la forma concreta del frente unido en los Estados Unidos. En octubre del mismo a\u00f1o Pepper, representante de la Comintern en los Estados Unidos, public\u00f3 el panfleto &#8222;Por un Partido Laborista&#8220;. \u00c9ste interpretaba el Partido Laborista como una parte del conjunto del movimiento obrero organizado, pero que tendr\u00eda como objetivo: &#8222;la abolici\u00f3n de la esclavitud asalariada, la creaci\u00f3n de una rep\u00fablica de trabajadores y un sistema colectivista de producci\u00f3n&#8220;.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se lleg\u00f3 a la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de esta forma espec\u00edfica de frente unido, los comunistas estadounidenses revelaron su limitado entendimiento de la operaci\u00f3n basada en principios de esa t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En 1923 el Partido de los Trabajadores convoc\u00f3 a una conferencia por un Partido Laborista a la Federaci\u00f3n Laborista de Chicago, liderada por reformistas, y al movimiento populista Farmer-Labor (Agricultores-Laboristas), una coalici\u00f3n poco firme de partidos de varios estados. En la Conferencia los comunistas pusieron todo su hincapi\u00e9 en la necesidad de la r\u00e1pida formaci\u00f3n de un partido.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que se debati\u00f3 fue cu\u00e1ndo ese partido deber\u00eda formarse, en lugar de cu\u00e1l ser\u00eda su contenido pol\u00edtico. Este fetichismo organizativo de los comunistas precipit\u00f3 una ruptura prematura con los dirigentes reformistas de los sindicatos. El CP abandon\u00f3 la conferencia para formar el Partido Federado de Agricultores-Laboristas (FFLP por sus siglas en ingl\u00e9s).<\/p>\n<p>Gracias al \u00e9xito de la Conferencia el CP obtuvo el control de este partido, pero result\u00f3 ser una victoria p\u00edrrica. El FFLP fue s\u00f3lo una sombra engrandecida de los comunistas. No fue un partido masivo de la clase obrera estadounidense \u2013 de hecho persegu\u00eda \u201ccabalgar\u201d sobre dos clases, los agricultores y los obreros- y no ten\u00eda un programa revolucionario.<\/p>\n<p>Dentro del Partido de los Trabajadores los principales oponentes de esta orientaci\u00f3n del FFLP fueron James Cannon y el ex-sindicalista William Z. Foster. Su oposici\u00f3n fue dirigida no contra el contenido pol\u00edtico del FFLP sino contra el hecho de que la escisi\u00f3n de Fitzpatrick de la Federaci\u00f3n Laborista de Chicago, hab\u00eda aislado a los militantes comunistas de los &#8222;progresistas&#8220; en los sindicatos, la AFL. Su oposici\u00f3n a Pepper, el promotor de la escisi\u00f3n, ten\u00eda un car\u00e1cter derechista. El mismo Cannon admiti\u00f3 que en ese momento \u00e9l era un &#8222;derechista pronunciado&#8220;.<\/p>\n<p>Pepper, por otro lado, insisti\u00f3 en que el FFLP era un partido de masas y una victoria de los comunistas. La falta de desacuerdo sobre el contenido program\u00e1tico de la t\u00e1ctica fue confirmada por el hecho de que todas las partes apoyaron el \u00faltimo esquema de Pepper de utilizar el FFLP para apoyar un candidato de clase media en las elecciones de 1924.<\/p>\n<p>Pepper y Cannon, por diferentes razones, vieron en el apoyo al senador liberal de Wisconsin LaFollette, como un medio de reivindicar sus respectivas orientaciones. Cannon lo vio como un medio para reconstruir los puentes del partido hacia los progresistas en los sindicatos que miraban a LaFollette.<\/p>\n<p>Por otro lado, Pepper, estaba desarrollando la teor\u00eda de que los agricultores estadounidenses eran la verdadera fuerza revolucionaria del pa\u00eds. Apoyando a LaFollette el FFLP podr\u00eda fusionarse con estos agricultores para lograr una alianza con la peque\u00f1a-burgues\u00eda dentro de un partido de dos clases. Este partido traer\u00eda a su vez una Tercera Revoluci\u00f3n Americana (democr\u00e1tico-burguesa) que podr\u00eda despejar el camino para una cuarta revoluci\u00f3n proletaria. Se trataba de una precoz versi\u00f3n de la estrategia Menchevique &#8222;por etapas&#8220; de Stalin.<\/p>\n<p>Fue s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de la Internacional Comunista lo que impidi\u00f3 que este curso de acci\u00f3n fuera llevado a cabo en Estados Unidos. La oposici\u00f3n de la Comintern oblig\u00f3 a los comunistas a romper completamente con todas las secciones del movimiento Farmer-Labor, liquidar el FFLP y &#8222;girar a la izquierda&#8220;. La Internacional Comunista liderada por Zinoviev, sugiri\u00f3 al CP &#8222;rectificar&#8220; sus errores haci\u00e9ndoles cometer otro, es decir, \u00a1denunciando a LaFollette como fascista!<\/p>\n<p>Todo el experimento revel\u00f3 una debilidad fundamental en la t\u00e1ctica del Partido Laborista tal y como hab\u00eda sido concebida por los comunistas estadounidenses. De una abstenci\u00f3n sectaria, en 1919, del movimiento real del Partido Laborista, los comunistas finalmente llegaron a una posici\u00f3n que consideraba la formaci\u00f3n de un Partido Laborista, independientemente de qu\u00e9 tipo de programa tuviera, como el objeto de la t\u00e1ctica. Esto necesariamente los llev\u00f3 a aceptar el papel de parteras amistosas de un reformista Partido Laborista.<\/p>\n<p>La alternativa &#8222;por la izquierda&#8220; era actuar como abortista de los movimientos por la independencia pol\u00edtica dentro de los sindicatos. Cannon pensaba sin duda en un Partido Laborista como uno de tipo reformista y previ\u00f3 incluso un Alianza por el Tercer Partido, transversal a las clases. Este error se bas\u00f3 en una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de los consejos de Engels en la d\u00e9cada de 1880, uno error que no pudo reconocer la importancia de la escisi\u00f3n de la Segunda Internacional y el desarrollo de la Tercera. Era una posici\u00f3n basada en la premisa, ya no v\u00e1lida, de que cualquier tipo de partido de los trabajadores ser\u00eda un paso progresivo. Esta confusi\u00f3n persisti\u00f3 incluso entre los mejores revolucionarios comunistas hasta la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n<p>Dentro de la Internacional Comunista y del American Party, el ascenso del estalinismo impidi\u00f3 que se realizara una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de la \u00e9poca de 1922-23. Cuando se form\u00f3 la Oposici\u00f3n de Izquierda Estadounidense, simplemente asumi\u00f3 la posici\u00f3n anteriormente sostenida por el Partido Comunista. El programa de Cannon para la Oposici\u00f3n de Izquierda en Estados Unidos declaraba: &#8222;la perspectiva de un Partido Laborista como un primer paso en el desarrollo pol\u00edtico de los trabajadores estadounidenses, adoptada por el partido en 1922 despu\u00e9s de una fuerte lucha dentro del partido y en el Cuarto Congreso de la Internacional Comunista es v\u00e1lida hoy, aunque las formas y m\u00e9todos de su realizaci\u00f3n ser\u00e1n un poco diferentes de lo que fue indicado en ese momento&#8220;.<\/p>\n<p>El programa criticaba las iniciativas de &#8222;Partido Laborista&#8220; falsos como la de FFLP y atac\u00f3 la idea de Pepper de un partido de dos clases &#8222;Agricultores-Laboristas&#8220;, abogando en cambio por un Partido Laborista y una alianza con los agricultores pobres. Sin embargo, el error clave de 1922-23 \u2013ver la formaci\u00f3n del partido en s\u00ed mismo como un paso necesario- se repiti\u00f3. Su l\u00f3gica intr\u00ednseca de ala derecha no se realiz\u00f3. Fue esta posici\u00f3n la que llev\u00f3 a Trotsky, en 1932, a criticar la posici\u00f3n de los trotskistas estadounidense.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Trotsky estaba basada en una oposici\u00f3n a la idea de que los propios revolucionarios deben llamar a la creaci\u00f3n de un Partido Laborista. En los t\u00e9rminos en los que Cannon planteaba el lema: -por un reformista Partido Laborista- la cr\u00edtica de Trotsky fue completamente v\u00e1lida.<\/p>\n<p>En primer lugar, los a\u00f1os de relativa prosperidad hasta 1929 hab\u00edan socavado cualquier movimiento de masas para un Partido Laborista. En segundo lugar, una victoria de la Oposici\u00f3n de Izquierda en la Comintern permitir\u00eda que un regenerado partido comunista revolucionario se pusiera a la cabeza de la clase trabajadora cuando reviviera su militancia. En tercer lugar, la pr\u00e1ctica de crear bloques a largo plazo con los reformistas o los nacionalistas burgueses o los peque\u00f1o-burgueses hab\u00edan sido la esencia de las traiciones de Stalin-Bujarin en China y Gran Breta\u00f1a. Se hab\u00eda desarrollado en una teor\u00eda de etapas en toda regla. Para Trotsky, la creaci\u00f3n de un partido reformista no era un &#8222;primer paso&#8220; deseable, sino un obst\u00e1culo potencial para el desarrollo revolucionario de los trabajadores de los Estados Unidos. Por todas estas razones, concluy\u00f3: &#8222;la creaci\u00f3n de un Partido Laborista podr\u00eda ser provocada s\u00f3lo por la poderosa presi\u00f3n revolucionaria de las masas obreras y por la creciente amenaza del comunismo. Es absolutamente claro que, en estas condiciones, el Partido Laborista no significar\u00eda una evoluci\u00f3n progresiva de la clase obrera&#8220;.<\/p>\n<p>Aunque la cr\u00edtica de Trotsky a la posici\u00f3n derechista de los estadounidenses era correcta como tal cr\u00edtica, estaba en s\u00ed misma viciada por la creencia compartida de que el Partido Laborista s\u00f3lo pod\u00eda ser concebido como un partido reformista. La visi\u00f3n de Trotsky se reduc\u00eda a que la propuesta de un Partido Laborista era o innecesaria o reaccionaria.<\/p>\n<p>Se mostrar\u00eda como innecesaria si hubiera un aumento masivo de la conciencia revolucionaria, en cuyo caso se formar\u00edan un partido comunista de masas. Ser\u00eda reaccionaria si los dirigentes sindicales fueran capaces de dominar el movimiento. Esta opini\u00f3n fue mucho menos dial\u00e9ctica que su posici\u00f3n m\u00e1s tard\u00eda, ya que exclu\u00eda una situaci\u00f3n que combinara estos fen\u00f3menos, donde la presi\u00f3n de las masas por un Partido Laborista se podr\u00eda volver contra los l\u00edderes reformistas.<\/p>\n<p>Su perspectiva posterior, consagrada en el Programa de Transici\u00f3n, se basa en la comprensi\u00f3n de la profundidad de la crisis imperialista y el retraso en la conciencia de la clase obrera. De aqu\u00ed sigui\u00f3 una profunda crisis de liderazgo en las organizaciones del proletariado. Era indispensable que los revolucionarios pudieran intervenir en los movimientos hacia adelante de la clase obrera aunque estuviera a\u00fan bajo direcci\u00f3n reformista. Era necesario a fin de atraerlos a t\u00e1cticas eficaces y a una estrategia coherente anticapitalista. En el fragor de la batalla se podr\u00eda forjar un liderazgo alternativo y superar as\u00ed la crisis de liderazgo. El aumento de los sindicatos industriales de masa, el CIO, a mediados de los a\u00f1os 30, sent\u00f3 las bases para la reelaboraci\u00f3n de Trotsky de la t\u00e1ctica del Partido Laborista. Lo hizo a la luz del m\u00e9todo, desarrollado ahora plenamente, del Programa de Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>En su Conferencia de Fundaci\u00f3n en 1938, el Partido Socialista de los Trabajadores de Estados Unidos (SWP, Socialist Workers Party) repiti\u00f3 la posici\u00f3n de 1932 de Trotsky con respecto al Partido Laborista, casi palabra por palabra. Pero ahora Trotsky les reprendi\u00f3 por ello \u00a1y luch\u00f3 para girar la posici\u00f3n del partido sobre su eje! Trotsky tuvo en consideraci\u00f3n dos acontecimientos para la elaboraci\u00f3n de su posici\u00f3n de 1938. En primer lugar analiz\u00f3 el aumento del CIO como un factor que renovar\u00eda la percepci\u00f3n de la clase obrera de la necesidad de tomar acci\u00f3n pol\u00edtica. Para ello requerir\u00edan un partido pol\u00edtico. Trotsky plante\u00f3 la elecci\u00f3n para la clase obrera as\u00ed: &#8222;Es un hecho objetivo en el sentido de que los nuevos sindicatos creados por los trabajadores llegaron a un impasse, a un callej\u00f3n sin salida, y el \u00fanico camino para los trabajadores organizados en sindicatos es unir sus fuerzas a fin de influir en la legislaci\u00f3n para influir en la lucha de clases. La clase obrera se halla ante una alternativa: o bien los sindicatos ser\u00e1n disueltos, o se unir\u00e1n para la acci\u00f3n pol\u00edtica.&#8220;<\/p>\n<p>En otras palabras, la situaci\u00f3n objetiva planteaba claramente la necesidad de un partido obrero. M\u00e1s a\u00fan, si millones de trabajadores en el CIO pasaban a la acci\u00f3n pol\u00edtica, entonces sus dirigentes reformistas probablemente los canalizar\u00edan en una direcci\u00f3n exclusivamente reformista. Los revolucionarios no pod\u00edan permitirse abstraerse de cualquier fase de desarrollo pol\u00edtico de los obreros si quer\u00edan tener una oportunidad de modelar ese desarrollo en una direcci\u00f3n revolucionaria. Para este fin ellos podr\u00edan unirse a los millones de trabajadores liderados por reformistas para decir a sus dirigentes: &#8222;romped con los partidos burgueses, no vincul\u00e9is pol\u00edticamente nuestros sindicatos a los jefes&#8220;. Haciendo esto los revolucionarios podr\u00edan colocarse en una posici\u00f3n favorable para promover el programa revolucionario como el contenido de la ruptura pol\u00edtica con el burgu\u00e9s Partido Dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>La segunda consideraci\u00f3n de Trotsky fue que la secci\u00f3n estadounidense no hab\u00eda sido capaz de asumir el liderazgo de la clase obrera tan r\u00e1pidamente como \u00e9l hab\u00eda esperado. Esto intensific\u00f3 la crisis de liderazgo dentro de la clase trabajadora. Las masas exig\u00edan respuestas pol\u00edticas. Esto se reflej\u00f3 en la resurrecci\u00f3n de un verdadero movimiento de Partido Laborista en organizaciones como la Labor&#8217;s Non-Partisan League, el American Labor Partyen Nueva York, y otros.<\/p>\n<p>Si el SWP se abstrayese de estos movimientos entonces la &#8222;crisis de liderazgo&#8220; ser\u00eda resuelta por los bur\u00f3cratas en respuesta a la presi\u00f3n de las masas, precisamente creando un Partido Laborista reformista. Para evitar esto y para canalizar el movimiento en una direcci\u00f3n revolucionaria, Trotsky desarroll\u00f3 la t\u00e1ctica del Partido Laborista sobrepasando sus propias objeciones anteriores. Introdujo en la t\u00e1ctica un elemento algebraico. Es decir, combin\u00f3 el frente unido para construir un partido independiente, con el avance de un programa de transici\u00f3n que, de aprobarse, significar\u00eda el triunfo de los revolucionarios dentro del partido.<\/p>\n<p>Super\u00f3 la aparentemente estrat\u00e9gica t\u00e1ctica del &#8222;Partido Laborista reformista&#8220;, reemplaz\u00e1ndola con una en que la lucha determinar\u00eda como resultado la convocatoria de un Partido Laborista: &#8222;\u00bfEstamos a favor de la creaci\u00f3n de un Partido Laborista reformista? No. \u00bfEstamos a favor de una pol\u00edtica que pueda dar a los sindicatos la posibilidad de hacer valer su peso en el equilibrio de fuerzas? S\u00ed. Puede convertirse en un partido reformista, depende de su desarrollo. Aqu\u00ed entra la cuesti\u00f3n del programa.&#8220;<\/p>\n<p>Por luchar para que su propio programa fuera el programa del Partido Laborista, el SWP abri\u00f3 la posibilidad de modelarlo como un partido revolucionario. Naturalmente, esto se decidir\u00eda durante un per\u00edodo de tiempo relativamente corto, en una amarga lucha con la burocracia. Pero segu\u00eda siendo una posibilidad y por lo tanto, era el objetivo que el SWP deb\u00eda fijarse.<\/p>\n<p>Si los revolucionarios ganaran, podr\u00edan organizar al Partido Laborista como un partido revolucionario combatiente, purgado de reformistas, argumentaba Trotsky. Pero el programa era lo primero. Una lucha por el programa decidir\u00eda si el partido se convertir\u00eda en revolucionario o reformista. Fue por este motivo que Trotsky pens\u00f3 que el Partido Laborista &#8222;puede conservar importancia progresista s\u00f3lo durante un per\u00edodo de transici\u00f3n relativamente breve.&#8220;<\/p>\n<p>Es decir, hasta que la batalla entre reformistas y revolucionarios fuera decidida en una forma u otra. Si los \u00faltimos ganaran, &#8222;inevitablemente se romper\u00eda la concha del Partido Laborista y permitir\u00eda al SWP reunir alrededor de la bandera de la Cuarta Internacional a la vanguardia revolucionaria del proletariado estadounidense&#8220;. Si los reformistas ganasen, un partido socialdem\u00f3crata contrarrevolucionario ser\u00eda el resultado.<\/p>\n<p>En 1938 Trotsky hab\u00eda desarrollado la t\u00e1ctica del Partido Laborista en su m\u00e1s refinada forma revolucionaria. Las directrices que estableci\u00f3 siguen siendo v\u00e1lidas hoy y pueden resumirse as\u00ed:<\/p>\n<p>a) Negativa a aceptar que la demanda de un partido independiente basado en los sindicatos y la correspondiente demanda de la burocracia para romper con la burgues\u00eda, son sin\u00f3nimo de la convocatoria de un Partido Laborista reformista.<\/p>\n<p>b) El levantamiento del Programa de Transici\u00f3n como programa para el Partido Laborista es el medio de luchar para asegurar un desarrollo revolucionario.<\/p>\n<p>c) El mantenimiento de una organizaci\u00f3n revolucionaria incluso dentro de un movimiento de Partido Laborista es esencial para la batalla inevitable con la burocracia.<\/p>\n<p>d) Los per\u00edodos de crisis econ\u00f3mica y agudizamiento de la lucha de clases son los m\u00e1s favorables para elevar la consigna del Partido Laborista. Sin embargo, incluso durante los &#8222;per\u00edodos de calma&#8220; el lema conserva valor propagand\u00edstico y se puede agitar sobre \u00e9l en situaciones localizadas o elecciones. Por ejemplo, contra el apoyo a un candidato del partido burgu\u00e9s en unas elecciones, los revolucionarios instar\u00edan a los sindicatos a presentar un candidato independiente de clase trabajadora.<\/p>\n<p>e) De ninguna manera es el Partido Laborista, que es cualquier cosa menos un Partido Revolucionario, una etapa necesaria en el desarrollo de la clase obrera en pa\u00edses donde no hay partidos obreros<\/p>\n<p>f) Una vez m\u00e1s debe ser recordado: el programa primero. Hoy en los Estados Unidos y en otros pa\u00edses estas directrices -pisoteadas por grupos como el hoy completamente centro-derechista SWP(US)- deben formar parte de una aplicaci\u00f3n revolucionaria de la t\u00e1ctica del Partido Laborista.<\/p>\n<p>La T\u00e1ctica de la Afiliaci\u00f3n<\/p>\n<p>El flujo pol\u00edtico con el que los revolucionarios intentan relacionarse, a trav\u00e9s de la t\u00e1ctica del Partido Laborista, existe no s\u00f3lo durante el per\u00edodo previo a la creaci\u00f3n de dicho partido.<\/p>\n<p>Puede continuar o desarrollarse, a partir de entonces, seg\u00fan los programas en conflicto y las tendencias dentro de la clase trabajadora chocan entre s\u00ed sobre c\u00f3mo se debe construir el partido y sobre qu\u00e9 programa. Esto fue reconocido por Trotsky en 1932 cuando escribi\u00f3:<\/p>\n<p>&#8222;Es evidente que la posibilidad de participar en y utilizar un movimiento de Partido Laborista ser\u00e1 mayor en el per\u00edodo de su creaci\u00f3n, es decir, en el per\u00edodo cuando el partido no es tal partido sino un movimiento amorfo de masas. Que debemos participar en \u00e9l en ese momento y con la mayor energ\u00eda est\u00e1 fuera de toda duda; no para ayudar a formar un Partido Laborista que nos excluir\u00e1 y luchar\u00e1 contra nosotros, sino para empujar a los elementos progresistas del movimiento cada vez m\u00e1s a la izquierda por nuestra actividad y nuestra propaganda.&#8220;<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os 20 el joven Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a (CPGB) fue capaz de poner esta t\u00e1ctica en pr\u00e1ctica en relaci\u00f3n con el Partido Laborista (LP). El LP no se cre\u00f3 como un partido centralizado sino como una federaci\u00f3n de organizaciones afiliadas, incluyendo tanto a los sindicatos como a organizaciones pol\u00edticas como el Partido Laborista Independiente (ILP), la Federaci\u00f3n Socialdem\u00f3crata (brevemente) y la Sociedad Fabiana. El principio federativo impidi\u00f3 efectivamente el control democr\u00e1tico de los dirigentes por las masas que apoyaban al partido y asegur\u00f3 la falta de forma ideol\u00f3gica que mejor permitir\u00eda a los reformistas continuar su pr\u00e1ctica colaboracionista.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto tambi\u00e9n permiti\u00f3 la afiliaci\u00f3n, en 1916, del Partido Socialista Brit\u00e1nico (BSP), sucesor de la Federaci\u00f3n Socialdem\u00f3crata y la m\u00e1s importante agrupaci\u00f3n de &#8222;Marxistas&#8220; en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Por lo tanto, cuando el BSP tom\u00f3 parte en la formaci\u00f3n del CPGB en 1920, se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de la continuaci\u00f3n de su pertenencia al LP. En contraste con aquellos que deseaban renovar tranquilamente su pertenencia al LP como si nada hubiera pasado y con aquellos que deseaban claramente separarse del LP, Lenin estaba a favor de un intento del mismo CPGB de afiliarse al Partido Laborista.<\/p>\n<p>Lenin propuso esto a fin de que los comunistas pudieran situarse en una posici\u00f3n desde la que relacionarse directamente con los muchos trabajadores que se sumaban como militantes de base al LP como consecuencia de la decisi\u00f3n de permitir la afiliaci\u00f3n de miembros individuales desde 1918. La t\u00e1ctica de afiliaci\u00f3n, por tanto, fue dise\u00f1ada para poner a prueba la proclama del Partido Laborista de ser el partido de toda la clase obrera en un momento en que el control de la burocracia del partido no hab\u00eda cuajado y el car\u00e1cter de ese partido no hab\u00eda sido todav\u00eda revelado a millones de trabajadores por la experiencia en el gobierno.<\/p>\n<p>Lenin se\u00f1al\u00f3 que la operaci\u00f3n de esta t\u00e1ctica implicar\u00eda concesiones m\u00ednimas de los comunistas mientras: &#8222;&#8230; este partido permita a las organizaciones afiliadas a \u00e9l disfrutar de la actual libertad de cr\u00edtica y de propaganda, actividad de agitaci\u00f3n y organizativa por la dictadura del proletariado, siempre y cuando ese partido presente su car\u00e1cter como una federaci\u00f3n de todas las organizaciones sindicales de la clase obrera.&#8220;<\/p>\n<p>Tales compromisos o concesiones, principalmente con respecto a cuestiones electorales, deb\u00edan hacerse por parte de los comunistas a fin de permitirles: &#8222;la oportunidad de influir en la m\u00e1s amplia masa de trabajadores, de desenmascarar a los l\u00edderes oportunistas desde una plataforma que es mayor y m\u00e1s visible para las masas, y de acelerar la transici\u00f3n del poder pol\u00edtico de los agentes directos de la burgues\u00eda a los &#8218;tenientes laboristas&#8216; de la clase capitalista a fin de que las masas puedan ser m\u00e1s r\u00e1pidamente destetadas de sus mejores ilusiones.&#8220;<\/p>\n<p>La solicitud de afiliaci\u00f3n del Partido Comunista, hecha en agosto de 1920, fue rechazada por los l\u00edderes reformistas del Partido Laborista. Sin embargo, sobre la base de los miembros del CP que ya eran miembros a t\u00edtulo individual del Partido Laborista o eran delegados en los \u00f3rganos del LP de sus sindicatos afiliados, el CPGB continu\u00f3, hasta 1928, no s\u00f3lo trabajando dentro del LP sino tambi\u00e9n luchando por su derecho a afiliarse. En el Partido Laborista tras el rechazo de su afiliaci\u00f3n, y en los otros partidos reformistas como cuesti\u00f3n de rutina, los partidos de la Internacional Comunista en su per\u00edodo revolucionario, llevaron a cabo labores sistem\u00e1ticas de fracci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el curso de 1920 la fracci\u00f3n del KPD dentro del USPD alem\u00e1n luch\u00f3, con gran \u00e9xito, para que ese partido aceptara las condiciones de ingreso en la Internacional Comunista y se purgara a s\u00ed mismo de sus l\u00edderes centristas y reformistas. Sin embargo, esa labor de fracci\u00f3n no est\u00e1 dise\u00f1ada para facilitar una transformaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los partidos en que se realiza. El efecto de la labor del KPD fue que varios de cientos de miles de miembros rompieran con el USPD para unirse al Partido Comunista.<\/p>\n<p>La continua lucha por la afiliaci\u00f3n al Partido Laborista fue tambi\u00e9n el resultado de la actividad disciplinada y coordinada de miembros comunistas del LP. En su consejo Lenin les dej\u00f3 perfectamente claro que abogar por la pol\u00edtica revolucionaria les har\u00eda susceptibles de expulsi\u00f3n, pero no deber\u00edan encogerse por esto, ya que en la lucha por su pertenencia al partido, ser\u00edan los reformistas lo que ser\u00edan expuestos como los separadores de las fuerzas dispuestas a luchar contra la burgues\u00eda:<\/p>\n<p>&#8222;Dejemos que los Se\u00f1ores Thomas y los otros que llam\u00e1is traidores sociales os expulsen. Esto tendr\u00e1 un efecto excelente en la masa de los trabajadores brit\u00e1nicos&#8220;.<\/p>\n<p>En efecto: &#8222;si el Partido Comunista Brit\u00e1nico comienza por actuar de una manera revolucionaria en el Partido Laborista y si los Se\u00f1ores Hendersons se ven obligados a expulsar a este partido, ser\u00e1 una gran victoria para el movimiento comunista y laborista en Inglaterra.&#8220;<\/p>\n<p>El potencial que se podr\u00eda desarrollar a partir de esa situaci\u00f3n fue demostrado claramente por la experiencia dentro del Partido Laborista Brit\u00e1nico incluso despu\u00e9s de que la afiliaci\u00f3n fuera rechazada. La propuesta misma fue re-enviada en las conferencias anuales y cre\u00f3 continuas oportunidades para los comunistas de ganarse a sus colegas del LP, o al menos su derecho a ser reconocidos como un componente del movimiento obrero. En 1923, por ejemplo, consiguieron 200.000 votos aunque la resoluci\u00f3n de afiliaci\u00f3n fue derrotada por tres millones.<\/p>\n<p>Los l\u00edderes reformistas no estaban satisfechos con esto, y durante los a\u00f1os 20 tuvieron \u00e9xito en eliminar progresivamente los derechos de los comunistas dentro del partido. En 1924 les negaron el derecho a presentarse como candidatos del Partido Laborista. Al a\u00f1o siguiente se les prohibi\u00f3 ser miembros individuales del partido y en 1926 fueron declarados inelegibles como delegados a la Conferencia, ni siquiera como delegados de entidades sindicales.<\/p>\n<p>Estas medidas provocaron una seria oposici\u00f3n dentro del partido. M\u00e1s de 100 agrupaciones del partido se negaron a aplicar la decisi\u00f3n de 1925. La t\u00e1ctica del Partido Comunista fue intentar construir una alianza con los reformistas de izquierda y los centristas para evitar las expulsiones y las otras medidas. Alrededor de 50 agrupaciones locales del LP se asociaron con este Movimiento Nacional de Izquierdas. Aunque el intento de formar esta alianza fue correcto, la pol\u00edtica del PCGB dentro de ella no tuvo ning\u00fan parecido con el enfoque, basado en principios, esbozado por Lenin.<\/p>\n<p>Como parte de su giro derechista de 1925-8, el PCGB abandon\u00f3 el \u00e9nfasis en su propia independencia pol\u00edtica y apoy\u00f3 la intenci\u00f3n declarada del Movimiento Nacional de Izquierdas de no sustituir al Partido Laborista sino de, &#8222;remodelarlo lo\u00a0m\u00e1s cerca posible\u00a0al deseo\u00a0del coraz\u00f3n\u00a0de\u00a0las\u00a0bases&#8220;.<\/p>\n<p>Lejos de obligar a las izquierdas y a los centristas a realizar genuinos movimientos a la izquierda a trav\u00e9s de duras cr\u00edticas contra esas confusas declaraciones, el PC lanz\u00f3 un peri\u00f3dico semanal, el Sunday Worker, en el que sus aliados eran libres de dar expresi\u00f3n a su pol\u00edtica centrista sin una palabra de cr\u00edtica por parte de los comunistas. El Movimiento Nacional de Izquierdas se convirti\u00f3 en un pacto de no agresi\u00f3n ya que el Partido Comunista intent\u00f3 desesperadamente mantener la alianza aun en vista de las retiradas y traiciones de sus aliados de &#8222;izquierdas&#8220;.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la derrota de la Huelga General de 1926, las &#8222;izquierdas&#8220; no levantaron un dedo para impedir la nueva ofensiva por la derecha en el Partido Laborista o en los sindicatos. La libertad de propaganda, que Lenin hab\u00eda citado como la principal condici\u00f3n sobre la que la afiliaci\u00f3n era posible, ya no exist\u00eda. La respuesta correcta del Partido Comunista deber\u00eda haber sido la m\u00e1s aguda cr\u00edtica de las maniobras de separaci\u00f3n de los dirigentes y luchar para que las supuestas &#8222;izquierdas&#8220;, y los muchos trabajadores que estaban bajo su influencia, se unieran al Partido Comunista, como se hab\u00eda hecho en Alemania.<\/p>\n<p>En vez de esto, bajo la direcci\u00f3n de la Internacional Comunista estalinista, que hab\u00eda dirigido previamente el giro derechista, ahora el PC se volcaba violentamente a la izquierda. La pol\u00edtica ultraizquierdista del estalinismo de &#8222;Tercer Per\u00edodo&#8220; llev\u00f3 al PC a declarar al Partido Laborista como &#8222;social fascista&#8220;. En consecuencia quedaron liquidados el Movimiento Nacional de Izquierdas y el Sunday Worker.<\/p>\n<p>Los principios fundamentales que deber\u00edan guiar el trabajo de la facci\u00f3n comunista en los partidos reformistas fueron esclarecidos por las cr\u00edticas de la Oposici\u00f3n de Izquierda sobre los errores de los estalinistas y fueron desarrollados por los trotskistas en la d\u00e9cada de 1930 mientras se esforzaban en profundizar sus ra\u00edces dentro de la clase trabajadora. As\u00ed, en 1938 el SWP, discutiendo su labor dentro del estalinista Partido Comunista Estadounidense, aprob\u00f3 la siguiente resoluci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8222;En la etapa actual de desarrollo, nosotros, como pol\u00edtica, no abandonamos a los que se adhieren a la Federaci\u00f3n Laborista en el Partido Comunista como individuos sino m\u00e1s bien tratamos de a) lograr que esos adeptos (bajo nuestra disciplina) se coloquen en posiciones estrat\u00e9gicas con el objeto de obtener informaci\u00f3n y lograr influencia; b) organizar una fracci\u00f3n nacional con la perspectiva de lograr una escisi\u00f3n nacional en alg\u00fan momento propicio. Cuando nuestra fracci\u00f3n sea suficientemente fuerte publicaremos un peri\u00f3dico nacional regular para la Liga de los J\u00f3venes Comunistas y el Partido Comunista, como \u00f3rgano leninista en el movimiento comunista.&#8220;<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de esa labor de fracci\u00f3n es permitir que los comunistas luchen por su programa en el coraz\u00f3n de las organizaciones de masa de la clase obrera que est\u00e1n dominadas por los reformistas o los centristas. Requiere t\u00e1cticas de Frente Unido en la medida en que intenta luchar junto a los trabajadores que aceptan un liderazgo reformista o centrista de su partido, pero que necesariamente se enfrentan a la necesidad de librar la lucha de clases.<\/p>\n<p>Planteando exigencias sobre esos l\u00edderes e intentando movilizar a las bases independientemente de los mismos, los comunistas intentan separar a las masas de sus l\u00edderes a trav\u00e9s de la experiencia directa de la represi\u00f3n, sabotaje y vacilaciones de esos l\u00edderes. El mantenimiento de la independencia pol\u00edtica de la fracci\u00f3n comunista es fundamental para el \u00e9xito de la t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Si esto se pierde, entonces incluso si los trabajadores se desilusionan con sus dirigentes, no tendr\u00e1n ninguna alternativa clara a la que volverse. Como con todas las aplicaciones del Frente Unido, esta t\u00e1ctica tiene peligros, especialmente para los cuadros desorientados o sin experiencia. El peligro del oportunismo fluye de la tentaci\u00f3n de acomodarse a la pol\u00edtica del partido &#8222;hu\u00e9sped&#8220; diluyendo el programa del Partido Comunista. Una falta de voluntad de participar en luchas limitadas sobre objetivos parciales, no revolucionarios y la contraposici\u00f3n del programa revolucionario cuando los trabajadores no han sido todav\u00eda ganados, conduce al peligro opuesto del sectarismo. En todos los casos debe mantenerse el papel de la fracci\u00f3n como un elemento subordinado bajo la disciplina del partido revolucionario que existe como partido independiente fuera del partido reformista.<\/p>\n<p>La T\u00e1ctica del \u201cEntrismo\u201d<\/p>\n<p>Desde 1934 Trotsky desarroll\u00f3 una t\u00e1ctica que implicaba la entrada total de los Bolcheviques-Leninistas (el nombre utilizado por los Trotskistas en ese momento) en los partidos socialdem\u00f3cratas y centristas.<\/p>\n<p>Trotsky no la consideraba como una t\u00e1ctica a largo plazo, mucho menos como un intento de transformar los partidos socialdem\u00f3cratas en partidos que podr\u00edan llevar a cabo la revoluci\u00f3n social. Los criterios de Trotsky para la t\u00e1ctica de entrismo fueron los siguientes:<\/p>\n<p>1) que hubo un serio movimiento hacia la izquierda de las masas, es decir, un fermento revolucionario que llevaba hacia las tensiones entre la militancia de base y el liderazgo. El trasfondo real para el &#8222;Giro Franc\u00e9s&#8220; fue el triunfo del fascismo en Alemania y el despertar de los trabajadores franceses por el peligro que esto representaba para ellos;<\/p>\n<p>2) la formaci\u00f3n, por la SFIO (Section fran\u00e7aise de l&#8217;Internationale ouvri\u00e8re) y el Partido Comunista, bajo presi\u00f3n de las masas, de un aut\u00e9ntico Frente Unido por el que los trotskistas hab\u00edan luchado solos entre 1930 y 1933. En ese momento, debido al peque\u00f1o tama\u00f1o de los grupos trotskistas y la persecuci\u00f3n estalinista contra ellos, se arriesgaban a ser excluidos del Frente Unido;<\/p>\n<p>3) una pr\u00f3xima situaci\u00f3n revolucionaria que estaba llevando a los obreros a la SFIO y obligaba a sus dirigentes a adoptar una ret\u00f3rica centrista;<\/p>\n<p>4) la escisi\u00f3n de los derechistas (los &#8222;neo-socialistas&#8220;) y la apertura de una lucha entre facciones entre corrientes centristas (por ejemplo, el peri\u00f3dico &#8222;Bataille Socialiste&#8220; editado por Zyromski y Pivert) y el liderazgo de Blum crearon graves tensiones dentro de la SFIO.<\/p>\n<p>Trotsky, por estos factores, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que: &#8222;Su situaci\u00f3n interna permite la posibilidad de nuestro ingreso con nuestra propia bandera. El entorno se ajusta a los objetivos que nos hemos fijado nosotros mismos. Lo que es necesario ahora es actuar de tal manera que nuestra declaraci\u00f3n no fortalezca en modo alguno el ala burguesa dirigente sino m\u00e1s bien que apoye al ala proletaria progresista; que su texto y distribuci\u00f3n nos permita mantener la cabeza alta en caso de aceptaci\u00f3n, as\u00ed como en caso de maniobras dilatorias o de rechazo. No se trata de disolvernos a nosotros mismos. Entramos como la facci\u00f3n Bolchevique-Leninista, nuestros v\u00ednculos organizativos siguen siendo los mismos, nuestra prensa sigue existiendo igual que hacen &#8222;Bataille Socialiste&#8220; y otros&#8230;&#8220;<\/p>\n<p>Trotsky argument\u00f3 a favor de la entrada en el programa completo de la Liga Comunista Internacional\/Cuarta Internacional. Insisti\u00f3 en la necesidad de un peri\u00f3dico dirigido a presentar este programa y hacerle propaganda, un &#8222;programa de acci\u00f3n&#8220; que planteara las tareas claves del pr\u00f3ximo per\u00edodo. Pidi\u00f3 adem\u00e1s una orientaci\u00f3n espec\u00edfica hacia los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>No ten\u00eda que haber ninguna tregua en la cr\u00edtica de la direcci\u00f3n reformista, ni mezcla con los elementos de la izquierda reformista y centrista. El &#8222;giro&#8220; fue inaugurado en septiembre de 1934. Los Bolcheviques-Leninistas franceses estaban divididos sobre la cuesti\u00f3n de la entrada. Una agrupaci\u00f3n alrededor de Pierre Naville la denunci\u00f3 como una capitulaci\u00f3n. Se escindieron de la secci\u00f3n francesa sobre la cuesti\u00f3n de la entrada pero poco despu\u00e9s entraron ellos mismos en la SFIO. Trotsky critic\u00f3 duramente esta escisi\u00f3n diciendo que la intransigencia de Naville fue simplemente debida a que estaba &#8222;atemorizado por la perspectiva de una feroz batalla contra un poderoso aparato&#8220;.<\/p>\n<p>Una vez en la SFIO, sin embargo, Trotsky observ\u00f3 que Naville, a pesar de su aparente intransigencia, &#8222;&#8230; hab\u00eda abandonado la bandera de la organizaci\u00f3n, el programa. \u00c9l no desea m\u00e1s que ser el ala izquierda del PS. Ya ha presentado propuestas en com\u00fan con el ala izquierda, confusas propuestas oportunistas, llenas de la verborrea del, as\u00ed llamado, centrismo de izquierda.&#8220; Las mismas debilidades fueron mostradas m\u00e1s tarde por otro grupo en la Secci\u00f3n Francesa alrededor de Raymond Molinier, cuando se plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de una lucha final contra las expulsiones.<\/p>\n<p>Los Trotskistas entraron con un centenar de miembros, m\u00e1s algunos j\u00f3venes. En junio de 1935, sus fuerzas eran lo suficientemente fuertes como para forzar a Blum a debatir con ellos en el Congreso de Mulhouse. Sus miembros aumentaron hasta 300 en el verano de 1935. Su m\u00e1s fuerte basti\u00f3n era la Regi\u00f3n de Par\u00eds (Federaci\u00f3n del Sena) donde su principal resoluci\u00f3n en el Congreso recibi\u00f3 1.037 votos frente a 2,370 por Bataille Socialiste y 1.570 por Blum y la Ejecutiva. Tambi\u00e9n formaron una poderosa corriente dentro de las Juventudes Socialistas donde cooperaron con, y finalmente convencieron a,  una agrupaci\u00f3n de j\u00f3venes liderada por Fred Zeller, quien previamente hab\u00eda apoyado al centrista Pivert.<\/p>\n<p>Durante este per\u00edodo los trotskistas mantuvieron sus cr\u00edticas revolucionarias no s\u00f3lo contra Blum y el liderazgo, sino tambi\u00e9n contra Zyromsky y Pivert.<\/p>\n<p>Armados por Trotsky con un programa de acci\u00f3n y con art\u00edculos y panfletos  que explicaban el programa y la perspectiva revolucionarios del grupo Bolchevique-Leninista, concentraron su fuego sobre la pr\u00e1ctica oportunista del Frente Unido buscado por el Partido Comunista Franc\u00e9s y la SFIO. Estigmatizaron sus manifestaciones vac\u00edas. Lo atacaron como un pacto de no agresi\u00f3n sin principios. Argumentaron a favor de comit\u00e9s de acci\u00f3n y una milicia de los trabajadores contra la amenaza fascista.<\/p>\n<p>Sin embargo, los eventos se desarrollaban para limitar la duraci\u00f3n del &#8222;Giro Franc\u00e9s&#8220;. Estos fueron:<\/p>\n<p>1) El inicio de la pol\u00edtica de &#8222;Frente Popular&#8220; (que se form\u00f3 el 14 de julio de 1935) que vinculaba a la SFIO, el PCF y el burgu\u00e9s Partido Radical, una l\u00ednea avalada y generalizada en el VII Congreso de la Internacional Comunista durante julio y agosto de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>2) El Pacto Stalin-Laval manifestaba, &#8222;Stalin aprueba la pol\u00edtica francesa de defensa&#8220;, es decir, rearme. Esto se inici\u00f3 como un pacto Franco-Sovi\u00e9tico contra Hitler, pero se extendi\u00f3 al apoyo del PCF a la defensa nacional. Por lo tanto, el Frente Popular se convirti\u00f3 en un veh\u00edculo para la preparaci\u00f3n social-patri\u00f3tica de la segunda guerra imperialista.<\/p>\n<p>3) El colapso final de la Internacional Comunista en el social-patriotismo agudiz\u00f3 la necesidad de establecer la formaci\u00f3n de la Cuarta Internacional.<\/p>\n<p>4) El liderazgo de Blum -bajo presi\u00f3n estalinista- maniobr\u00f3 para expulsar a los Bolcheviques-Leninistas.<\/p>\n<p>5) Huelgas, disturbios y motines estallaron en Brest y Tol\u00f3n, indicando claramente la proximidad de una lucha obrera de masas.<\/p>\n<p>Los trotskistas hab\u00edan colaborado con Pivert y sus seguidores sobre cuestiones pr\u00e1cticas: defensa obrera, defensa contra la direcci\u00f3n del partido. Pero no hab\u00edan mezclado su pol\u00edtica ni dejado de criticar su centrismo de izquierdas. Sin embargo, ante la necesidad de poner fin a su trabajo en la SFIO y crear un grupo independiente, el Grupo Bolchevique-Leninista (GBL) dud\u00f3.<\/p>\n<p>Las tres tendencias en el liderazgo del GBL lucharon contra la expulsi\u00f3n de sus miembros de la SFIO bas\u00e1ndose en motivos constitucionales, acusando a Blum de ser un &#8222;escindidor&#8220;. Esto fue acompa\u00f1ado por un debilitamiento (e incluso desaparici\u00f3n) de sus cr\u00edticas sobre los l\u00edderes de la SFIO y de Pivert. Revelando su arraigado centrismo, Pivert se neg\u00f3 a considerar dejar la SFIO y, justo despu\u00e9s de que comenzaran las expulsiones, se separ\u00f3 de Zyromski y estableci\u00f3 la corriente &#8222;Gauche Revolutionnaire&#8220; (Izquierda Revolucionaria).<\/p>\n<p>Este paso estaba encaminado a limitar el n\u00famero de miembros de la SFIO en fuga al GBL. Durante este per\u00edodo el GBL mostr\u00f3 que no sab\u00eda ni cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo salir de la SFIO. Comenz\u00f3 a hacer concesiones pol\u00edticas a fin de permanecer en el partido. Pivert no fue criticado por el temor de perder su &#8222;apoyo&#8220; (puramente verbal) contra las expulsiones.<\/p>\n<p>En diciembre de 1935 Trotsky se\u00f1al\u00f3 que &#8222;es necesario saber no s\u00f3lo c\u00f3mo entrar pero tambi\u00e9n c\u00f3mo salir. Al continuar sujetos a una organizaci\u00f3n que ya no puede tolerar a proletarios revolucionarios en su seno, os convert\u00eds necesariamente en horrible herramienta del reformismo, el patriotismo y el capitalismo.&#8220;<\/p>\n<p>Las tres tendencias acordaron en ese momento que el GBL deber\u00eda crear un &#8222;peri\u00f3dico de masas&#8220;, es decir de gran circulaci\u00f3n, y su programa deber\u00eda ser algo m\u00e1s que el programa revolucionario completo. Este fue, tal vez, el primer intento de los que m\u00e1s tarde ser\u00edan conocidos como trotskistas de configurar un papel y una organizaci\u00f3n centrista. Pero incluso en este punto la organizaci\u00f3n dud\u00f3.<\/p>\n<p>Se dej\u00f3 a la tendencia de Molinier\/Frank llevar a cabo la l\u00f3gica de esta capitulaci\u00f3n al social-patriotismo. Ellos ofrecieron publicar un &#8222;peri\u00f3dico de masas&#8220; conjunto con Pivert. \u00c9ste se neg\u00f3. Impert\u00e9rritos, lanzaron el peri\u00f3dico  -La Commune- ellos mismos. Por lo cual fueron expulsados del GBL por romper la disciplina. La divisi\u00f3n dur\u00f3 hasta junio de 1936 y efectivamente paraliz\u00f3 a los Trotskistas franceses, limitando seriamente su capacidad para intervenir en la gran huelga general de ese verano.<\/p>\n<p>Trotsky resumi\u00f3 los principios de la labor de entrada asociada al &#8222;Giro Franc\u00e9s&#8220; en el art\u00edculo &#8222;Las lecciones de la Entrada en la SFIO&#8220;.<\/p>\n<p>&#8222;1. La Entrada en un partido de centro reformista no incluye, en s\u00ed misma, una perspectiva a largo plazo; es s\u00f3lo una etapa que, bajo ciertas condiciones, se puede limitar a un episodio.<\/p>\n<p>2. La crisis y la amenaza de guerra tienen un doble efecto. En primer lugar, crean las condiciones en que se hace posible en forma general la Entrada misma, pero por otro lado fuerzan al aparato gobernante a recurrir a la expulsi\u00f3n de los elementos revolucionarios.<\/p>\n<p>3. Reconocer a tiempo el ataque decisivo de la burocracia contra el ala izquierda y defendernos de ese ataque, no haciendo concesiones, ni adapt\u00e1ndonos o jugando al escondite, sino mediante una ofensiva revolucionaria.<\/p>\n<p>4. Lo que se ha dicho m\u00e1s arriba no excluye en absoluto la tarea de &#8222;adaptarse&#8220; a los trabajadores que est\u00e1n en los partidos reformistas ense\u00f1\u00e1ndoles nuevas ideas en el idioma que entiendan; al contrario, hay que aprender este arte tan r\u00e1pidamente como sea posible. Pero no se debe, bajo el pretexto de liderar a la militancia de base, hacer concesiones de principio a los centristas y centristas de izquierda.<\/p>\n<p>5. Dedicar m\u00e1s atenci\u00f3n a la juventud.<\/p>\n<p>6. &#8230; firme cohesi\u00f3n ideol\u00f3gica y perspicacia hacia nuestra experiencia internacional completa. &#8222;<\/p>\n<p>En los a\u00f1os de 1933 a 1938 otras t\u00e1cticas de entrada incluyeron la entrada de los trotskistas brit\u00e1nicos en el centrista ILP (1933-6) y, a continuaci\u00f3n, en el Partido Laborista; la entrada de los trotskistas estadounidenses en el Partido Socialista Estadounidense (1936-7) y la entrada de los trotskistas belgas en el \u00a0Parti Ouvrier Belge\/ Belgische Werkliedenpartij (Partido Obrero Belga). En cada caso, en tanto que el mismo Trotsky pudiera influir, los principios de la t\u00e1ctica permanecieron siendo los mismos.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de Trotsky sobre la T\u00e1ctica de Entrada, ejemplificada en el Giro Franc\u00e9s, estaba firmemente basada en abordar a una secci\u00f3n importante de los elementos de vanguardia de la clase trabajadora y de ganarles para el comunismo y la Cuarta Internacional. No fue visto como un proceso de transformaci\u00f3n de los partidos socialdem\u00f3cratas en revolucionarios o toscamente revolucionarios. Esta distorsi\u00f3n evolucionista de la T\u00e1ctica de Entrada, que es com\u00fan hoy d\u00eda, data de la \u00e9poca de la degeneraci\u00f3n de la Cuarta Internacional en la d\u00e9cada de los a\u00f1os cuarenta. Dicha distorsi\u00f3n trata de la creaci\u00f3n, no de una tendencia comunista revolucionaria o una facci\u00f3n en la socialdemocracia ganando para s\u00ed a los reformistas en tr\u00e1nsito hacia la izquierda o a los elementos subjetivamente revolucionarios, sino que en su lugar establece la creaci\u00f3n de una corriente centrista con la &#8222;perspectiva&#8220; de que autom\u00e1ticamente se desarrollar\u00e1 en una direcci\u00f3n revolucionaria bajo la presi\u00f3n de las circunstancias objetivas.<\/p>\n<p>En ninguna parte de los escritos de Trotsky se encontrar\u00e1 cualquier consejo de formar bloques para la propaganda con centristas, mucho menos con reformistas &#8222;de izquierda&#8220;. \u00a1Todo lo contrario! La intransigencia pol\u00edtica de Trotsky con relaci\u00f3n a Pivert durante la t\u00e1ctica de entrada \u2013una figura cien veces m\u00e1s a la izquierda que un Bevan o un Benn- es una medida de la degeneraci\u00f3n de los ep\u00edgonos de posguerra de la Cuarta Internacional: Pablo, Mandel, Healy, Grant.<\/p>\n<p>La perspectiva de la T\u00e1ctica de Entrada debe ser alzar el programa completo revolucionario dentro del partido reformista. Alrededor de esta bandera deben ser reunidos los mejores elementos dentro de ese partido. Para ello debe haber una posibilidad real de una respuesta favorable de la vanguardia de los trabajadores en el partido reformista a la presencia de revolucionarios.<\/p>\n<p>Sobre la base de la democracia de los trabajadores, los elementos avanzados deben estar dispuestos a tolerar, escuchar y defender a una minor\u00eda revolucionaria contra la burocracia laborista. Los revolucionarios deben abordar a estos trabajadores con un programa de acci\u00f3n revolucionaria y demandas espec\u00edficas del tipo  &#8222;Frente Unido&#8220;.<\/p>\n<p>De esta forma, a trav\u00e9s de la unidad de acci\u00f3n en las demandas inmediatas, y siempre que sea posible, en las transicionales, se puede ganar una audiencia para la t\u00e1ctica y propaganda comunistas. Una tendencia revolucionaria puede as\u00ed cristalizar, atrayendo a trabajadores del reformismo de izquierda y del centrismo. Ante el ataque inevitable de la burocracia del partido y la capitulaci\u00f3n de los falsos l\u00edderes de izquierda, los comunistas opondr\u00e1n una intransigente defensa de su programa sin temer la expulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los comunistas no tienen ning\u00fan compromiso estrat\u00e9gico con los miembros de los partidos reformistas. Puesto que su t\u00e1ctica es ganar trabajadores al reformismo, su objetivo nunca puede ser permanecer a toda costa. Esto llevar\u00eda a concesiones program\u00e1ticas para permanecer dentro. Si los partidarios de la militancia de base reclutados dentro de la socialdemocracia han sido realmente impregnados por las ideas comunistas, ellos pueden ser, y ser\u00e1n, llevados a afrontar una expulsi\u00f3n e iniciar una existencia independiente como una organizaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>Por supuesto, esto no puede hacerse inculcando un miedo morboso de expulsi\u00f3n, de &#8222;sectarismo&#8220; o de aislamiento. Un comunista que no puede permanecer solo, que no puede nadar contra corriente y que no puede encontrar el camino de regreso a las masas, no es comunista.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica general de los &#8222;Trotskistas&#8220; con respecto a la T\u00e1ctica de Entrada se ha alejado del m\u00e9todo de Trotsky desde, al menos, 1951. El &#8222;te\u00f3rico&#8220; de esta ruptura del m\u00e9todo t\u00e1ctico de Trotsky fue Michel Pablo, Secretario de la Cuarta Internacional. El Informe de Pablo al D\u00e9cimo Pleno del Comit\u00e9 Ejecutivo Internacional de la Cuarta Internacional consagr\u00f3 este entrismo &#8222;de tipo especial&#8220; o &#8222;entrismo sui generis&#8220;.<\/p>\n<p>Su mismo nombre sugiere la ruptura con el m\u00e9todo de Trotsky, y de hecho Pablo no lo ocult\u00f3. Refiri\u00e9ndose a la pr\u00e1ctica de Healy se\u00f1al\u00f3: &#8222;se ha desarrollado desde entonces de manera muy diferente, casi dir\u00eda cualitativamente diferente, del &#8218;entrismo&#8216; como fue practicado por nuestro movimiento en los a\u00f1os 1934-8&#8220;.<\/p>\n<p>Pablo previ\u00f3 un &#8222;entrismo a largo plazo&#8220; en todos los pa\u00edses cuyos movimientos de clase obrera estaban dominados por &#8222;el reformismo o el estalinismo&#8220;. La &#8222;t\u00e1ctica&#8220; de Pablo inicialmente estaba justificada sobre la base de una perspectiva de la inminente guerra y revoluci\u00f3n, sobre un proceso objetivo de revoluci\u00f3n mundial cuya escala de tiempo no permitir\u00eda el aplastamiento de los partidos reformistas y su sustituci\u00f3n por otros revolucionarios. Reconociendo que, para Trotsky, &#8222;no era una cuesti\u00f3n de afrontar las tareas de la guerra y la revoluci\u00f3n permaneciendo dentro de estos partidos&#8230; &#8222;, Pablo admiti\u00f3 la diferencia de su concepci\u00f3n y lo subray\u00f3 fuertemente:<\/p>\n<p>&#8222;Estamos entrando a fin de permanecer all\u00ed durante mucho tiempo por la gran posibilidad que existe de ver a estos partidos, bajo nuevas condiciones, desarrollar tendencias centristas que conducir\u00e1n a una etapa completa de radicalizaci\u00f3n de las masas y de proceso revolucionario objetivo en sus respectivos pa\u00edses. Queremos en realidad, desde el interior de estas tendencias, ampliar y acelerar su maduraci\u00f3n de centro izquierda\u2026 y disputar, incluso con los l\u00edderes centristas, por el entero liderazgo de estas tendencias.&#8220; Pablo es insistente en que la tarea es &#8222;ayudar en el desarrollo de sus tendencias centristas y darles liderazgo&#8220;. Las t\u00e1cticas empleadas son evitar &#8222;cada maniobra y cada pol\u00edtica que hagan correr el riesgo de separarnos prematuramente de la gran masa de estos partidos.&#8220;<\/p>\n<p>El auto-boicot de las pol\u00edticas trotskistas involucrado en esto fue expresado sin ambig\u00fcedades en el informe de la Comisi\u00f3n Austr\u00edaca. Austria, con Gran Breta\u00f1a, hab\u00eda sido uno de los dos &#8222;casos especiales&#8220; en el per\u00edodo de 1944-47 cuando el nuevo entrismo hab\u00eda hecho su rodaje -en el caso de Gran Breta\u00f1a bajo la supervisi\u00f3n directa de Pablo y al precio de la enmara\u00f1ada liquidaci\u00f3n del Partido Comunista Revolucionario.<\/p>\n<p>Por lo tanto en Austria &#8222;la actividad de nuestros miembros se regir\u00e1n por las siguientes directivas: a) no revelarnos como trotskistas con nuestro programa completo; b) no impulsar cuestiones program\u00e1ticas y de principios&#8220;. En lugar del &#8222;viejo Trotskismo&#8220;, se confecciona una mezcla de demandas inmediatas de reformas y exigencias entresacadas del Programa de Transici\u00f3n; todo centrado alrededor en las pol\u00edticas que ser\u00edan adoptadas por los partidos reformistas en el gobierno.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula Pablo avanz\u00f3 mientras el resumen de la pol\u00edtica a plantear en el entrismo fue, &#8222;El Partido Socialista al poder para aplicar una Pol\u00edtica Socialista&#8220;. En t\u00e9rminos brit\u00e1nicos la consigna &#8222;Laborismo al Poder sobre Pol\u00edticas Socialistas \/ un Programa Socialista.&#8220;<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de Pablo, practicada hoy por la mayor\u00eda de los fragmentos degenerados de la Cuarta Internacional, es completamente liquidacionista. Con esto no queremos decir simple o exclusivamente la liquidaci\u00f3n organizativa de los grupos trotskistas. Esta definici\u00f3n de &#8222;liquidacionismo Pabloista&#8220; promovida por los opositores a Pablo en el Comit\u00e9 Internacional (Cannon, Healy, Lambert) era tosca y err\u00f3nea.<\/p>\n<p>El aspecto decisivo de la pol\u00edtica de Pablo era el liquidacionismo pol\u00edtico y program\u00e1tico consagrado en su versi\u00f3n del entrismo. Esto tuvo lugar a pesar del mantenimiento de una Cuarta Internacional organizativamente independiente a lo largo de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50. Nosotros rechazamos totalmente el &#8222;entrismo sui generis&#8220; como t\u00e1ctica y la consideramos como una desviaci\u00f3n, de principio, del comunismo revolucionario.<\/p>\n<p>Apoyo electoral cr\u00edtico a los partidos reformistas<\/p>\n<p>Es un prop\u00f3sito esencial de la t\u00e1ctica del frente unido la ruptura de la masa de trabajadores de tendencia reformista con sus dirigentes y su uni\u00f3n a los comunistas. A\u00fan as\u00ed, ya que la proclama pol\u00edtica central de los l\u00edderes reformistas es que pueden utilizar el poder del estado burgu\u00e9s para satisfacer las necesidades de la clase obrera, es necesario que los comunistas encuentren formas de poner a prueba a los reformistas en el Gobierno.<\/p>\n<p>En su nivel m\u00e1s elemental esto toma la forma de dar apoyo electoral cr\u00edtico a los candidatos de los partidos obreros burgueses. Lenin explic\u00f3 el prop\u00f3sito y la forma de esta t\u00e1ctica en su consejo a los comunistas brit\u00e1nicos en 1920:<\/p>\n<p>&#8222;Si somos el partido de la clase revolucionaria y no simplemente un grupo revolucionario, y si queremos que las masas nos sigan (y si no lo logramos afrontamos el riesgo de seguir siendo simples charlatanes) debemos, primero, ayudar a Henderson o Snowden a derrotar a Lloyd George y Churchill (\u00a1o m\u00e1s bien obligar a los primeros a vencer a los \u00faltimos porque los primeros tienen miedo de su victoria!); segundo, debemos ayudar a la mayor\u00eda de la clase trabajadora a ser convencida por su propia experiencia de que nosotros tenemos raz\u00f3n, es decir, que los Hendersons y Snowdens son buenos absolutamente para nada, que son petit-bourgeois y traidores por naturaleza, y que su quiebra es inevitable; tercero, debemos acercar el momento en el cual, sobre la base de la decepci\u00f3n de la mayor\u00eda de los trabajadores en los Hendersons, ser\u00e1 posible, con serias posibilidades de \u00e9xito, derrocar al Gobierno de los Hendersons de una vez.&#8220;<\/p>\n<p>Aunque Lenin estaba hablando aqu\u00ed a agrupaciones comunistas que constaban de s\u00f3lo varios cientos de militantes y a\u00fan no se hab\u00edan unido en un solo partido, \u00e9l fue firme acerca de la forma que deber\u00eda adoptar la t\u00e1ctica:<\/p>\n<p>&#8222;Tomaremos parte en la campa\u00f1a electoral, distribuiremos folletos que agiten por el comunismo, y en todas las circunscripciones donde no tenemos ning\u00fan candidato, instaremos a los electores a votar por el candidato laborista y contra el candidato burgu\u00e9s. Los camaradas Sylvia Pankhurst y Gallagher se equivocan al pensar que esto es una traici\u00f3n al Comunismo, o una renuncia a la lucha contra los traidores sociales. Al contrario, la causa de la revoluci\u00f3n comunista sin duda ganar\u00eda con ello.&#8220;<\/p>\n<p>De hecho, fue el peque\u00f1o tama\u00f1o de las fuerzas comunistas y su aislamiento de la clase obrera lo que exig\u00eda el uso de la t\u00e1ctica: &#8222;en la actualidad, a los comunistas brit\u00e1nicos muy a menudo les resulta dif\u00edcil aproximarse a las masas o incluso hacer que les escuchen. Si me presento como un comunista y hago un llamamiento para que voten por Henderson y contra Lloyd George, sin duda me prestar\u00e1n atenci\u00f3n. Y voy a poder explicar de manera popular no s\u00f3lo por qu\u00e9 los Soviets son mejores que un Parlamento y por qu\u00e9 la dictadura del proletariado es mejor que la dictadura de Churchill (disfrazada con el cartel de &#8222;democracia burguesa&#8220;) sino tambi\u00e9n que, con mi voto, quiero apoyar a Henderson de la misma manera que una cuerda soporta un hombre ahorcado \u2013 que la inminente creaci\u00f3n de un Gobierno de Hendersons probar\u00e1 que tengo raz\u00f3n, traer\u00e1 las masas a mi lado y acelerar\u00e1 la muerte pol\u00edtica de los Hendersons y Snowdens como fue el caso con sus almas gemelas en Rusia y Alemania. &#8222;<\/p>\n<p>Como en todas las variantes del Frente Unido, el compromiso impl\u00edcito al adoptar acciones comunes junto a los obreros, en este caso votar por &#8222;sus&#8220; candidatos, no implica, ni de lejos, cualquier compromiso sobre el programa pol\u00edtico de los comunistas. Por eso no hay ninguna contradicci\u00f3n entre apoyar a candidatos comunistas en algunas circunscripciones y votar por los reformistas en otros.<\/p>\n<p>En ambos casos las elecciones se utilizan como un veh\u00edculo para la explicaci\u00f3n del programa comunista. Donde los comunistas dan apoyo cr\u00edtico deben enarbolar inmediatas y certeras exigencias transitorias: demandas que satisfagan las necesidades m\u00e1s candentes de las masas de los reformistas. Estas demandas est\u00e1n dise\u00f1adas para movilizar a los trabajadores en lucha para forzar al partido reformista en el Gobierno a actuar en los intereses de los obreros; y para organizar a dichos trabajadores para luchar por ellos mismos de manera independiente si los reformistas se niegan a llevar a cabo esas demandas.<\/p>\n<p>Ambos elementos de apoyo cr\u00edtico, exigencias a los reformistas y organizaci\u00f3n de la lucha independiente en la b\u00fasqueda de estas exigencias, son cruciales porque un gobierno de un partido burgu\u00e9s de los trabajadores (es decir, un gobierno de trabajadores burgueses) ser\u00e1 inevitablemente la herramienta del capital contra la clase obrera. La organizaci\u00f3n para la lucha es vital para evitar la derrota y la desmoralizaci\u00f3n de las masas cuando esto se hace evidente en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, los comunistas proponen su propio programa, contraponi\u00e9ndolo al programa reformista, incluso donde no apoyan a candidatos comunistas. Para ganar a los trabajadores para una alternativa revolucionaria es necesario explicar detalladamente, incluso durante la duraci\u00f3n del frente unido (en este caso, b\u00e1sicamente la campa\u00f1a electoral) cual es la alternativa.<\/p>\n<p>La t\u00e1ctica de apoyo electoral cr\u00edtico fluye \u00fanicamente de la existencia de la relaci\u00f3n org\u00e1nica entre el partido burgu\u00e9s y la clase trabajadora. No est\u00e1 basada, en modo alguno, en el programa o promesas de los reformistas. La agitaci\u00f3n comunista y la propaganda electoral de apoyo no deben estar abiertas a ser interpretadas como apoyo a los reformistas como un &#8222;mal menor&#8220; que los partidos abiertamente burgueses.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de llevar a los reformistas al poder es precisamente ponerlos a prueba, para demostrar que est\u00e1n de hecho tan dispuestos como los partidos burgueses a defender el poder de la clase dominante y el poder estatal de la burgues\u00eda, y a atacar a la clase trabajadora para servir a ese fin. Asimismo, los comunistas no dividen su apoyo cr\u00edtico al partido burgu\u00e9s de los trabajadores, prest\u00e1ndoselo a los candidatos &#8222;de izquierdas&#8220; pero no a los &#8222;de derechas&#8220;.<\/p>\n<p>Cuando se habla de la cuesti\u00f3n del apoyo cr\u00edtico al Partido Laborista en Gran Breta\u00f1a por parte del Independent Labour Party (noviembre de 1935) Trotsky insisti\u00f3 en que ese apoyo no ten\u00eda nada que ver con la cuesti\u00f3n de las sanciones contra Italia despu\u00e9s de su invasi\u00f3n de Abisinia:<\/p>\n<p>&#8222;Pregunta: \u00bften\u00eda el ILP raz\u00f3n al negar su apoyo cr\u00edtico a los candidatos del Partido Laborista que defend\u00edan las sanciones? Respuesta: no. Las sanciones econ\u00f3micas, si son reales, conducen a acciones militares, a la guerra. El ILP mismo ha dicho esto. Deber\u00eda haber dado apoyo cr\u00edtico a todos los candidatos del Partido Laborista, es decir, donde el ILP no estaba disputando la elecci\u00f3n. En el &#8222;Nuevo L\u00edder&#8220; le\u00ed que vuestra Agrupaci\u00f3n de Londres acord\u00f3 apoyar s\u00f3lo a los candidatos del Partido Laborista contrarios a las sanciones. Esto es tambi\u00e9n incorrecto. El Partido Laborista deber\u00eda haber sido apoyado cr\u00edticamente no porque estuviera a favor o en contra de las sanciones, sino porque representaba las masas de la clase trabajadora&#8230; La crisis de la guerra no altera el hecho de que el Partido Laborista es un partido de obreros, lo que no es el partido gubernamental. Ni tampoco altera el hecho de que el liderazgo del Partido Laborista no podr\u00e1 cumplir sus promesas, que traicionar\u00e1n la confianza que las masas pongan en ellos. En tiempo de paz los trabajadores se mueren de hambre si conf\u00edan en la socialdemocracia; en la guerra, por la misma raz\u00f3n, morir\u00e1n por las balas. Los revolucionarios nunca dan apoyo cr\u00edtico al reformismo bajo el supuesto de que el reformismo, una vez en el poder, podr\u00eda satisfacer las necesidades fundamentales de los trabajadores&#8230; No, en la guerra como en la paz, el ILP debe decir a los trabajadores; \u2018El Partido Laborista os enga\u00f1ar\u00e1 y os traicionar\u00e1, pero vosotros no nos cre\u00e9is. Muy bien, sufriremos esta experiencia con vosotros pero en ning\u00fan caso nos identificamos con el programa del Partido Laborista.\u2019 &#8222;<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre partidos obreros burgueses y la clase obrera puede ser extremadamente profunda; arraigada, en algunos pa\u00edses, desde hace m\u00e1s de un siglo. La experiencia de una o dos legislaturas en el gobierno, particularmente en per\u00edodos de relativa expansi\u00f3n capitalista, no puede ser suficiente para romper esa relaci\u00f3n y ganar a la masa de trabajadores para el comunismo.<\/p>\n<p>Esto no altera su naturaleza t\u00e1ctica. La llegada al poder de los reformistas no es nunca, y nunca puede ser, un objetivo estrat\u00e9gico o necesariamente program\u00e1tico de la clase trabajadora. La t\u00e1ctica tiene que seguir utiliz\u00e1ndose mientras las masas no hayan roto con sus l\u00edderes reformistas, incluso cuando los revolucionarios pudieran creer que los trabajadores ya han experimentado lo suficiente para volverse contra ellos, un punto que recalca de nuevo Trotsky:<\/p>\n<p>&#8222;Se argumenta que el Partido Laborista ya se encuentra expuesto por sus \u00faltimos hechos en el poder y por su actual plataforma reaccionaria. Por ejemplo, por su decisi\u00f3n en Brighton. Para nosotros \u00a1s\u00ed! Pero no para las masas, no para los ocho millones que votaron por el Laborismo.\u201d<\/p>\n<p>Mientras que la t\u00e1ctica de apoyo electoral cr\u00edtico es m\u00e1s generalmente aplicable a los grandes partidos burgueses de trabajadores, puede ser aplicada, en ciertas circunstancias, a peque\u00f1as formaciones reformistas o centristas. Nuevamente el factor decisivo es el de la relaci\u00f3n de esas corrientes con la clase obrera, o con secciones de la clase obrera. Donde los peque\u00f1os grupos reformistas o centristas representen un verdadero salto a la izquierda por parte de obreros o grupos oprimidos, es posible que las ilusiones en sus incompletos o falsos programas se disipen mejor a trav\u00e9s del uso del apoyo cr\u00edtico. Sin embargo, esa t\u00e1ctica tiene que ser muy detenidamente sopesada en su contexto. Los comunistas deben oponerse a cualquier tendencia en dichas formaciones a darle la espalda a la clase trabajadora que a\u00fan apoya al partido reformista importante. En general la t\u00e1ctica de apoyo cr\u00edtico de los comunistas a otros partidos es aplicable solo a los partidos (burgueses) de trabajadores.<\/p>\n<p>La excepci\u00f3n a esto es el apoyo que pueda concederse, en determinadas circunstancias, a los revolucionarios nacionalistas que est\u00e9n liderando una lucha antiimperialista. A pesar de la distinta base de clase de dichos partidos, en los casos espec\u00edficos donde se concede apoyo cr\u00edtico, se aplican todas las pautas para esta variante del Frente Unido. En ning\u00fan sentido apoyamos pol\u00edticamente (es decir, subscribimos) el programa de los nacionalistas revolucionarios peque\u00f1o-burgueses.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando las corrientes centristas o reformistas se presentan a las elecciones sin el apoyo significativo de la clase del trabajo, hay que oponerse a ellos. El apoyo a esos candidatos s\u00f3lo podr\u00eda interpretarse como un apoyo a su pol\u00edtica, que los comunistas nunca pueden dar. Este es el caso con corrientes petit-bourgeois como ecologistas y pacifistas.<\/p>\n<p>El Gobierno de los Trabajadores<\/p>\n<p>El cuarto Congreso de la Internacional Comunista reconoci\u00f3 que en los pa\u00edses donde la relaci\u00f3n de fuerzas existente entre los partidos reformistas y los partidos abiertamente burgueses plantea la cuesti\u00f3n de cual deber\u00eda formar Gobierno, la consigna de un gobierno de los trabajadores, &#8222;se sigue inevitablemente de la entera t\u00e1ctica del frente unido.&#8220;<\/p>\n<p>Aun cuando este no fuera el caso el lema podr\u00eda ser &#8222;utilizado pr\u00e1cticamente en todas partes como un lema general de propaganda&#8220;. Es decir, el argumento de que el gobierno deber\u00eda estar bajo el control de las organizaciones de los trabajadores, deber\u00eda actuar en sus intereses contra el capital y deber\u00eda armar las organizaciones de los trabajadores, es un componente elemental de la propaganda comunista. El Cuarto Congreso no complet\u00f3 el trabajo necesario de elaborar el uso de esta consigna como t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto, la discusi\u00f3n cient\u00edfica de la cuesti\u00f3n fue hecha descarrilar primero en el V Congreso y posteriormente se detuvo por completo cuando la Comintern estalinista abandon\u00f3 el t\u00e9rmino en favor de una abierta coalici\u00f3n con la burgues\u00eda, el Frente Popular.<\/p>\n<p>Sin embargo, en las deliberaciones y tesis del Cuarto Congreso se encuentran las caracter\u00edsticas esenciales de lo que, para los comunistas, constituye un verdadero &#8222;Gobierno de los Trabajadores&#8220;<\/p>\n<p>&#8222;Las tareas primordiales del gobierno de los trabajadores deben ser armar al proletariado, desarmar a la burgues\u00eda y organizaciones contrarrevolucionarias, introducir el control de la producci\u00f3n, transferir la carga principal de los impuestos a los ricos y romper la resistencia de la burgues\u00eda contrarrevolucionaria. Tal gobierno de los trabajadores es s\u00f3lo posible si nace de la lucha de las masas, es apoyado por organizaciones de los trabajadores que son capaces de luchar, organizaciones creadas por las secciones m\u00e1s oprimidas de las masas trabajadoras.&#8220;<\/p>\n<p>Mientras que esto es una descripci\u00f3n del tipo de gobierno que los comunistas buscan, planteado como una llamada al frente unido con los partidos obreros no revolucionarios el lema tiene un car\u00e1cter algebraico. Para los comunistas este gobierno declarar\u00e1 la guerra revolucionaria a la burgues\u00eda:<\/p>\n<p>&#8222;Es evidente que la formaci\u00f3n de un gobierno real de los trabajadores, y la consecuente existencia de un gobierno que practique una pol\u00edtica revolucionaria, deben conducir a la amarga lucha y, eventualmente, a la guerra civil con la burgues\u00eda&#8220;.<\/p>\n<p>Sin embargo, si este es el contenido dado por los comunistas al lema, &#8222;Por un Gobierno de los Trabajadores\u201d, est\u00e1 claro que, dado que el lema puede proponerse como un Frente Unido, los reformistas y los obreros liderados por reformistas, pueden, y probablemente lo har\u00e1n, darle un contenido distinto, no revolucionario. El Cuarto Congreso, por lo tanto, consider\u00f3 necesario identificar cinco tipos de gobierno a los que tal etiqueta podr\u00eda aplicarse para distinguir entre ellos.<\/p>\n<p>La primera posibilidad era un &#8222;Gobierno Liberal los Trabajadores&#8220;. Por esto se entiende un gobierno de un partido laborista que ni siquiera pretenda ser socialista. Este era el caso de Australia y probablemente el caso en Gran Breta\u00f1a. En segundo lugar, el &#8222;Gobierno Socialdem\u00f3crata de los Trabajadores&#8220; que identifica un gobierno de la socialdemocracia, como hab\u00edan existido en Alemania. Estos dos primeros eran gobiernos de &#8222;partidos burgueses de los trabajadores&#8220; y, en realidad, coaliciones encubiertas con la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>La Internacional Comunista reconoci\u00f3 que, aunque tales gobiernos fueran tolerados por la burgues\u00eda para defenderse de la ofensiva revolucionaria y que los comunistas no podr\u00edan darles apoyo pol\u00edtico, &#8222;incluso esos gobiernos pueden objetivamente ayudar a acelerar el proceso de la desintegraci\u00f3n del poder burgu\u00e9s&#8220;. Esto es debido a que, habiendo alcanzado el poder como representantes de los trabajadores, esos gobiernos podr\u00edan verse obligados a ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que deseaban, y con ello elevar las expectativas y exigencias de sus partidarios obreros. Adem\u00e1s, dado que estar\u00edan, inevitablemente, del lado de la burgues\u00eda siempre que fuera necesario, tambi\u00e9n podr\u00edan acelerar la desilusi\u00f3n de las masas en los partidos reformistas.<\/p>\n<p>La tercera posibilidad era un gobierno de trabajadores y campesinos pobres (en ese tiempo algo posible en los Balcanes, Polonia, Checoslovaquia); y la cuarta, un gobierno de los trabajadores, en el que los comunistas pudieran participar (es decir, la expresi\u00f3n gubernamental del frente unido de los trabajadores). Ambos tipos podr\u00edan ser respaldados por comunistas:<\/p>\n<p>&#8222;Los comunistas est\u00e1n, de todas formas, dispuestos a actuar junto a los trabajadores que a\u00fan no han reconocido la necesidad de la dictadura del proletariado: los socialdem\u00f3cratas, miembros de partidos cristianos, sindicalistas sin partido etc. Por lo tanto est\u00e1n preparados, en determinadas condiciones y con ciertas garant\u00edas, para apoyar un gobierno de los trabajadores que no sea comunista&#8230; Los dos tipos con los n\u00fameros tres y cuatro, en el que podr\u00edan participar los comunistas, no representan la dictadura del proletariado, no son ni siquiera una etapa de transici\u00f3n inevitable hist\u00f3ricamente hacia la dictadura. Pero donde est\u00e1n formados pueden convertirse en  un importante punto de partida para la lucha por la dictadura&#8220;.<\/p>\n<p>La quinta forma posible de gobierno de los trabajadores era aquella en la que los comunistas formaban el Gobierno. Esta era la \u00fanica forma  \u201cpura\u201d de gobierno de los trabajadores y fue equiparada, por la Internacional Comunista, con la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>La tipolog\u00eda de la Comintern sobre los gobiernos de los trabajadores es  hoy algo anacr\u00f3nica en el sentido que ha tenido lugar una convergencia de los viejos partidos liberal-laboristas y los partidos socialdem\u00f3cratas, de este modo fusionando en uno los dos tipos de &#8222;gobiernos burgueses de los trabajadores&#8220;.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la degeneraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y su pol\u00edtica contrarrevolucionaria desde la Segunda Guerra Mundial ha creado la posibilidad de una forma m\u00e1s de gobierno de los trabajadores, el &#8222;gobierno burocr\u00e1tico de los trabajadores&#8220;. Aqu\u00ed nos referimos a un gobierno que, en circunstancias excepcionales, que siempre implican la previa expropiaci\u00f3n pol\u00edtica de la vanguardia de la clase obrera, expropia la propiedad de la burgues\u00eda a trav\u00e9s de medidas burocr\u00e1ticas. Despu\u00e9s, introduce las estructuras econ\u00f3micas fundamentales de la dictadura del proletariado: la econom\u00eda planificada y el monopolio estatal del comercio exterior. Bien que \u00e9sta es una forma degenerada de la dictadura del proletariado y no puede avanzar en la marcha del proletariado hacia el socialismo, y por lo tanto no puede ser propuesta o reivindicada por los revolucionarios. Las medidas concretas adoptadas por un gobierno de este tipo contra el capital pueden, sin embargo, ser defendidas.<\/p>\n<p>Las tesis sobre gobiernos de los trabajadores aprobadas por el Cuarto Congreso llevaban las marcas del conflicto, ya gest\u00e1ndose en 1922, que acompa\u00f1aron la degeneraci\u00f3n posterior de la Internacional Comunista. Zinoviev, por ejemplo, deseaba equiparar el gobierno los trabajadores directamente y exclusivamente con la dictadura del proletariado. Tal interpretaci\u00f3n de que un &#8222;gobierno de los trabajadores&#8220; es simplemente &#8222;un sin\u00f3nimo de dictadura del proletariado&#8220;, arrebata al lema su uso como una propuesta de frente unido. En el que le da Zinoviev, el lema podr\u00eda s\u00f3lo plantearse en forma de ultim\u00e1tum contra, por ejemplo, un gobierno socialdem\u00f3crata. Sin embargo, tal ultimatismo f\u00e1cilmente puede transformarse en su contrario oportunista. Esto fue hecho por Stalin y Bujarin cuando equipararon el &#8222;gobierno de los trabajadores y campesinos&#8220; con el hist\u00f3ricamente obsoleto, y por lo tanto reaccionario, concepto de la &#8222;dictadura democr\u00e1tica del proletariado y el campesinado&#8220;.<\/p>\n<p>Esto serv\u00eda solo para oscurecer el punto crucial, a saber, que tal gobierno ser\u00eda, program\u00e1ticamente, un gobierno burgu\u00e9s. Stalin y Bujarin presentaron la formaci\u00f3n de tal gobierno en China como una necesidad program\u00e1tica cuando en realidad, como explic\u00f3 Trotsky, este gobierno ser\u00eda &#8222;la principal barrera en la senda (de la revoluci\u00f3n socialista)&#8220; y, por tanto, una negaci\u00f3n de la t\u00e1ctica del gobierno de los trabajadores.<\/p>\n<p>Los peligros inherentes a formulaciones tan vagas como las contenidas en las Tesis de la Internacional Comunista se ven m\u00e1s claramente con respecto a los tipos tres y cuatro de la tipolog\u00eda de los gobiernos de los trabajadores. Estos pueden, o no, incluir a comunistas. Las condiciones bajo las cuales los comunistas podr\u00edan entrar en esos gobiernos fueron establecidas estrictamente por la Internacional Comunista: s\u00f3lo con el consentimiento de la Internacional Comunista, s\u00f3lo si los miembros comunistas de tal gobierno estuviesen bajo el m\u00e1s estricto control del partido y adem\u00e1s en el contacto m\u00e1s cercano con las organizaciones revolucionarias de los trabajadores y, por \u00faltimo, s\u00f3lo si a los comunistas se les concediera absoluta independencia y el derecho de cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Lo que no se especificaba es la actitud que debe tomarse si cualquiera de estas condiciones no se cumple, o en el caso de que, por otros motivos, los comunistas no fueran miembros de esos gobiernos de los trabajadores. Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s del Cuarto Congreso, las divisiones sobre la actitud a tomar hacia el SPD y los gobiernos regionales dominados por el USPD en Alemania, y las condiciones en las que los comunistas podr\u00edan entrar en ellos, tuvieron efectos desastrosos sobre el Partido Comunista Alem\u00e1n (KPD).<\/p>\n<p>El uso correcto de la &#8222;t\u00e1ctica del gobierno de los trabajadores&#8220; puede verse en la pr\u00e1ctica de los Bolcheviques en Rusia durante los meses entre las revoluciones de febrero y octubre. Cuando los Bolcheviques exigieron que todo poder deb\u00eda pasar a los Soviets estaban, en efecto, exigiendo un gobierno basado en las propias organizaciones de lucha de los trabajadores, es decir, en la terminolog\u00eda posterior, un gobierno de los trabajadores.<\/p>\n<p>Las fuerzas reales que deben componer tal gobierno no fueron establecidas de antemano por los Bolcheviques. En este sentido, la demanda es &#8222;algebraica&#8220;. En t\u00e9rminos de la estructura del gobierno todo lo que se exige es que sea responsable ante los Soviets. Sus tareas pol\u00edticas, sin embargo, est\u00e1n descritas m\u00e1s claramente: paz inmediata, control obrero sobre la producci\u00f3n, nacionalizaci\u00f3n de toda la banca, tierra para los campesinos y el uso del poder armado del estado (es decir, la milicia sovi\u00e9tica) para someter la resistencia burguesa a estas medidas.<\/p>\n<p>Al ganar a los trabajadores para la aceptaci\u00f3n de que \u00e9stas eran las exigencias m\u00ednimas necesarias, los Bolcheviques crearon a\u00fan mayor presi\u00f3n sobre los Mencheviques y los Social-revolucionarios para aprobar este programa. Cuando esto fue combinado con la demanda &#8222;\u00a1Romper con la burgues\u00eda!&#8220; y la negativa de los Mencheviques a apoyarse en los Soviets o llevar a cabo el programa, esta presi\u00f3n r\u00e1pidamente destruy\u00f3 la mayor\u00eda menchevique en los Soviets.<\/p>\n<p>Cuando el poder pas\u00f3 a los Soviets, el gobierno sovi\u00e9tico resultante constaba de aquellos partidos pol\u00edticos que estaban dispuestos a apoyarse en el poder sovi\u00e9tico y realizar las medidas necesarias, en este caso los Bolcheviques y los Social-revolucionarios de Izquierda.<\/p>\n<p>Los Bolcheviques no hicieron fetichismo del papel de los Soviets en la conquista del poder. Despu\u00e9s de los D\u00edas de Julio, cuando los bolcheviques fueron excluidos de los Soviets, abandonaron la demanda de &#8222;\u00a1Todo el poder a los Soviets!&#8220;. En su lugar, Lenin empez\u00f3 a ver los consejos de f\u00e1brica como la posible forma organizativa de la base del poder del gobierno de los trabajadores. Los Soviets s\u00f3lo volvieron al centro de la propaganda Bolchevique cuando \u00e9stos fueron re-democratizados despu\u00e9s del intento de golpe de estado del general Korn\u00edlov.<\/p>\n<p>Durante el \u201cincidente Korn\u00edlov\u201d, los Bolcheviques estaban preparados para defender, armas en mano, a un &#8222;gobierno burgu\u00e9s de los trabajadores&#8220;, sin condiciones, contra la reacci\u00f3n. Su prop\u00f3sito en esto no era s\u00f3lo permitir que progresaran los preparativos militares necesarios para continuar la revoluci\u00f3n sino, fundamentalmente, mantener a los Mencheviques en el poder, de manera que su quiebra y traici\u00f3n de clase quedaran claras para la mayor\u00eda de la clase trabajadora. Este apoyo demostr\u00f3 ser precisamente la soga del verdugo para Kerensky. Allan\u00f3 el camino para un gobierno de trabajadores que fue, de hecho, la forma gubernamental de la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>La esencia del uso Bolchevique de la t\u00e1ctica del gobierno de los trabajadores radica en lo siguiente:<\/p>\n<p>1) La creaci\u00f3n de un &#8222;programa de acci\u00f3n&#8220; de medidas inmediatas que respondan a las necesidades de los trabajadores y plantee la necesidad del poder del estado para la clase trabajadora.<\/p>\n<p>2) El Gobierno necesario para cumplir este programa, un gobierno de los trabajadores, se plantea, inicialmente, de manera algebraica, su composici\u00f3n exacta no est\u00e1 definida.<\/p>\n<p>3) Los partidos de los trabajadores y los campesinos son llamados a romper con la burgues\u00eda y formar dicho gobierno, confiando para su defensa y apoyo en las propias organizaciones de lucha de los trabajadores.<\/p>\n<p>4) Mientras los reformistas conserven el apoyo de las masas, los comunistas les defienden contra la reacci\u00f3n, al tiempo que no les prestan ning\u00fan apoyo pol\u00edtico y mantienen su propia y completa independencia.<\/p>\n<p>5) Si se formara un gobierno por reformistas o centristas basado en Soviets (consejos), los comunistas lo defender\u00e1n, incondicionalmente, contra la reacci\u00f3n. Mientras que tal gobierno respete la democracia sovi\u00e9tica, los comunistas no violar\u00e1n esta democracia por insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>6) A lo largo de todo el proceso, los comunistas conservan su independencia de programa y organizaci\u00f3n y su intenci\u00f3n de hacerse con el poder del estado tan pronto como la vanguardia de la clase trabajadora, y detr\u00e1s de ella la mayor\u00eda de los trabajadores, est\u00e9n convencidos de la necesidad de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el choque de fuerzas sociales reales puede hacer la llamada para dotar al gobierno de los trabajadores de un contenido &#8222;aritm\u00e9tico&#8220; preciso. As\u00ed, en 1917, la consigna antes del Segundo Congreso de Soviets era &#8222;\u00a1Todo el poder a los Soviets!&#8220;;  en el Segundo Congreso la demanda correcta fue &#8222;Por un gobierno de Bolcheviques y Social-revolucionarios de Izquierda&#8220;.<\/p>\n<p>Mientras que la demanda de que los reformistas deben formar un gobierno basado en, por ejemplo, Soviets, es un elemento central del uso de la t\u00e1ctica del gobierno de los trabajadores, siempre debe estar subordinada al programa pol\u00edtico. En la medida en que sean \u00f3rganos representativos, los Soviets tambi\u00e9n pueden tener tanto una mayor\u00eda reaccionaria como una revolucionaria. Su existencia, en s\u00ed misma, no garantiza nada. Esto fue demostrado en la Revoluci\u00f3n Alemana de Noviembre de 1918.<\/p>\n<p>En este caso, el poder estaba en manos de los consejos de delegados de los trabajadores y soldados. Como en Rusia en febrero de 1917, se entreg\u00f3 el poder a sus dirigentes reformistas. El gobierno proclamado por los l\u00edderes del SPD Ebert y Scheidemann, tras el fracaso de su intento de salvar la monarqu\u00eda en alianza con el pr\u00edncipe Max von Baden, fue un gobierno republicano basado en los consejos de los trabajadores. Fue, en su forma, un gobierno de los trabajadores.<\/p>\n<p>Sin embargo, su contenido pol\u00edtico era el de un gobierno burgu\u00e9s de los trabajadores, es decir, una alianza encubierta con la burgues\u00eda para contener, y finalmente destruir, la ofensiva revolucionaria del proletariado. Los dirigentes del SPD utilizaron su apoyo en los consejos para transferir su base de poder a un \u00f3rgano parlamentario v\u00eda la Asamblea Nacional y la Constituci\u00f3n de Weimar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s pusieron en correspondencia la forma del gobierno con su contenido. En 1919 los reformistas, ahora en alianza abierta, &#8222;frente popular&#8220;, con los elementos burgueses y aristocr\u00e1ticos, utilizan su poder de estado burgu\u00e9s para aterrorizar y liquidar la vanguardia revolucionaria de la clase obrera, capitalizando su aislamiento de la mayor\u00eda de los trabajadores.<\/p>\n<p>El Kapp-Putsch de marzo de 1920 revel\u00f3 tanto la flexibilidad como las limitaciones del reformismo cuando es llevado al l\u00edmite de su capacidad para maniobrar entre clases. Ebert, Scheidemann y Noske se mantuvieron en el poder por obreros movilizados y, en parte, armados, cuando el ej\u00e9rcito burgu\u00e9s les abandon\u00f3. Sin embargo, cuando Legien propuso un &#8222;Gobierno de los Trabajadores&#8220; (por lo cual se refer\u00eda a un &#8222;Gobierno Burgu\u00e9s de los Trabajadores&#8220;) para asegurarse de que no hubiera ninguna repetici\u00f3n del golpe de estado, los dirigentes del SPD se dieron cuenta de que esto les colocar\u00eda bajo una gran presi\u00f3n de la clase trabajadora. En tal situaci\u00f3n proclamar abiertamente a los consejos de obreros como la base del Gobierno crear\u00eda expectativas entre los trabajadores que el SPD sab\u00eda que no podr\u00eda ni querr\u00eda cumplir. Ante esta perspectiva, el SPD prefiri\u00f3 formar una nueva alianza con la burgues\u00eda. Una vez que el nuevo gobierno estuvo firmemente asentado en el poder, la Reichswehr fue movilizada para desarmar a los consejos de obreros.<\/p>\n<p>En el momento de la propuesta de Legien, el KPD se opuso, por principio, a la formaci\u00f3n de tal &#8222;gobierno de trabajadores&#8220; y contrapropuso la necesidad de revoluci\u00f3n. Esto, en efecto, ayud\u00f3 al SPD a librarse del problema y fue una respuesta sectaria. El valor que podr\u00eda haber tenido el uso correcto de la t\u00e1ctica del gobierno de los trabajadores en ese momento es claro: insistencia sobre el programa pol\u00edtico de tal gobierno, legalizaci\u00f3n de los consejos de los trabajadores y sus armas, desmovilizaci\u00f3n y disoluci\u00f3n de los Freikorps, inmediata alianza con la Rusia Sovi\u00e9tica, oposici\u00f3n a las reparaciones de Versalles.<\/p>\n<p>Todo esto podr\u00eda haber supuesto un control en la ruta de Legien. Al mismo tiempo, el apoyo positivo para la idea de un gobierno de los partidos de los trabajadores y la defensa incondicional de tal gobierno contra la reacci\u00f3n, habr\u00eda llevado al KPD a un contacto m\u00e1s estrecho con las masas socialdem\u00f3cratas y, con ello, aumentado la presi\u00f3n sobre los reformistas para no formar una alianza con la burgues\u00eda. Si el KPD hubiera, en cualquier caso, hecho esto, los trabajadores habr\u00edan estado mejor dispuestos a adoptar medidas independientes en su defensa tan pronto como los reformistas trataron de desmovilizarles y desarmarles.<\/p>\n<p>Dado que Alemania es considerablemente m\u00e1s representativa que Rusia del poder del reformismo sobre la clase obrera en los pa\u00edses capitalistas avanzados, los revolucionarios deben aprender de las lecciones de la experiencia alemana. En particular, debe hacerse una distinci\u00f3n entre la defensa de los gobiernos y el apoyo pol\u00edtico a los gobiernos.<\/p>\n<p>Con respecto a los gobiernos reformistas, bien sean estos formalmente constituidos con burgueses  (es decir, los gobiernos burgueses de los trabajadores) o formalmente basados en organizaciones de trabajadores (gobiernos de trabajadores), los comunistas est\u00e1n dispuestos a defenderlos, armas en mano si es necesario, contra la reacci\u00f3n. El apoyo pol\u00edtico, por el contrario, s\u00f3lo se puede darse al gobierno de los trabajadores que tome el camino de la revoluci\u00f3n, es decir, uno que implemente los elementos fundamentales que definen un gobierno &#8222;real&#8220; de los trabajadores.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con la Internacional Comunista y la Cuarta Internacional, no esperamos que los partidos burgueses o centristas de los trabajadores sean capaces de formar tal gobierno. Sin embargo, como el Programa de Transici\u00f3n explica, &#8222;&#8230; no se puede categ\u00f3ricamente negar de antemano la posibilidad te\u00f3rica de que, bajo la influencia de circunstancias totalmente excepcionales (guerra, derrota, crisis financiera, presi\u00f3n revolucionaria de masas, etc.) las partidos peque\u00f1o-burgueses, incluyendo a los estalinistas, puedan ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que ellos mismos desean en el camino para romper con la burgues\u00eda.&#8220;<\/p>\n<p>El reconocimiento por Trotsky de esta remota posibilidad te\u00f3rica, de que los socialdem\u00f3cratas y los estalinistas pudieran formar &#8222;gobiernos reales de los trabajadores&#8220; que rompieran con la burgues\u00eda de alguna manera significativa, ha sido distorsionado por los ep\u00edgonos de Trotsky en la afirmaci\u00f3n de que los gobiernos que incluyen tales partidos son &#8222;gobiernos de los trabajadores&#8220;.<\/p>\n<p>Sugerir que un gobierno PC-PS en Francia, por ejemplo, es un gobierno de los trabajadores en algo m\u00e1s que el sentido del gobierno burgu\u00e9s de los trabajadores (como hace la Cuarta Internacional -Comit\u00e9 Internacional- de Pierre Lambert) o que la formaci\u00f3n de un gobierno de los trabajadores por el Partido Laborista Brit\u00e1nico no s\u00f3lo es claramente posible sino necesario estrat\u00e9gicamente, es del m\u00e1s cobarde oportunismo.<\/p>\n<p>Rechazamos tales usos del t\u00e9rmino &#8222;Gobierno de los Trabajadores&#8220;. El esp\u00edritu de las tesis del Cuarto Congreso es claramente el siguiente: &#8222;Gobierno de los Trabajadores&#8220; se refiere a un gobierno que desarma a la burgues\u00eda, inicia las medidas para eliminar su control sobre la producci\u00f3n y, a fin de aplicar esas pol\u00edticas y defenderse, arma a la clase obrera a trav\u00e9s de sus propias organizaciones y se considera a s\u00ed mismo como responsable ante dichas organizaciones.<\/p>\n<p>Es en este sentido en que nos referimos a la &#8222;demanda&#8220; de  un gobierno de los trabajadores con el que entendemos la propuesta, de conformidad con los principios del Frente Unido, de que los comunistas y no comunistas cierren filas, incluso a nivel gubernamental, para proteger o defender los intereses de la clase obrera. Todas las otras formas de gobierno por reformistas y centristas se conocen correctamente como &#8222;gobiernos burgueses de los trabajadores&#8220;.<\/p>\n<p>Obviamente, enarbolar el gobierno de los trabajadores como una demanda inmediata depende de las circunstancias. En general, excepto en casos de crisis revolucionaria en la que se plantea la cuesti\u00f3n del poder, los comunistas evocan el gobierno los trabajadores como propaganda para el aut\u00e9ntico gobierno revolucionario de los trabajadores mientras, al mismo tiempo, exigen a los partidos reformistas en el gobierno que adopten medidas concretas para romper con la burgues\u00eda y act\u00faen a favor de los obreros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Reformismo y el movimiento de los trabajadores &#8211; Introducci\u00f3n Los fundamentos de la cr\u00edtica Marxista del reformismo fueron elaborados por los fundadores y desarrolladores del comunismo cient\u00edfico. Marx y Engels pusieron los cimientos de esta cr\u00edtica en los tiempos de la Liga Comunista en su famoso Manifiesto. Desarrollaron esta cr\u00edtica en debates dentro de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7724,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[104],"class_list":["post-4034","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","tag-archive"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4034","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7724"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4034"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4034\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fifthinternational.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}